Old McPemex had a Farm Out E-I-E-I-O?

¡Sorpresa! Pemex no ha celebrado, ni celebrará un solo Farmout. Desde los tiempos de Peña, hemos repetido hasta la asfixia que los famosos Farmouts no son Farmouts. Esta no es una simple obsesión abogadil. No por ser tinterillos todos somos banales. Cuando en la industria internacional se habla de un Farmout, se hace referencia a un arreglo contractual muy específico. A los abogados, que nos jactamos de culteranos, nos fascinan los orígenes de las palabras y los términos. Rastreemos, pues, el origen del concepto Farmout.

Cajita Infeliz (2)

Había una vez, una abogada de orígenes palmariamente urbanos que en su vejez compró un rancho para retirarse junto con sus caballos y ser felices para siempre jamás. En su periplo y búsqueda de propiedades rurales halló por suerte un terreno de hectárea y media que además alojaba una cabaña asaz encantadora. También había algunas caballerizas. Sin embargo, la cabaña y las caballerizas ocupan una superficie aproximada de 300 metros cuadrados, lo que  arroja un restante de 14,700 metros cuadrados con los cuales hay que hacer algo que no sea invitar a las nueve plagas del Éxodo. Esta abogada, por más que se puso ya su camisa a cuadros, sus botas vaqueras y su sombrero ranchero, no tiene la más peregrina idea sobre cómo hacer productiva su tierra. Por lo mismo, una solución sería cederle los derechos de parte de su terreno a alguien que pueda convertir lo que podría ser tierra ociosa en valor. A cambio, la otrora abogada, ahora inexperta terrateniente, recibirá una contraprestación a cambio del uso de su terreno sin tener la responsabilidad de volverlo productivo. Eso, amable y apreciable público es un Farmout.

Esto mismo sucede en terrenos petroleros. Supongamos que PetroEnergeeks es operador de un gran bloque petrolero. El board de PetroEnergeeks se percata de que el desarrollo y explotación de una parte de su terreno no es económicamente viable, o presenta demasiados retos tecnológicos o que por angas y por mangas no le interesa desarrollar ese cacho de subsuelo. Si es así, PetroEnergeeks puede buscar ceder los derechos de esa área a un interesado, en la inteligencia de que recibirá una contraprestación y que el cesionario se compromete a generar valor. Ese es un Farmout petrolero.

Cuando le fueron adjudicadas asignaciones petroleras a nuestro nunca suficientemente querido y ambivalentemente ponderado Pemex, éste no podía ceder ni un centímetro cuadrado de las mismas a un tercero. Por mandato constitucional Pemex no puede ceder a nadie parte de sus asignaciones. Lo que sí es posible es que Pemex licite compartir esa área con un tercero, lo que  resulta en que de un área de asignación se haga un área contractual. Esto, sin embargo, no es una cesión parcial de una asignación. Esto sí es un contrato de operación conjunta con un socio sobre un área contractual. Esto ¡por piedad! NO ES UN FARMOUT. Y PUTO el que siga diciendo que es un FARMOUT.

Pasaron los años, y como la lengua es flexible, los inversionistas aceptaron que nuestros Farmouts no eran Farmouts. Que realmente se trataba de los llamados Joint Operation Agreements sobre un área contractual, en la cual Pemex podía ser o no operador. Ahora, que por fin  comenzábamos a entendernos, volvimos a la Torre de Babel donde un día el presidente y la secretaria anuncian que ya no habrá Farmouts. Hemos de suponer que ellos se refieren a que ya no habrá más contratos de operación compartida con Pemex. Pero, maldita sea, algún entusiasta que frecuentemente se hace llamar Alfonso Romo de repente le da por anunciar que los Farm Outs volverán. Y después de cacarear ese huevo resulta que ahora los Farmouts son contratos de servicios con Pemex, con tarifa volumétrica. Nada menos parecido a un Farmout en este ancho y ajeno mundo de la industria petrolera. Entendemos que no hay razón para sacralizar la terminología, pero tampoco tiene sentido hacer del ya complicado lenguaje técnico una prosa en húngaro. Nuestra industria es tan retorcida que fácilmente confundimos una costra por osa. La desventaja de nuestro champurrado terminológico es que existen costos en darnos a entender.

Cajita Infeliz (3)

México es conocido por su lengua florida. Cuando se trata de la poesía de Nezahualcóyotl es patrimonio cultural. Si hablamos como hablamos en la industria NO es patrimonio, sino puritito desmadre.

El paquete económico o la Cajita Infeliz 2020

De entre los gustos culposos destaca aquella cajita del payaso, alta en colesterol repleta de porquerías “grasosas pero sabrosas”. De niños dependíamos del juicio de nuestros padres que usaban a veces la cajita feliz para cuando, por encontrarnos insoportables no nos podían meter en una más grande para enviarnos por vía express a Tombuctú. Ya con la boca muy ocupada con grasas, azúcares, harinas y algún juguetillo armable nos podían archivar aunque fuera un rato. Digamos que la cajita feliz tal vez no lo era tanto para nosotros, sino también para ellos.

El paquete económico que ahora presenta nuestro, poco feliz, Secretario de Hacienda en algo se parece a las cajitas malonas. De tanta chatarra que hay dentro, no resulta tan fácil aquello que podrá ser nutritivo y propicio para el desarrollo económico del país. Es clara la inscripción al programa de los cuida kilos de los Órganos Reguladores, a los cuales no solo se les cortó la grasa, que ya ni tenían, sino que ya están alistados para los juegos del hambre. Qué bueno que los comisionados sílfide como Guillermo García Alcocer y Montserrat Ramiro abandonaron la mesa, o de lo contrario se los hubiera llevado la calaca. Otros más robustos tal vez hubieran aguantado con sus reservas de grasa corporal. No decimos nombres para no ofender a los presentes, o mejor dicho; ausentes.

Cajita Infeliz

Para darnos una idea de la hambruna regulatoria debemos destacar que la suma de los presupuestos de ambos reguladores se redujo casi un 50% de 2019 a 2020. En poco tiempo los comisionados, alguna vez rozagantes, tendrán el aspecto del niño con el pijama de rayas sin ser eximidos de trabajar a marchas forzadas.

Nada que ver con el presupuesto de la Secretaría de Energía, la cual se llevó la más cachetona, con un presupuesto de 47,399.7 millones de pesos. Este monto no es nada despreciable si se asume que las labores de la Secretaría son principalmente administrativas, que no requieren mucho más del uso de la cabeza, lápiz y papel. En cuanto al potencial intelectivo de los funcionarios de la SENER, es clarísimo que lo que la natura non da, el presupuesto non presta. Ora sí, con dinero y sin dinero, seguirá siendo un mugrero.

En cuanto a Pemex y CFE, el aumento de presupuesto del primero es de aproximadamente el 9%, mientras que CFE, como el coronel, no tiene quien le escriba y apenitas le aumentaron poco más del 1% El destino de los recursos de Pemex son muy parecidos a los de siempre: perforación de pozos, yarayarayara; abastecimiento de petrolíferos para todos los mexicanos yarayarayara; inversión en logística, yarayarayara; y no faltaba más, la nunca suficientemente mentada y ya por muchos aborrecida: la Rechinería de Dos Bocas. En CFE sí hay novedades, aquí el contenido del huevito Kinder Sorpresa se llama Internet para Todos. No seremos los mexicanos quienes saboreemos lo dulce de esta golosina sino que cabe la sospecha que será Fat Boy Slim quien se relama los bigotes. Yarayarayara.

Cajita Infeliz (1)

Del plato a Dos Bocas se cae la sopa: El affaire de la Rechinería en Tabasco

Odiamos afirmar: ¡Se los dijimos! Y no se los dijimos las Energeeks, sino la comunidad entera de analistas del sector. Es más, parecíamos coro de tragedia griega vaticinando la deserción del proceso licitatorio para la construcción de la mentada refinería de Dos Bocas. Dijimos incansablemente que 8 mil millones de dólares NO serían insuficientes para una obra así de faraónica. Mal gastamos la saliva al repetir, hasta la náusea, que tres años no alcanzarían para la terminación de este monumento a la necedad. Todo esto sin considerar que el proyecto no tiene o carece de cualquier justificación económica fuera de la presunción infundada de que este presidente sí podrá bajar el precio de la gasolina.

No bastaron el sinnúmero de advertencias que hicieron analistas nacionales y del resto de la orbe. Tuvieron que ser las mismas empresas convocadas a la licitación, las que le hicieran el feo a la invitación del gobierno a construir una refinería por ese monto y dentro de ese plazo. Con un plumazo rechazaron las pretensiones del presidente de que dicho armatoste podía construirse en tan poco tiempo y por tan poco. Las empresas que tanto cacarearon Andrés Manuel y Rocío, les voltearon la espalda con sus propuestas económicas. La empresa KBR fue la más modesta al pedir aproximadamente 10 mil millones de dólares. Mientras que la más cara fue la de Worley Parsons con aproximadamente 12 mil millones. La empresa Technip de plano nos dio las gracias y declinó participar. En suma hubo unanimidad en que no había disposición para hacerlo por el monto y dentro de los tiempos establecidos por el gobierno en la bases de licitación. En lenguaje vernáculo, que por cierto le place usar al presidente, ¡todas nuestras invitadas nos pintaron mocos!

La pintada de mocos en sí no fue sorprendente. Acaso lo fue la nunca suficientemente criticada y por muchos denostada necedad del presidente. Si sobre el sexenio pasado The Economist se hizo célebre por su inolvidable frase “No entienden que no entienden”, de este gobierno podría decirse que no entienden, que no entienden, ni quieren entender que no entienden nada. No se trata de necedad pura con capacidad intelictiva. Estos changos no entienden porque no pueden y porque no les sube el agua al tinaco, anunciaron que la obra la harían Pemex y SENER y ahí sí a todos nos dejaron con la boca abierta que, con este calor, se nos llenó de moscas al grado de que no nos salían las palabras para comentar semejante insensatez. Durante los últimos 50 años Pemex ha subcontratado toda su ingeniería, procura y construcción. Esto en sí no es malo. Todas las grandes empresas petroleras no se dedican ni a la ingeniería, ni a la procura, ni a la construcción de sus propias refinerías porque simplemente no es su línea de negocio. Otra cosa es que Pemex lo ha hecho sin hacerlo bien. En el último medio siglo Pemex se ha convertido no solo en un administrador de sus propios contratos, sino un mal administrador de los mismos, de ahí que muchas de nuestras relaciones contractuales se compliquen y terminemos agarrados de las meras greñas con las empresas contratistas. Pemex ni siquiera es un buen administrador de contratos, mucho menos ha demostrado ser una empresa que gestione y además realice obras altamente complejas.

A esta observación respondió todo un coro de ingenieros indignados. ¡Que cómo nos atrevíamos a negar el talento mexicano! Que si no sabemos que Pemex ha construído ya seis refinerías. ¡Que cómo nos atrevemos a despreciar el llamado a la sangre del presidente y de la secretaria de energía!

Pues no fuimos los archimentados neoliberales y conservadores los únicos en despreciar el talento nacional. Hace un par de días la Secretaria Nahle dijo de viva voz que ni el presidente, ni ella habían delegado esta tarea a Pemex y a la Secretaría de Energía; que estos dos solo “se encargarían de la coordinación del proyecto”, en otras palabras el gobierno tendrá que contratar la ingeniería, procura y construcción de la refinería. ¿Por cuánto? ¿Para cuándo? Continuará.

Esas malditas lutitas. ¿Qué hacer con el fracking en México?

Ni el mismo presidente sabe de qué habla cuando habla del fracking, que en cristiano se llama fractura hidráulica. Citamos a continuación su sentido pesar hacia aquella práctica maléfica: “A lo mejor por la inercia se estableció el uso de esa tecnología para la extracción del petróleo o gas. Pero no se va a usar, es un compromiso. Somos ambientalistas, de verdad, auténticos”. Eso es cuando el presidente nos habla de frente, sin embargo en las catacumbas del presupuesto de egresos de la Federación, presentado por su gobierno y aprobado por su partido, nos encontramos que el presidente sacó el sombrero para fondear la fractura de la Madre Tierra con un monto de  3,351 millones de pesos para este año y de 18,310 millones de pesos como inversión total. ¿Qué tendrá entonces más peso? Lo que el presidente en un arrebato ecolofresa pontifica o la lanota pública para estos efectos asignada.

Independientemente de las filias y las fobias que podamos sentir hacia esta controvertida técnica extractiva hay datos que llevan a la conclusión de que ésta no es viable en territorio Mexica. La falta de condiciones de infraestructura, agua y seguridad pueden impedir el desarrollo de los recursos no convencionales en México, más que todas los videos de Julieta Venegas puestos juntos. El video aquí se los dejamos, pero las razones también.

https://www.youtube.com/watch?v=v1Yu_h_nc_Q

Los derechos de propiedad en Estados Unidos, que casualmente es la única tierra de donde se han cosechado numerosísimos barriles de no convencionales, tienen un marco jurídico notablemente amable. Para contratar los derechos de acceso a la tierra donde existen sendos recursos basta abordar al propietario y proponerle firmar un contratito muy sencillo por el cual tendrá acceso al terreno y a los recursos en el subsuelo. Punto. Aquí, en tierra Mexica, la Secretaría de Energía primero tiene que incluir las áreas en las licitaciones exploración y producción; luego la CNH tiene que convocar a las licitaciones que correspondan, puesto que se trata de un recurso que es propiedad de la Nación; tras todo un proceso en que las empresas tienen que precalificar, calificar, presentar una propuesta  y ganar entonces; apeeenas empezamos a divisar el proceso exploratorio en el horizonte así, para cuando las empresas en México producen su primer barril no convencional, el mundo ya dio 365 vueltas y la industria con él. Más aún, ¡aguas con el agua! Para perforar un pozo se usan entre 9,000 y 29,000 metros cúbicos de agua, que en las zonas de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz, escasamente tenemos. En Estados Unidos los recursos también suelen concentrarse en zonas áridas, sin embargo las empresas de ese país han invertido sustantivamente en sistemas hídricos y de tratamiento de aguas, no solo para bombear el agua a los pozos, sino también para evitar el uso del agua para destinos no humanos. Lo que sí hay mucho en tierras mexicas y en particular en las zonas arriba mencionadas es inseguridad. Por alguna extraña razón en nuestro país donde hay luttitas hay narcos. Y si algo atrae a los narcos es la actividad económica y más aún la que es muy rentable. Por estas razones podría ser que al final el negocio del shale sea más rentable para los malandros que para las empresas.

Amén de estos excesos y carencias es un hecho comercialmente comprobado que no vale la pena invertir en la extracción de no convencionales cuando el barril de petróleo está por debajo de los 100 dólares. Las cuentas no nos salen. Y por si eso fuera poco, también está el hecho técnicamente comprobado de que no hay recuperación secundaria en la extracción de las lutitas y que su tasa de recuperación es baja. ¿Qué queremos decir las Energeeks con este rollo? Que lo que saques por primera vez será todo lo que saques. Y lo que sacas no será gran cosa respecto de todo lo que hay en el hoyo. Ni los entusiastas, ni las plañideras del fracking tienen mucha razón de ser. Los primeros pueden aquietar su fervor porque en México no existen las condiciones para que el fracking sea viable. Los últimos deberían enfocar su energía hacia la salvación de los ositos en el Ártico porque aquí no habrá fractura hidraúlica. Y si no hablamos con verdad, que la Nación nos lo demande.