Te aviso, te anuncio, que hoy renuncio. Abur a Guillermo García Alcocer.

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Ya habíamos tomado prestado el título “Crónica de una muerte anunciada” al referirnos a los primeros avisos de la desaparición inminente de la Comisión Reguladora de Energía, que ahora presumimos consumada con la salida del Comisionado Presidente Guillermo García Alcocer.  En unos cuantos días Memo hará entrega honrosa de su encargo y al decir honrosa nos referimos al sentido más estricto de la palabra. Según su carta de renuncia dirigida a la opinión pública, Memo ha tomado la decisión de dejar su encargo por una incompatibilidad de visión sectorial con los cuatro nuevos miembros de la Comisión.

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Este hecho se encuentra fehacientemente plasmado en la transmisión de la sesión del órgano de gobierno de la CRE del 21 de mayo en donde, entre otros asuntos de menor trascendencia, el comisionado Celestinos hizo un par de afirmaciones muy curiosas relacionadas con su renuencia a sancionar a Pemex por prácticas anticompetitivas. Se votaba una resolución para sancionar a Pemex por darle un precio favorable a determinados adquirentes de gas lp, lo cual resulta una práctica discriminatoria respecto de otros compradores. En la sesión es más que notorio el temblor de la mano de un comisionado leal al monopolio, cosa que no podría ser más incongruente con su nuevo cargo. Por otra parte, el mismo comisionado Celestinos solicitó poder asistir a una serie de eventos y de mesas de trabajo destinadas a la construcción de la refinería en Dos Bocas, a petición de la señora Secretaria. Sobre esta encomienda vale mencionar, que no solo Celestino es incompetente como funcionario público para participar en estas mesas de trabajo, sino que también sufre de un tamañísimo conflicto de interés. Un regulador nada tiene que hacer en mesas de trabajo para apoyar un proyecto de un regulado, sea este propiedad del Estado o de alguien más.

Para efectos del modelo energético actual, en tanto éste no sea abrogado, es tan grande el conflicto de interés de un comisionado al asistir un proyecto de Pemex, como si apoyara alguno de cualquier particular. Para ser más claros, digamos que los comisionados de la CRE no tienen entre sus funciones la facultad, ni la obligación de apoyar la construcción de refinerías de nadie. Sean éstas de Pemex o incluso del alma resurrecta del mismo tata Lázaro Cárdenas.Toda vez que un comisionado debe ser imparcial, no puede apoyar la construcción de los proyectos de regulado alguno. En suma, ningún comisionado puede, ni debe apoyar, asesorar, mentorar, inaugurar, bautizar instalación alguna que pertenezca a un regulado.

A la postre de esta solicitud, el comisionado Celestino siguió profiriendo aberraciones. Lo más notable fue su postura hacia lo que lo que él considera, mal llamada, regulación asimétrica de Pemex. Independientemente de las apreciaciones subjetivas del comisionado la terminología de regulación asimétrica existe en la Ley y se aplica a Pemex, por aún ser un actor dominante en la industria. Si al comisionado Celestino no le gusta el término y menos le gusta la política de aplicar regulación asimétrica en un actor dominante, en tanto no se reformen las leyes, tendría que dejar el puesto pues debe actuar en consonancia con el marco jurídico vigente.

te aviso, te anuncio

Otro momento, singularmente grato, fue cuando la ahora comisionada Leticia Campos se pronunció a favor de darle a la CRE una “dimensión social”. Sin saber a ciencia cierta qué quiere decir Campos cuando expresa esta aspiración, los reguladores tienen la misión social de crear mercados competitivos y eficientes, no de dar limosnas y mucho menos subsidios. Si esto no lo entiende Campos, en lugar de trabajar en la Comisión Reguladora de Energía tendría que ser la comisionada fundadora de la Comisión Regaladora de Energía.

Esta sesión fue clausurada con parsimonia y elegancia por Guillermo García Alcocer. Sin embargo, no es preciso ser especialmente perceptivo para notar que a éste se le había trabado la mandíbula y encebollado el hígado. Es en ese momento, seguramente que Memo se dijo a si “de aquí yo no soy”. ¿Y quién lo culpa? Nosotras tampoco.

 

El comal le dijo a Lozoya: Andrés quema pero no tatema.

En náhuatl cabeza se dice tsontekomatl, cuyo sentido textual es olla con pelos. Así pues, cabe preguntarse ¿qué pasaba en la olla de Lozoya al urdir tantos estropicios? El mirrey, que por gajes del destino devino petrolero, ha invadido las ocho columnas de los medios nacionales por las historias sobre su tardía y repentina persecución por el largo brazo de la justicia. Sigue siendo dudoso que éste lo alcance. Sin saber con certeza si Emilio tiene un pacto con el diablo, es muy llamativo lo intocable que se ha mantenido. Muchos de los que habitamos el ecosistema energético, y otros más que viven fuera de él, nos hemos preguntado: ¿con qué aceite está ungido Emilio que de todas se escapa y todas se le resbalan? Memorable fue el momento en que Emilio, palabras más, palabras menos, en el contexto de una conferencia con su abogado, increpó a los periodistas a que lo esculcaran si tan convencidos estaban de sus felonías.

Fueren felonías o delitos, Milo ahora recibe lo pedido. Y no son los periodistas quienes lo persiguen, sino el aparato de justicia ahora encarnado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, la Fiscalía General de la República y con una senda orden de aprehensión recién salida de un juzgado. Y aún así, algunos estamos dudosos de que el comal le ha dicho a Lozoya “Oye, ya vamos por tu olla con pelos”. En otras palabras, que ahora sí rodarán las cabezas de Emilio y de todos sus cómplices. ¿Por qué lo dudamos? En primer lugar, porque pasan los años y nadie le ha podido tocar un pelo a la olla de Lozoya. En segundo, porque se nos antoja una coincidencia, que justo se da este estertor, cumplidos los primeros seis meses del mandato del presidente de la honestidad. En tercer lugar, por la cantidad de pitazos y errores procesales, que casualmente se dieron para que acto seguido Lozoya, a través de su maléfico abogado, pudiera oportunamente interponer un amparo para suspender su aprehensión. En cuarto, el acto al que se vincula una conducta delictiva no tiene nada que ver con la saga de Odebrecht; se trata “únicamente” del “pecadillo” cometido en la compra de una planta inútil de Altos Hornos de México. Al ser así, Peña podría cruzar el fango sin ensuciarse las suaves plantas de sus pies. En cambio, los que sí podrían sentir el fango hasta el cuello son algunos de los personajes estelares en el Consejo de Administración de Pemex. Nos referimos a los otroras secretarios de Energía y de Hacienda. Otros consejeros “de menor rango” podrían ser citados a declarar. Ya veremos si dentro del presunto “pacto de impunidad” se permite citar a comparecer a tan distinguidos políticos priístas.Comal

Por otra parte, han sido notables las metidas de pata que recuerdan tanto a los Gordillazos y a los entuertos en torno a Duarte. Es jurídicamente dudoso que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda procedió conforme a derecho al ordenar el bloqueo de las cuentas de Lozoya cuando la Fiscalía aún no había ejercido la acción penal. Por esta razón, la Corte ha entrado al estudio de esta medida. Sobre estos yerros podríamos cuestionar si fueron hechos intencionalmente, de tal suerte que, a pesar de perseguido, Lozoya salga bien librado. De ser así, todas las imputaciones hechas al pecoso picarón habrán sido una zarzuelita en la que los mexicanos le aplaudimos a este gobierno la persecución de los malosos. Entonces, ¿qué le dijo el comal a Lozoya? Andrés quema pero no tatema.

Del plato a Dos Bocas se cae la sopa: El affaire de la Rechinería en Tabasco

Odiamos afirmar: ¡Se los dijimos! Y no se los dijimos las Energeeks, sino la comunidad entera de analistas del sector. Es más, parecíamos coro de tragedia griega vaticinando la deserción del proceso licitatorio para la construcción de la mentada refinería de Dos Bocas. Dijimos incansablemente que 8 mil millones de dólares NO serían insuficientes para una obra así de faraónica. Mal gastamos la saliva al repetir, hasta la náusea, que tres años no alcanzarían para la terminación de este monumento a la necedad. Todo esto sin considerar que el proyecto no tiene o carece de cualquier justificación económica fuera de la presunción infundada de que este presidente sí podrá bajar el precio de la gasolina.

No bastaron el sinnúmero de advertencias que hicieron analistas nacionales y del resto de la orbe. Tuvieron que ser las mismas empresas convocadas a la licitación, las que le hicieran el feo a la invitación del gobierno a construir una refinería por ese monto y dentro de ese plazo. Con un plumazo rechazaron las pretensiones del presidente de que dicho armatoste podía construirse en tan poco tiempo y por tan poco. Las empresas que tanto cacarearon Andrés Manuel y Rocío, les voltearon la espalda con sus propuestas económicas. La empresa KBR fue la más modesta al pedir aproximadamente 10 mil millones de dólares. Mientras que la más cara fue la de Worley Parsons con aproximadamente 12 mil millones. La empresa Technip de plano nos dio las gracias y declinó participar. En suma hubo unanimidad en que no había disposición para hacerlo por el monto y dentro de los tiempos establecidos por el gobierno en la bases de licitación. En lenguaje vernáculo, que por cierto le place usar al presidente, ¡todas nuestras invitadas nos pintaron mocos!

La pintada de mocos en sí no fue sorprendente. Acaso lo fue la nunca suficientemente criticada y por muchos denostada necedad del presidente. Si sobre el sexenio pasado The Economist se hizo célebre por su inolvidable frase “No entienden que no entienden”, de este gobierno podría decirse que no entienden, que no entienden, ni quieren entender que no entienden nada. No se trata de necedad pura con capacidad intelictiva. Estos changos no entienden porque no pueden y porque no les sube el agua al tinaco, anunciaron que la obra la harían Pemex y SENER y ahí sí a todos nos dejaron con la boca abierta que, con este calor, se nos llenó de moscas al grado de que no nos salían las palabras para comentar semejante insensatez. Durante los últimos 50 años Pemex ha subcontratado toda su ingeniería, procura y construcción. Esto en sí no es malo. Todas las grandes empresas petroleras no se dedican ni a la ingeniería, ni a la procura, ni a la construcción de sus propias refinerías porque simplemente no es su línea de negocio. Otra cosa es que Pemex lo ha hecho sin hacerlo bien. En el último medio siglo Pemex se ha convertido no solo en un administrador de sus propios contratos, sino un mal administrador de los mismos, de ahí que muchas de nuestras relaciones contractuales se compliquen y terminemos agarrados de las meras greñas con las empresas contratistas. Pemex ni siquiera es un buen administrador de contratos, mucho menos ha demostrado ser una empresa que gestione y además realice obras altamente complejas.

A esta observación respondió todo un coro de ingenieros indignados. ¡Que cómo nos atrevíamos a negar el talento mexicano! Que si no sabemos que Pemex ha construído ya seis refinerías. ¡Que cómo nos atrevemos a despreciar el llamado a la sangre del presidente y de la secretaria de energía!

Pues no fuimos los archimentados neoliberales y conservadores los únicos en despreciar el talento nacional. Hace un par de días la Secretaria Nahle dijo de viva voz que ni el presidente, ni ella habían delegado esta tarea a Pemex y a la Secretaría de Energía; que estos dos solo “se encargarían de la coordinación del proyecto”, en otras palabras el gobierno tendrá que contratar la ingeniería, procura y construcción de la refinería. ¿Por cuánto? ¿Para cuándo? Continuará.

Esas malditas lutitas. ¿Qué hacer con el fracking en México?

Ni el mismo presidente sabe de qué habla cuando habla del fracking, que en cristiano se llama fractura hidráulica. Citamos a continuación su sentido pesar hacia aquella práctica maléfica: “A lo mejor por la inercia se estableció el uso de esa tecnología para la extracción del petróleo o gas. Pero no se va a usar, es un compromiso. Somos ambientalistas, de verdad, auténticos”. Eso es cuando el presidente nos habla de frente, sin embargo en las catacumbas del presupuesto de egresos de la Federación, presentado por su gobierno y aprobado por su partido, nos encontramos que el presidente sacó el sombrero para fondear la fractura de la Madre Tierra con un monto de  3,351 millones de pesos para este año y de 18,310 millones de pesos como inversión total. ¿Qué tendrá entonces más peso? Lo que el presidente en un arrebato ecolofresa pontifica o la lanota pública para estos efectos asignada.

Independientemente de las filias y las fobias que podamos sentir hacia esta controvertida técnica extractiva hay datos que llevan a la conclusión de que ésta no es viable en territorio Mexica. La falta de condiciones de infraestructura, agua y seguridad pueden impedir el desarrollo de los recursos no convencionales en México, más que todas los videos de Julieta Venegas puestos juntos. El video aquí se los dejamos, pero las razones también.

https://www.youtube.com/watch?v=v1Yu_h_nc_Q

Los derechos de propiedad en Estados Unidos, que casualmente es la única tierra de donde se han cosechado numerosísimos barriles de no convencionales, tienen un marco jurídico notablemente amable. Para contratar los derechos de acceso a la tierra donde existen sendos recursos basta abordar al propietario y proponerle firmar un contratito muy sencillo por el cual tendrá acceso al terreno y a los recursos en el subsuelo. Punto. Aquí, en tierra Mexica, la Secretaría de Energía primero tiene que incluir las áreas en las licitaciones exploración y producción; luego la CNH tiene que convocar a las licitaciones que correspondan, puesto que se trata de un recurso que es propiedad de la Nación; tras todo un proceso en que las empresas tienen que precalificar, calificar, presentar una propuesta  y ganar entonces; apeeenas empezamos a divisar el proceso exploratorio en el horizonte así, para cuando las empresas en México producen su primer barril no convencional, el mundo ya dio 365 vueltas y la industria con él. Más aún, ¡aguas con el agua! Para perforar un pozo se usan entre 9,000 y 29,000 metros cúbicos de agua, que en las zonas de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz, escasamente tenemos. En Estados Unidos los recursos también suelen concentrarse en zonas áridas, sin embargo las empresas de ese país han invertido sustantivamente en sistemas hídricos y de tratamiento de aguas, no solo para bombear el agua a los pozos, sino también para evitar el uso del agua para destinos no humanos. Lo que sí hay mucho en tierras mexicas y en particular en las zonas arriba mencionadas es inseguridad. Por alguna extraña razón en nuestro país donde hay luttitas hay narcos. Y si algo atrae a los narcos es la actividad económica y más aún la que es muy rentable. Por estas razones podría ser que al final el negocio del shale sea más rentable para los malandros que para las empresas.

Amén de estos excesos y carencias es un hecho comercialmente comprobado que no vale la pena invertir en la extracción de no convencionales cuando el barril de petróleo está por debajo de los 100 dólares. Las cuentas no nos salen. Y por si eso fuera poco, también está el hecho técnicamente comprobado de que no hay recuperación secundaria en la extracción de las lutitas y que su tasa de recuperación es baja. ¿Qué queremos decir las Energeeks con este rollo? Que lo que saques por primera vez será todo lo que saques. Y lo que sacas no será gran cosa respecto de todo lo que hay en el hoyo. Ni los entusiastas, ni las plañideras del fracking tienen mucha razón de ser. Los primeros pueden aquietar su fervor porque en México no existen las condiciones para que el fracking sea viable. Los últimos deberían enfocar su energía hacia la salvación de los ositos en el Ártico porque aquí no habrá fractura hidraúlica. Y si no hablamos con verdad, que la Nación nos lo demande.

¡Trágame tierra! Pemex truena.

Como en las películas chafas de desastres de los años 80, Pemex parece un infierno en la torre ejecutiva. Ahí en un resquicio del piso 45 anda Octavio Romero, pequeño y asustado como un ratón por los tronidos que han dado las calificadoras al desempeño de Pemex. En México el presidente goza de una aceptación inusitada. Los mercados internacionales no comparten el entusiasmo de la banda AMLOVER – ni siquiera por su letanía de buenas y sanas intenciones- . Es más, cada vez que Andrés dice algo que anima al pueblo las calificadoras -como Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s- rugen embravecidas y nos sacan del salón. Cada vez nos va peor en sus evaluaciones.

Andrés tiene razón  al decir que no todo lo que brilla es oro. El desempeño probo del gobierno y sus empresas deben tener algún valor. El desatino de este juicio radica en no ver quién hace la valuación y por qué. Estas calificadoras se dedican a ponderar la capacidad de cumplimiento crediticio de los agentes económicos, para ello se fijan en la solvencia de estos agentes para cumplir sus compromisos financieros. Ser pobre pero honrado no amerita una buena calificación crediticia por parte de ellas. Y para peor de males Pemex hoy es cada vez más pobre pero no más honrado.

No es la primera vez que Pemex truena y se va a segunda vuelta e incluso extraordinario. Aunque Pemex empezó 2013 con un aumento  en su calificación (BBB+ y A-) el burro de Lozoya no hizo bien su tarea y con él bajó a BBB-. Lo cual no es palmariamente reprobatorio pero comienza a ser mediocre. Todo buen matado hubiera apelado la calificación ante su profesor. Tal vez alegaría “que estudió mucho” y que no entiende su calificación. A eso correspondería una respuesta como “¿Qué parte del 5 no entendiste? Los palitos o la bolita”. Así como en un examen no son de primera importancia los desvelos ni los esfuerzos del evaluado, una calificadora no se tienta el corazón porque un agente económico tenga calidad moral. Lo que está en juego es si puede pagar lo que debe o no. Las calificadoras no son hipócritas. Simplemente no viven en el confesionario ni se encargan de la rectitud espiritual de los que piden dinero del público.

Para salir bien en los exámenes de las calificadoras rapaces no importa si Pemex es bueno o malo; importa si es buen o mal pagador. ¿Qué haría que Pemex fuera solvente? Buenos negocios. ¿Qué podría ser un buen negocio? Lo que más utilidades deja. ¿Qué deja más dinero en la industria petrolera? Bajo ciertas condiciones la exploración, la producción y la consecuente comercialización del petróleo crudo. ¿Qué es lo que menos deja en esta industria? Bajo toda circunstancia la refinación, la cual es considerada como un mal necesario para la transformación del petróleo crudo para productos petrolíferos de uso final. Todas las cochinadas que consumimos deben pasar por la ardua etapa de la transformación industrial antes de llegar a nuestras manos pero eso no quiere decir que la refinación en sí sea rentable. Para ser claras es como si horneamos un pastel. La actividad de cocción no es rentable, lo que es rentable es la venta del pastel con todas las confecciones que se le ocurran al repostero.

Andrés quiere un horno nuevo. Y quiere un gran horno. Y no solo quiere un gran horno, sino uno para hacer pasteles baratos que gusten al pueblo. O sea, quiere gastar mucho para vender barato. ¿Dónde está la ganancia? Esta pregunta tan simple es la que se hacen las calificadoras. No ven por qué alguien usaría el dinero de los demás para perderlo. Esa es la obligación de estas agencias. Si Andrés les chilla y les explica que tiene que producir gasolina barata porque el pueblo de México no tiene pan, Fitch, Moody’s o S&P le dirán como Maria Antonieta, en defensa de los derechos de los acreedores de Pemex, “que coman pastel”.

A 10 días de los 100 días. El “NO” del sector energético.

Tal vez sea este el sexenio más largo y cruel para el sector energético. Después de un gobierno que le dijo “SÍ” a todo, incluyendo la corrupción y la ingobernabilidad, tenemos ahora uno que sostiene una tendencia negativa: No hay gasolina, No hay licitaciones, No hay subastas, No hay plan para Pemex y aún no hay comisionados. El tren se descarriló tan rápidamente como arrancó y ahora solo queda el tren Maya y el tren del mame. En lugar de proyectos y de oportunidades tenemos señalamientos, acusaciones y promesas de que desaparecerá la ilegalidad y la inmoralidad en lo que fue un bastión de infamia neoliberal.

Hagamos un recuento de lo más relevante hasta ahora. Iniciamos la Cuarta Transformación con la cancelación de las licitaciones 3.2 y 3.3 de la CNH en el entendido de que no habría más contratos que otorgar en tanto los vigentes no lleguen a producir. NO más contratos por el momento. Luego tuvimos un año nuevo poco próspero por el desabasto de gasolina. También se nos dijo “NO habrá gasolina hasta que se detenga el robo de combustible”. De nuevo hubo una negativa hasta que sobreviniera un resultado positivo. Acto seguido se anunció la suspensión de las subastas eléctricas pues CFE ya NO puede continuar contratando generación de terceros cuando tiene sus propias centrales. Por lo tanto ya NO habrá fuentes de generación con energías renovables porque están en desuso las plantas que usan carbón y combustóleo. Otra vez se cambió de rumbo hacia un destino al menos incierto.

Unos que se han negado categóricamente a montarse en este tren han sido los comisionados de los reguladores que ni lentos ni perezosos abandonaron su cargo. Incluso antes de que tomara la silla Andrés Manuel López Obrador, Juan Carlos Zepeda anunció que dejaba la suya en CNH y pocos días después Héctor Acosta también cedió la suya. De la CRE salió por patas Neus Peniche seguida por Marcelino Madrigal y Montserrat Ramiro. Peniche fue capturada por la SENER como “enlace” entre la dependencia y los reguladores. Que una comisionada acceda a un encargo como subordinada de la Secretaria solo habla de la depreciación del título. En los últimos días supimos que renuncia Gaspar Franco de CNH. ¿Cómo se llamó la película? Comisionados en fuga.

Ya NO tendremos comisionados por algún tiempo y quién sabe por cuánto más tendremos comisiones. Es previsible que no sea por mucho porque ya NO habrá mercado.

Mientras había desbandada de comisionados, Bartlett anunció que ya NO habría abusos en contra de CFE por lo que ésta ya NO pagaría las contraprestaciones de los contratos leoninos celebrados con los transportistas. Al decirlo le dio por mencionar a una sarta de presuntos saqueadores de la patria, que alguna vez se desempeñaron como funcionarios públicos, pero que ya NO lo son. Algunos desde hace 25 años. Don Manuel lanzó acusaciones que podría haber hecho en el pasado; en un tiempo que ya NO es.

Otro que fue zarandeado en el oleaje de nuestra corriente moral fue Guillermo García Alcocer quien, sorprendentemente, SÍ aún es presidente de la CRE. Este invicto ha sorteado imputaciones gravísimas, incluso de lavado de dinero por ser él un pariente lejano de un sujeto cuya identidad desconocemos pero sabemos que NO es Guillermo García Alcocer. Los asesores legales del presidente deben prevenirlo de que uno NO paga por las conductas ajenas. Hay que perseguir a quienes cometen los delitos y a los que NO pos NO.

¿NO?

Lo que NO queda claro es el SÍ del presidente en lo que se refiere al Sector Energía. Tenemos la vaga idea de que Pemex y CFE volverán  con enjundia pero NO sabemos cómo ni cuándo. Pemex, la empresa petrolera más endeudada del mundo NO contratará deuda pero tampoco se asociará con particulares. Esto pone una presión insoportable a un gobierno que se compromete a gastar mucho cuando NO tiene dinero.

¿O SÍ?

De CRE a EX-CRE-MENTO: ¿Cómo hacer caca a un regulador en menos de 100 días?

Alguna vez el liderazgo de la CRE lo tenían puros Pacos (Paco Salazar y Paco Barnés). Luego lo tuvieron los Memos (Memo García y Memo Zuñiga). Hoy la es la Comisión Reguladora de los Memes. Ya no hay Pacos, los Memos están menospreciados pero ¿qué tal los memes? Los sucesos recientes vaya que han dado inspiración.

Nunca antes la Comisión Reguladora de Energía había sido semejante foco de atención popular. Creemos inusitados los comentarios de los cibernautas sobre las comparecencias de los candidatos a comisionados así transmitidas por los medios de comunicación. Todo mundo disfruta ver en vivo como un funcionario público encarna el estereotipo del asno proverbial. Pero estos burros se volaron la barda y se salieron del corral hacia otros parajes que ni a la imaginación se le antojaron. Cualquiera que hubiera visto una película o serie que retratara al género humano en la cima de su imbecilidad se hubieran quedado cortos. Ante tal escena las Energeeks hubiéramos dicho: ¡Ay no ma…!

Fue cierto. Fue real. A preguntas muy básicas siguieron respuestas supinamente estúpidas. De las respuestas se ha dicho todo: el CEL, la definición de Wikipedia, la ignorancia sobre las funciones del CENACE. Duele que un anciano se haya expuesto a decir que, como ya era nonagenario, y que por esta razón carecía de ambiciones políticas, era ideal para el puesto. Es inconcebible que hayan mandado a este old timer al matadero. De las preguntas, por otra parte, no se ha comentado casi nada. Tan lastimosas fueron las respuestas de los sustentantes que se robaron los reflectores de las preguntas tan bobas de los senadores quienes evidentemente confunden la comparecencia de posibles funcionarios públicos del más alto nivel con un examen de regulación de segundo semestre de licenciatura.

No hablemos más de lo que debieron decir o callar los candidatos porque de ellos los mexicanos hicimos leña. Charlemos un rato del papelón de los senadores, sí, incluso de la luminosa nunca suficientemente enaltecida Xóchitl Gálvez, quien asumió el papel de la maestra Ximena en el “Carrusel de Niños”, en este caso carrusel de honestidad e ilusión. Las preguntas que en todo caso se debían haber hecho son las relativas a tomas de decisión de un regulador como: ¿qué haría usted para agilizar los procedimientos de temporada abierta para dar acceso a los ductos y a las TAR de combustible? ¿cómo justifica usted las tarifas tan bajas que resultaron de las subastas eléctricas? ¿considera que estas tarifas tan bajas fueron efecto de prácticas anticompetitivas? ¿cómo estimular el transporte de gas a menor costo para CFE?  por último ¿consideraría usted que la liberalización del precio de la gasolina fue prematura en vista de la inmadurez del mercado?

Estimados lectores: si ustedes no tienen la más peregrina idea de las respuestas a estas preguntas, descuiden. Tampoco la han tenido muchos de los comisionados de la CRE, ni los pasados, ni mucho menos los futuros. Esta es una institución que ha ido de picada y que ahora está en vías de extinción. De Francisco Barnés (otrora rector de la UNAM) al chavo guarura hay un salto abismal.

Guillermo García Alcocer no hizo comentario alguno sobre las comparecencias. Tan solo se limitó a hacer una observación sobre el sesgo hacia la industria de los hidrocarburos entre los candidatos. Esto lo debe haber tomado muy a pecho el presidente quien no tardó en hacer el señalamiento ya prototípicamente clásico de su mandato. Cuando el presidente quiere hacer caca de algo o alguien saca el dedito y exclama: “Eh un corrupto y tiene conflicto de intereh”. Luego, luego iniciaron las acusaciones que, además de infundadas, violan el más elemental principio de inocencia que hasta hace unos días privaba en nuestra Constitución. Ahora la más simple sospecha de corrupción implica expedito traslado a prisión preventiva. Esta es una artimaña digna, ya no de Hugo Chávez, sino de José Stalin. Es tomar el terrorismo estatal como arma para saldar deudas personales.

La crisis en torno a los órganos reguladores, que de por sí era trascendente, nos llevó a presenciar la pesadilla máxima de un régimen autoritario. Un presidente que castiga lo que él interpreta como un desafío con los fierros de la persecución y la injuria no tiene idea de cómo gobernar una sociedad libre. Rascar en la vida personal y los lazos familiares para hacer imputaciones de la mayor gravedad es un acto temible, no solo para quien lo sufre, sino para todos los que podríamos ser perseguidos por disentir. No es solo la CRE la que se hace caca entre las manos de un gobierno ávido de control. Es también nuestra libertad.