De CRE a EX-CRE-MENTO: ¿Cómo hacer caca a un regulador en menos de 100 días?

Alguna vez el liderazgo de la CRE lo tenían puros Pacos (Paco Salazar y Paco Barnés). Luego lo tuvieron los Memos (Memo García y Memo Zuñiga). Hoy la es la Comisión Reguladora de los Memes. Ya no hay Pacos, los Memos están menospreciados pero ¿qué tal los memes? Los sucesos recientes vaya que han dado inspiración.

Nunca antes la Comisión Reguladora de Energía había sido semejante foco de atención popular. Creemos inusitados los comentarios de los cibernautas sobre las comparecencias de los candidatos a comisionados así transmitidas por los medios de comunicación. Todo mundo disfruta ver en vivo como un funcionario público encarna el estereotipo del asno proverbial. Pero estos burros se volaron la barda y se salieron del corral hacia otros parajes que ni a la imaginación se le antojaron. Cualquiera que hubiera visto una película o serie que retratara al género humano en la cima de su imbecilidad se hubieran quedado cortos. Ante tal escena las Energeeks hubiéramos dicho: ¡Ay no ma…!

Fue cierto. Fue real. A preguntas muy básicas siguieron respuestas supinamente estúpidas. De las respuestas se ha dicho todo: el CEL, la definición de Wikipedia, la ignorancia sobre las funciones del CENACE. Duele que un anciano se haya expuesto a decir que, como ya era nonagenario, y que por esta razón carecía de ambiciones políticas, era ideal para el puesto. Es inconcebible que hayan mandado a este old timer al matadero. De las preguntas, por otra parte, no se ha comentado casi nada. Tan lastimosas fueron las respuestas de los sustentantes que se robaron los reflectores de las preguntas tan bobas de los senadores quienes evidentemente confunden la comparecencia de posibles funcionarios públicos del más alto nivel con un examen de regulación de segundo semestre de licenciatura.

No hablemos más de lo que debieron decir o callar los candidatos porque de ellos los mexicanos hicimos leña. Charlemos un rato del papelón de los senadores, sí, incluso de la luminosa nunca suficientemente enaltecida Xóchitl Gálvez, quien asumió el papel de la maestra Ximena en el “Carrusel de Niños”, en este caso carrusel de honestidad e ilusión. Las preguntas que en todo caso se debían haber hecho son las relativas a tomas de decisión de un regulador como: ¿qué haría usted para agilizar los procedimientos de temporada abierta para dar acceso a los ductos y a las TAR de combustible? ¿cómo justifica usted las tarifas tan bajas que resultaron de las subastas eléctricas? ¿considera que estas tarifas tan bajas fueron efecto de prácticas anticompetitivas? ¿cómo estimular el transporte de gas a menor costo para CFE?  por último ¿consideraría usted que la liberalización del precio de la gasolina fue prematura en vista de la inmadurez del mercado?

Estimados lectores: si ustedes no tienen la más peregrina idea de las respuestas a estas preguntas, descuiden. Tampoco la han tenido muchos de los comisionados de la CRE, ni los pasados, ni mucho menos los futuros. Esta es una institución que ha ido de picada y que ahora está en vías de extinción. De Francisco Barnés (otrora rector de la UNAM) al chavo guarura hay un salto abismal.

Guillermo García Alcocer no hizo comentario alguno sobre las comparecencias. Tan solo se limitó a hacer una observación sobre el sesgo hacia la industria de los hidrocarburos entre los candidatos. Esto lo debe haber tomado muy a pecho el presidente quien no tardó en hacer el señalamiento ya prototípicamente clásico de su mandato. Cuando el presidente quiere hacer caca de algo o alguien saca el dedito y exclama: “Eh un corrupto y tiene conflicto de intereh”. Luego, luego iniciaron las acusaciones que, además de infundadas, violan el más elemental principio de inocencia que hasta hace unos días privaba en nuestra Constitución. Ahora la más simple sospecha de corrupción implica expedito traslado a prisión preventiva. Esta es una artimaña digna, ya no de Hugo Chávez, sino de José Stalin. Es tomar el terrorismo estatal como arma para saldar deudas personales.

La crisis en torno a los órganos reguladores, que de por sí era trascendente, nos llevó a presenciar la pesadilla máxima de un régimen autoritario. Un presidente que castiga lo que él interpreta como un desafío con los fierros de la persecución y la injuria no tiene idea de cómo gobernar una sociedad libre. Rascar en la vida personal y los lazos familiares para hacer imputaciones de la mayor gravedad es un acto temible, no solo para quien lo sufre, sino para todos los que podríamos ser perseguidos por disentir. No es solo la CRE la que se hace caca entre las manos de un gobierno ávido de control. Es también nuestra libertad.

Pipas y flautas. ¿Cómo mover la gasolina en México?

Tras largos días de ley seca, en los que sedientos nos arrastrábamos a las gasolineras como un esperanzador oasis, ya estamos al día en nuestros combustibles. Todo indica que, en menos de lo que llegaban las pipas, ganamos la guerra contra el robo de combustible. En toda la historia del país no se ha visto una victoria más expedita contra la delincuencia organizada y sus secuaces. Ya ni el mismo presidente ha vuelto a tocar el tema y menos tras la lastimosa chamuscada en Hidalgo.

La secuela de esta crisis, que ni crisis fue, es una compra grande y algo impulsiva de carrotanques para el traslado de estos hidrocarburos. En una compra compulsiva de pipas, la Secretaria de Economía, la de la Función Pública y la Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda cargaron a la cuenta del país 707 cabalísticas pipas. Tres mujeres y un camino.

Lo que no es claro es si ésta es la ruta más corta y eficiente para el consumo de la gasolina de los mexicanos. Menos evidente es aun si rodar la gasolina es más seguro tanto en lo industrial, lo ambiental, como de suministro. Analicemos por qué.

Primera pregunta: ¿qué sale más barato? ¿Por ruedas o por tubo? Información hecha pública por la Comisión Reguladora de Energía muestra que el transporte de gasolina por carrotanque es 14 veces más caro que hacerlo por ducto. Esto se debe a que la aparente facilidad de verter la gasolina en una pipa y lanzarla a rodar es bastante más cara que toda la construcción, instalación y mantenimiento de un ducto. La inversión inicial de la pipa claramente es menor pero también su durabilidad. Una pipa pierde valor apenas sale del garaje de agencia, mientras que un tubo tarda más en depreciarse. Cuando la minusvalía de un ducto apenas inicia, una pipa ya cursó su vida útil. Cuando de seguridad ambiental se trata, no se necesita un doctorado en física cuántica para inferir que una pipa tiene más emisiones que un ducto que por lo general corren bajo tierra. Tampoco un ducto es una bomba rodante que carga de 20,000 a 40,000 litros de la inflamable sustancia. Y cuando de robar se trata, no se requiere de mayor pericia para asaltar una pipa cuando la perforación de un ducto precisa de mayores competencias. La tragedia de Hidalgo demuestra que no cualquiera puede picar un tubo sin salir gravemente y/o fatalmente chamuscado. Por último en orden mas no en importancia está el tema del impacto en la movilidad. El tránsito de transporte pesado causa desgaste de los caminos y congestiones. Para aquilatar el tamaño de este impacto tendríamos que conocer las rutas de las pipas las cuales no se han informado.

Cuento aparte son los titulares del negocio de transporte terrestre de combustibles. En México se conocen familias ligadas o parte de los grupos políticos que por una millonada le han prestado este “servicio” a Pemex. En la galería de la infamia tienen la sala central Carlos Hank Rohn, Javier Cantú Barragán, Gudelio y Gustavo Cavazos Marroquín, el mismo ex Director de Refinación Juan Bueno Torio y la inolvidable familia Mouriño. Estos grupos controlan un total de 1,483 empresas según datos de la Comisión Reguladora de Energía cuyo padrón de pipas no es público. Habría que ver qué tan completo es para tener una mejor idea de su monitoreo. Como sea, hay muchas historias corroboradas y no, pero todas impunes, de las rutas inexistentes de las pipas que pagó Pemex. En otras palabras, hay transporte que se pagó pero que nunca partió. No es del todo entendible que un presidente que ha tomado la pancarta del combate a la corrupción emprenda la cruzada de las pipas.

En los últimos días el presidente convocó a concurso las plazas para los conductores de las pipas cuyos resultados son difíciles de evaluar porque las cifras de solicitudes, exámenes, aprobados y pendientes de evaluar no cuadran. El número que se antoja gracioso corresponde a los solicitantes que no han tramitado su licencia. Una energeek lleva más de un año con la licencia vencida pero se ampara en el hecho de que no transporta materiales peligrosos. Esto nos lleva a que no cualquiera es apto para transportar gasolina y nos preguntamos si se trata de un ejercicio riguroso de selección y no una caza de clientelas. Si lo último es verdad, las consecuencias de la ineptitud de los choferes podrían ser fatales. Si la contratación de personal poco capacitado es el caso, bien podría caber el dicho “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.

Te hablo Juan, para que me oigas, Pedro. De la crisis energética y otras torpezas.

Pasaron los días y seguimos sin gasolina. Sin embargo, hemos visto mayores insumos, si bien no de combustible, de información que permiten corroborar una de las hipótesis de Energeeks: el presidente ha criminalizado el desabasto para escamotear una clara, evidente y monumental metida de pata. Las huellas ahora indelebles de esta patota se ven claramente en la falta de gasolina en varias gasolineras del país y de nuestra ciudad cada vez más desesperanzada.

¿Qué inquieta el sueño de las Energeeks? No tanto el que les falte gasolina, la Energeek millenial -otrora llamada refifinada- tiene auto híbrido. La Energeek cruda, a quien en ningún empleo formal la soportan hace home office donde solo sus perros y sus gatos la contemplan carburar. Así que no es por dolor propio que nos preocupa que haya o no gasolina. Es por un legítimo presagio de que las metidotas de pata seguirán su paso aproximándonos a una crisis energética. Entiéndase por ésta un desabasto de todos los insumos que requerimos para vivir y dejar vivir.

Una de las torpezas de la administración en curso es que no aceptan voluntad que no sea la del presidente. Estamos frente al tazón más enorme que hemos sorbido del chocolate del abuelito presidencial. Esta cucharada sabe a que el presidente quiere encabezar Pemex y de cierta manera CFE como si fueran su terruño. Pasan los días y Octavio Romero no dice ni “esta boca es mía”. ¿Será porque la tiene llena de chocolate del abuelito presidencial? Seguramente. Por lo que sí apostamos es que los mexicanos hemos tomado atole con el dedo. Por donde quiera se plantea el bobísimo dilema entre frenar la delincuencia o tener gasolina. Es inverosímil que la gente pueda creer que cerrar ductos es una estrategia viable de combate a la delincuencia. Cuando hay ratones en la casa es receta de abuelitos ponerles trampas con queso. No escondemos el queso para ahuyentar a los ratones de la casa. El cebo es elemental para detener a las plagas.

Y así como el cuento de policías y ladrones se cuenta para justificar desabasto de gasolina, lo mismo podrán decir de cualquier energético. Ya Bartlett, Director General de CFE, dijo que auditará los contratos de transporte de gas natural que permiten la generación de electricidad. Esto podría causar la suficiente incertidumbre para que las empresas se inhiban de transportar el gas en México. De ser así, las plantas de generación se quedarán con el estómago vacío y nosotros sin luz. Pero, alas, el presidente siempre nos podrá iluminar con su incansable batalla contra la corrupción. Una crisis en el suministro eléctrico se sentirá con más dureza que la falta de gasolina. Las generaciones fuertemente dependientes de todo lo que se prende y apaga no tendrán siquiera su computadora para manifestar su superioridad moral en las redes sociales.

Todo esto podría suceder con cualquier energético. No están exentos de las metidas de pata del presidente ni el gas que usas para cocinar o bañarte; ni la turbosina con la que vuelan los aviones que tomas o que toman las cosas que consumes. Recuerda que todo lo que usas y necesitas para mantener tu nivel de vida funcionan con energéticos. ¿Estarías dispuesto a aceptar el combate a la corrupción como razón para volver a vivir en la edad de las cavernas? Piénsalo. La honestidad de tu respuesta es para ti.

Más allá de nosotros mismos están los efectos económicos de una crisis semejante. Habrá escasez de todo porque todo viaja con combustibles a los centros de consumo. La tarifa, si el flujo eléctrico se vuelve escaso, se disparará por los aires y los costos de la manufactura y los servicios se irán con ella. No habrá empresa que lo aguante, tronarán y con ellos los empleos de millones de personas. Este tronido puede hacer un hoyo gigante en el país y por ahí podemos caer todos. No es intención de las Energeeks pintar escenarios catastrofistas. Solo pretendemos que quede claro que con la energía no se juega; que ni la caricia del algodón de azúcar, ni el sorbido del más dulce chocolate del abuelito presidencial podrán borrar de nuestros labios el amargo sabor de una crisis energética.

¿En qué parte de tu vida afectaría una crisis energética? Cuéntanos.

Día de entregas

No todo sucede por algo, pero la primera entrada a este blog coincide con el día de entrega del equipo que logró la aprobación de la Reforma Energética y los inicios de su implementación.  Es nuestra primera entrada no por coyuntura sino por desidia; hace muchos meses que nos proponemos arrancar este blog. En cambio, nuestros colegas del Sector Energético lograron lo que fue inconcebible por décadas en tan solo cinco años. Más tiempo nos tomó a nosotros iniciar un blog que a ellos armar y llevar a cabo licitaciones petroleras en las que se comprometieron decenas de miles de millones de dólares.

Estamos a muy buen tiempo de iniciar este blog y a muy mal tiempo de ponerle freno a la Reforma Energética. Esta es, al menos, nuestra postura. Pero aquí se vale opinar lo contrario. Quien quiera puede sostener que esta Reforma no ha servido para nada o también que le ha servido a los peores. Lo único que pedimos es que las opiniones se viertan sin animus ferendi y con la cabeza. Estamos en tiempos de mucha víscera y el Sector Energético requiere más cabeza que tripas y corazones. Esta es una invitación abierta a abandonar los discursos polarizantes y a entrar a un debate franco y constructivo. Si no logramos ponernos de acuerdo eso no importa, lo que buscamos es poner los temas sobre la mesa.

El tema general del Sector Energía en México es hasta qué grado conviene y puede el Estado ser el garante de satisfacer nuestras necesidades de electricidad e hidrocarburos. Los invitamos a que dejemos de satanizar ya sea al Estado o al Mercado, sino a tratar de ponerlos en su debido sitio y proporción. Aquí nos cuesta juzgar al Estado o al Mercado como inmanentemente buenos o malos, ni tenemos apegos afectivos a uno o a otro. Al menos para algunas de las plumas de Energeeks tan bobo suena decir que amamos a Pemex o a CFE como afirmar que los mercados eléctricos y de hidrocarburos entibian nuestros corazones. Estamos más allá de esas valoraciones.

Lo interesante de los años venideros no será el grado de reproche o de descrédito que la próxima administración pueda sembrar en lo que es y ha sido la Reforma Energética. Lo notable será si ésta puede proponer algo mejor y diferente. Si su solución a los problemas que aquejan a los hidrocarburos y a la electricidad en México consiste en volver al modelo estatista que estuvo vigente durante 76 años, antes de la Reforma Energética, valdrá la definición de locura que dice “Locos son los que repiten una manera de hacer las cosas y esperan un resultado diferente”. No tenemos indicios que los gobiernos conformados por partido alguno sean buenos empresarios, ya sean honestos o villanos. Si el gobierno entrante quiere que CFE y PEMEX despeguen de su deterioro mas le vale que sus directivos, además de ser gente buena, también sean buenos empresarios. La bondad en sí no hace de una actividad económica una rentable.

Estamos en la frontera de un cambio de régimen. Y de nada nos sirve desgastarnos en denostar la lógica “neoliberal” sin proponer algo nuevo. Es verdad que lo que algunos llaman la tecnocracia neoliberal no proveyó las soluciones requeridas para un país con semejantes desigualdades, en lo energético y en lo general. El desafío es proponer algo diferente. Aquí todas las propuestas son bienvenidas.