CFE y la era de los fósiles.

Para entender la canasta energética propuesta por Manuel Bartlett para CFE y por lo tanto para nuestro país existe un dato esclarecedor: Don Manuel nació dos años antes de la expropiación petrolera. Con ello no queremos decir que el cerebro por fuerza envejece a la par del cuerpo. Muchos ancianos son más visionarios que cualquiera de nuestros millenials imberbes. Sin embargo, Don Manuel muestra ya que no ha envejecido como los buenos vinos, al contrario, con el paso de los años se ha vuelto más ácido, corrosivo e inmamable. Una prueba de carbono 14 bastaría para comprobar que sus ideas son literalmente de la edad de piedra. A ese rabioso amigo no lo calienta ni el sol.

Tal vez sea por eso que Don Manu le hizo el feo a las energías renovables. Cuando habla de ellas no arroja muchas luces que revelen conocimiento. Por una parte las denosta por su intermitencia, lo cual es cierto pero no es un obstáculo insuperable para impulsarlas. Una canasta energética razonable de combustibles fósiles con energías renovables permite que haya sistemas de respaldo que señalan no la disyuntiva entre energía generada con combustibles fósiles o con energías renovables, sino la complementariedad de las mismas. Se trata de poner en la canasta las energías que sean más eficientes, más confiables y más económicas. Eso solo es factible con un mix energético inteligentemente diseñado con las mejores fuentes para cada país. También Bartlett parece renegar de los avances tecnológicos para almacenar electricidad generada con fuentes renovables. Así ciertamente como el sol sale para todos, también se pone con la diferencia de que hoy existen recursos para que haya energía aún cuando no hay sol o viento. Por otra parte, existen energías renovables que no suponen un problema de intermitencia. La geotermia es constante puesto que vivimos en un planeta permanentemente incandescente.

Pasemos al tema del carbón. ¡Está carbón el chisme!

A mediados de marzo varios medios reportaron una reunión asaz inquietante en Palacio Nacional. En la que se vieron las caras el ya archi mencionado Director General de CFE, el Director de Operaciones, Carlos Morales Mar; el súper delegado para el gobierno federal Reyes Flores Hurtado; el presidente de la Comisión de Energía Para el Senado, Armando Guadiana quien casualmente – y solo casualmente- es un rico empresario minero. Los medios informaron que en ese convite se acordó la compraventa de 360 mil toneladas de carbón a pequeños y medianos productores de la región de Coahuila para reactivar las centrales carboeléctricas Carbón I y Carbón II -¡qué creativos!- Luego el 20 de marzo, Don Manu negó el pacto. Su negativa no es sorprendente si consideramos que semanas antes él se había erigido como máximo inquisidor de aquellos con conflicto de interés. ¿Se acuerdan de la alharaca que se armó en torno a Téllez, Reyes Heroles, Córdoba Montoya y otros que para fines egoístas utilizaron a la nación? Seguramente ni el mismo Bartlett recuerda su perorata que a nada trascendió. Como tampoco recuerda la reunión que lo implicaría en esta misma falta. El que sí tiene una memoria resplandeciente es el senador Guadiana, que ni tardo ni perezoso, reconoció la reunión y el pacto. ¿A quién le creeremos?

Corrupción o Mercados. El falso dilema.

¡Todo es culpa de los neoliberales! Cada vez que Pemex vuelve a pasar de panzaso las evaluaciones de las calificadoras es culpa de las deformaciones causadas por los tecnócratas de lente de pasta, pelo engominado para atrás y del ITAM. Esas ratas de Río Hondo merecen la pena de muerte por haber hecho de nuestros titanes energéticos unas piltrafas. Fueron ellas las que entregaron el patrimonio nacional a cambio de un plato de lentejas muy vil. En el mercado energético abierto en México los que resultaron ganones fueron las empresas que se sirvieron petróleo, gas y electricidad con la cuchara grande.

Corrupción o mercado ¿cuál elegir? Es como si los mercados tuvieran implícitos la corrupción, el abuso y el desfalco y que para librarnos de la primera fuera por fuerza necesario recurrir al Estado como el mejor propietario y empresario de nuestros bienes energéticos. Nada es menos plausible y pocas cosas son más falsas. Muy poco ha hecho el Estado Mexicano por combatir la corrupción y menos cuando se trata de la industria energética. Las dolencias de Pemex y CFE pueden atribuirse a gobiernos estatistas como el de López Obrador. Se parecen más ciertas políticas públicas de AMLO a las de Tatcher y Reagan que las que tuvieran Peña, Calderón, Fox, Zedillo y Salinas. La ironía es que nuestro presidente en turno se parece más a quien critica y menos a quien elogia. Fueron Reagan y Tatcher los que en su momento propusieron un Estado mínimo, despidos de burócratas y recortes sustanciales a los programas de asistencia social. Andrés incluso le ha dado la espalda a las organizaciones no gubernamentales cuyos miembros lo apoyaron en su campaña y votaron él y su partido. Imaginamos que muchos de ellos se estarán repitiendo ¿WTF?

Que no nos digan, que no nos cuenten. Los gobiernos que Andrés llama neoliberales han estado muy lejos de serlo. Ningún neoliberal que se precie de serlo hubiera permitido que fuera el Estado y no el mercado el propietario y empresario de los medios de producción de los energéticos. En palabras menos mamonas, Milton Friedman se estará revolcando en su tumba por haber sido comparado con Peña o Fox por haber una brecha inconmensurable entre los coeficientes intelectuales entre el del primero y los de los últimos. Para constatarlo basta observar la conferencia intitulada política energética del gran flaco Friedman donde dice que el dilema no está entre elegir el mercado y la corrupción, sino entre el mercado político y el mercado económico. Friedman, como buen judío liberal, primero se hubiera rasgado las vestiduras antes de enterrar a Pemex y CFE en la sepultura del Estado. Sin saber lo que podría opinar imaginamos que Milton nunca hubiera accedido a tener una gobernanza dictada por burócratas y el sindicato como la de Pemex y la de CFE. Esa gobernanza es para un mercado político y no para uno de bienes y servicios.

Ahora bien, si de corrupción hablamos no existe la reducción hasta el absurdo que hace el presidente entre el neoliberalismo y la misma. Los neoliberales amamos la competencia y las eficiencias que pueden dimanar de la libertad de mercado y la corrupción restringe esta libertad. En ese sentido la actuación de todos los gobiernos de los presidentes que hemos mencionado han distado de ser liberales, neoliberales o cualquier cosa que se les parezca. Ofende que a Peña le llamen un neoliberal, cuando pocos presidentes han promovido como él, el detestado y nunca suficientemente denostado “Capitalismo de los Cuates”. Ha sido este círculo de amigochos el que se ha llevado contratos suculentos con Pemex y CFE. Muy lejos de una auténtica dinámica de libre mercado. El conservadurismo de los círculos de poder en México ha sido antagónico a la multiplicación y diversificación de los actores en el sector energético. No podría haber una tendencia menos neoliberal que ésta.

Tal vez para el presidente ser neoliberal es ser corrupto. Se equivoca. El neoliberalismo es una ideología política y económica que requiere de mucho estudio para ser asumida. Ser corrupto no es otra cosa que una conducta inescrupulosamente egoísta. Nada que ver una costra con osa.

El oso es del presidente que, cuando pretende ganarse un espacio en el mercado político culpa a una élite política a la que él mismo ha pertenecido. Todos los gobiernos de México se han preocupado más por vender en el mercado político que en impulsar un mercado eficiente de bienes y servicios energéticos. La razón es muy sencilla: el mercado político sujeta a los individuos a la voluntad estatal, mientras que el mercado económico puede ser un contrapeso al poder estatal.

¿Cuál prefieres?

A 10 días de los 100 días. El “NO” del sector energético.

Tal vez sea este el sexenio más largo y cruel para el sector energético. Después de un gobierno que le dijo “SÍ” a todo, incluyendo la corrupción y la ingobernabilidad, tenemos ahora uno que sostiene una tendencia negativa: No hay gasolina, No hay licitaciones, No hay subastas, No hay plan para Pemex y aún no hay comisionados. El tren se descarriló tan rápidamente como arrancó y ahora solo queda el tren Maya y el tren del mame. En lugar de proyectos y de oportunidades tenemos señalamientos, acusaciones y promesas de que desaparecerá la ilegalidad y la inmoralidad en lo que fue un bastión de infamia neoliberal.

Hagamos un recuento de lo más relevante hasta ahora. Iniciamos la Cuarta Transformación con la cancelación de las licitaciones 3.2 y 3.3 de la CNH en el entendido de que no habría más contratos que otorgar en tanto los vigentes no lleguen a producir. NO más contratos por el momento. Luego tuvimos un año nuevo poco próspero por el desabasto de gasolina. También se nos dijo “NO habrá gasolina hasta que se detenga el robo de combustible”. De nuevo hubo una negativa hasta que sobreviniera un resultado positivo. Acto seguido se anunció la suspensión de las subastas eléctricas pues CFE ya NO puede continuar contratando generación de terceros cuando tiene sus propias centrales. Por lo tanto ya NO habrá fuentes de generación con energías renovables porque están en desuso las plantas que usan carbón y combustóleo. Otra vez se cambió de rumbo hacia un destino al menos incierto.

Unos que se han negado categóricamente a montarse en este tren han sido los comisionados de los reguladores que ni lentos ni perezosos abandonaron su cargo. Incluso antes de que tomara la silla Andrés Manuel López Obrador, Juan Carlos Zepeda anunció que dejaba la suya en CNH y pocos días después Héctor Acosta también cedió la suya. De la CRE salió por patas Neus Peniche seguida por Marcelino Madrigal y Montserrat Ramiro. Peniche fue capturada por la SENER como “enlace” entre la dependencia y los reguladores. Que una comisionada acceda a un encargo como subordinada de la Secretaria solo habla de la depreciación del título. En los últimos días supimos que renuncia Gaspar Franco de CNH. ¿Cómo se llamó la película? Comisionados en fuga.

Ya NO tendremos comisionados por algún tiempo y quién sabe por cuánto más tendremos comisiones. Es previsible que no sea por mucho porque ya NO habrá mercado.

Mientras había desbandada de comisionados, Bartlett anunció que ya NO habría abusos en contra de CFE por lo que ésta ya NO pagaría las contraprestaciones de los contratos leoninos celebrados con los transportistas. Al decirlo le dio por mencionar a una sarta de presuntos saqueadores de la patria, que alguna vez se desempeñaron como funcionarios públicos, pero que ya NO lo son. Algunos desde hace 25 años. Don Manuel lanzó acusaciones que podría haber hecho en el pasado; en un tiempo que ya NO es.

Otro que fue zarandeado en el oleaje de nuestra corriente moral fue Guillermo García Alcocer quien, sorprendentemente, SÍ aún es presidente de la CRE. Este invicto ha sorteado imputaciones gravísimas, incluso de lavado de dinero por ser él un pariente lejano de un sujeto cuya identidad desconocemos pero sabemos que NO es Guillermo García Alcocer. Los asesores legales del presidente deben prevenirlo de que uno NO paga por las conductas ajenas. Hay que perseguir a quienes cometen los delitos y a los que NO pos NO.

¿NO?

Lo que NO queda claro es el SÍ del presidente en lo que se refiere al Sector Energía. Tenemos la vaga idea de que Pemex y CFE volverán  con enjundia pero NO sabemos cómo ni cuándo. Pemex, la empresa petrolera más endeudada del mundo NO contratará deuda pero tampoco se asociará con particulares. Esto pone una presión insoportable a un gobierno que se compromete a gastar mucho cuando NO tiene dinero.

¿O SÍ?

La luz al final del tubo. Bartlett, el redentor.

Basta gozar de toda una vida auspiciada por el erario público para darse tamaño baño de pureza. Quien nunca ha generado un centavo de riqueza siempre podrá señalar a quienes han pasado del sector público al sector privado y viceversa. La puerta giratoria que hoy azota el Director General de CFE puede darle en las narices. Por los señalamientos y acusaciones hechos irresponsablemente, Don Manuel no solo se expone a que lo acusen de calumnioso sino también pone a CFE y al país en situación precaria. Es curioso que con el catálogo tan nutrido de problemas que acalambran a CFE este veterano de la polaca mexica haya elegido siete cabalísticos ductos como blanco de su encono.

La víscera está en el tubo y el tubo en la víscera.  Más que un diagnóstico sobre lo que le duele a CFE estamos en presencia de lo achaques de Bartlett. Su clamor se asemeja más a una cuestión personal que a una alerta institucional. Estamos en el sexenio de “a ti te denostamos porque nos caes gordo” como quien juega el pato, pato, ganso hasta el cansancio.

Al analizar la lista de nombres de los responsables del “quebranto” de CFE se ve una animadversión hacia quienes promovieron liberalizaciones parciales -azas limitadas- del sector energético. Verbigracia, Salinas, Zedillo y Calderón ocupan primera fila como los patrones del mal y de los malos. Salinas parió, aunque suene increíble, a José Córdoba Montoya y a Carlos Ruíz Sacristán cuyas manitas viscosas han estado entre tubos. A Zedillo le imputamos la paternidad de Luis Téllez, quien impulsó una desafiante reforma eléctrica. Calderón tuvo trillizos. De su prolífico y etílico vientre provienen Georgina Kessel, Jesús Reyes Heroles y el enfant terrible Jordi Herrera, de quien se dice es su compañero de copas. Un personaje que ha trascendido sexenios y por eso goza de singular infamia es Alfredo Elías Ayub, Director General de CFE desde los tiempos de Zedillo hasta los tiempos de Calderón. Otro imputado de todos los presidentes y de ninguno es Carlos Slim a quien todo mundo agarra de puerquito. Cuando todo sale mal la culpa es de Fat Boy Slim. Un punto realmente llamativo de la lista negra del justiciero Bartlett es que no hay funcionario alguno que haya fungido su cargo en el gobierno de Peña. Seguramente es así porque se trata de hechos recientes que sí serían justiciables. Siempre es más cómodo perseguir a quien no tiene que defenderse. Señalar, acusar, etiquetar a sujetos que tienen una década o más de haber dejado sus cargos públicos es un deporte de políticos vociferantes.

Nótese que los daños se atribuyen más a personas que a empresas. Es como si las últimas fueran un vehículo para los malosos. Entre los corporativos más aludidos por Don Manuel están IENOVA, CARSO y Transcanada. Pero estos nombres serían de poco o nulo valor emotivo de no estar aparejados con genios del mal como Ruiz Sacristán, Téllez, Reyes Heroles y Herrera. ¡Ah! Y por equidad de género que no falte la mención de Georgina Kessel. Es muy difícil ensañarse contra empresas que poco conocemos. Sin embargo, los nombres y caras relacionados con los presidentes de la mafia del poder son más accesibles al encarnizamiento popular. Más aún cuando se les quiere vincular con actos de saqueo.

Por esta razón, Don Manuel ha llamado “leoninos” los contratos de transporte de gas natural de CFE. En el imaginario de Don Manuel las empresas son los leones que destazan a la CFE que es el corderito del pueblo. Ya ni la piel le dejaron a México estas fieras. Sin prejuzgar sobre si las condiciones de estos contratos son justas o no habría en todo caso que analizar si los precios del gas y del transporte están fuera de mercado. Como sea estos contratos fueron otorgados mediante licitación y conforme a derecho. El tema sobre si son justos o no quedó en el pasado. Si no son del agrado del actual Director de CFE, él podrá en todo caso replantearlos. Otra cosa será si las empresas transportistas de gas aceptan condiciones mucho menos atractivas que las actuales y con más riesgo político. En suma, más riesgo y menos lana. La CFE podría quedarse sin gas y nosotros sin servicio público de energía eléctrica. No suena chido.

No todo es oscuro al final del tubo. Nuestro presidente, que no es abogado, ya ha dicho que los contratos son lo que son. Para Andrés Manuel el asunto de los contratos es más una cuestión de orden ético que de leyes. Como si fuera necesario que un hombre que no estudió derecho le dijera a quien sí es abogado “no es un asunto legal, que nadie se espante, que nadie se inquiete ni se ponga nervioso, se van a respetar los contratos”.

Te hablo Juan, para que me oigas, Pedro. De la crisis energética y otras torpezas.

Pasaron los días y seguimos sin gasolina. Sin embargo, hemos visto mayores insumos, si bien no de combustible, de información que permiten corroborar una de las hipótesis de Energeeks: el presidente ha criminalizado el desabasto para escamotear una clara, evidente y monumental metida de pata. Las huellas ahora indelebles de esta patota se ven claramente en la falta de gasolina en varias gasolineras del país y de nuestra ciudad cada vez más desesperanzada.

¿Qué inquieta el sueño de las Energeeks? No tanto el que les falte gasolina, la Energeek millenial -otrora llamada refifinada- tiene auto híbrido. La Energeek cruda, a quien en ningún empleo formal la soportan hace home office donde solo sus perros y sus gatos la contemplan carburar. Así que no es por dolor propio que nos preocupa que haya o no gasolina. Es por un legítimo presagio de que las metidotas de pata seguirán su paso aproximándonos a una crisis energética. Entiéndase por ésta un desabasto de todos los insumos que requerimos para vivir y dejar vivir.

Una de las torpezas de la administración en curso es que no aceptan voluntad que no sea la del presidente. Estamos frente al tazón más enorme que hemos sorbido del chocolate del abuelito presidencial. Esta cucharada sabe a que el presidente quiere encabezar Pemex y de cierta manera CFE como si fueran su terruño. Pasan los días y Octavio Romero no dice ni “esta boca es mía”. ¿Será porque la tiene llena de chocolate del abuelito presidencial? Seguramente. Por lo que sí apostamos es que los mexicanos hemos tomado atole con el dedo. Por donde quiera se plantea el bobísimo dilema entre frenar la delincuencia o tener gasolina. Es inverosímil que la gente pueda creer que cerrar ductos es una estrategia viable de combate a la delincuencia. Cuando hay ratones en la casa es receta de abuelitos ponerles trampas con queso. No escondemos el queso para ahuyentar a los ratones de la casa. El cebo es elemental para detener a las plagas.

Y así como el cuento de policías y ladrones se cuenta para justificar desabasto de gasolina, lo mismo podrán decir de cualquier energético. Ya Bartlett, Director General de CFE, dijo que auditará los contratos de transporte de gas natural que permiten la generación de electricidad. Esto podría causar la suficiente incertidumbre para que las empresas se inhiban de transportar el gas en México. De ser así, las plantas de generación se quedarán con el estómago vacío y nosotros sin luz. Pero, alas, el presidente siempre nos podrá iluminar con su incansable batalla contra la corrupción. Una crisis en el suministro eléctrico se sentirá con más dureza que la falta de gasolina. Las generaciones fuertemente dependientes de todo lo que se prende y apaga no tendrán siquiera su computadora para manifestar su superioridad moral en las redes sociales.

Todo esto podría suceder con cualquier energético. No están exentos de las metidas de pata del presidente ni el gas que usas para cocinar o bañarte; ni la turbosina con la que vuelan los aviones que tomas o que toman las cosas que consumes. Recuerda que todo lo que usas y necesitas para mantener tu nivel de vida funcionan con energéticos. ¿Estarías dispuesto a aceptar el combate a la corrupción como razón para volver a vivir en la edad de las cavernas? Piénsalo. La honestidad de tu respuesta es para ti.

Más allá de nosotros mismos están los efectos económicos de una crisis semejante. Habrá escasez de todo porque todo viaja con combustibles a los centros de consumo. La tarifa, si el flujo eléctrico se vuelve escaso, se disparará por los aires y los costos de la manufactura y los servicios se irán con ella. No habrá empresa que lo aguante, tronarán y con ellos los empleos de millones de personas. Este tronido puede hacer un hoyo gigante en el país y por ahí podemos caer todos. No es intención de las Energeeks pintar escenarios catastrofistas. Solo pretendemos que quede claro que con la energía no se juega; que ni la caricia del algodón de azúcar, ni el sorbido del más dulce chocolate del abuelito presidencial podrán borrar de nuestros labios el amargo sabor de una crisis energética.

¿En qué parte de tu vida afectaría una crisis energética? Cuéntanos.

¿Por qué nos c…ga la Reforma Energética (y por qué no es tan mala idea)?

Para Reyna Grunstein

Promesas, promesas, promesas. De lo que más sabemos de la Reforma Energética es que no cumplió sus promesas. Nos sentimos palmariamente defraudados. Ni bajó la luz, ni bajó el gas, la gasolina está como lumbre y cada vez importamos más hidrocarburos. Para colmo de males tanto Pemex como CFE se encuentran en terapia intensiva con un pronóstico reservado. De cierto, Andrés Manuel le inyectará mucho más presupuesto a Pemex que el gobierno de Peña. Sin embargo, los aumentos presupuestarios a Pemex nunca han sido garantía alguna de un mejor desempeño. Por más dinero que le metan a Pemex de nada servirá si no hay un cambio de 180° en su gestión además de una purga de los parásitos que lo han dejado en los huesos. Esto ha sucedido por muchísimas décadas y no es justo decir que se debe a la Reforma Energética. Así, si vamos a detestar a la Reforma que no sea por la ruina de Pemex, sino a todos los gobiernos que hicieron con él un papalote.

¿Qué otras razones habría para detestar la Reforma Energética? Pues cada vez que pasamos a llenar el tanque a una gasolinera, ya de cualquier marca, cualquier persona medianamente sensible tiene un brote de urticaria. Póngase el color que sea, el tanque estalla en el bolsillo. ¿También se lo debemos a la Reforma Energética? Mala tarde, chavos. A los que debemos señalar es a los hacendarios pero también a los usuarios que hemos asumido que la gasolina barata, que por tanto tiempo consumimos, era un lujo y no un derecho. Los hacendarios controlaron el precio de la gasolina hasta su muy reciente liberalización de inicios de 2018. La liberalización fue una medida realmente desesperada frente al boquete fiscal que han dejado los bajos ingresos petroleros. De tal suerte, o Hacienda tendría que aumentar impuestos o bien incrementar el precio de la gasolina. Hemos de suponer que tener un módulo de cobro del SAT en cada estación de servicio es mucho más cómodo que fiscalizar a una población muy renuente a cumplir con sus obligaciones fiscales. Por lo tanto, si la gasolina quema hagámonos responsables de la parte que nos toca y dejemos de chillar los estragos de la Reforma Energética. Esta última no ha pretendido aumentar las importaciones que para nuestra desdicha pagamos en dólares. La pretensión de la Reforma ha sido multiplicar los proveedores para estimular la competencia y que eso nos permita surtirnos de quien se nos pegue la gana. Si la competencia es aún imperfecta es por falta de tiempo para la maduración del mercado. ¿Queremos tronar a Pemex? Sigámoslo recargando con la obligación de suministro de todos los combustibles para todo el país a precios controlados.

En exploración y extracción es falso decir que Pemex se quedó a un lado de los procesos de licitación de contratos. De hecho Pemex ha sido el mayor ganador de estos contratos con poco más del 10% del total de los licitados. Eso es sin contar las migraciones de asignaciones a contratos y las asociaciones, bobamente llamadas farmouts. Eso sucedió aun después de que en la Ronda 0 Pemex se llevó el 67% de las reservas probadas y probables y otro tanto de los recursos prospectivos. En suma, Pemex tiene un chingo de petróleo por explotar. Si no lo ha hecho, que la Nación se los demande, pero dejen de culpar a la Reforma Energética.

Para los verdes es preciso subrayar que gracias a las subastas de largo plazo para CFE, convocadas por el CENACE, entró el número más avasallador de empresas generadoras con recursos renovables y a tarifas de regalo. En este sentido la abominada, nunca suficientemente denostada, Reforma Energética ha hecho lo que ningún cambio legal por la sustentabilidad y la diversificación de la matriz energética nacional. Así que quien chille y jorobe que la Reforma es la entronización del CHALE GAS ha estado inhalado gasolina.

Foto de https://www.animalpolitico.com/2017/01/gasolinazo-pena-nieto/

Energeeks sospecha que rechazamos esta reforma por el gobierno de quien vino. Hay que estar en drogas para insensibilizarse a las desapariciones forzadas de Ayotzinapa, a las casas blancas, a las no tan blancas en Mali, a la mega estafa, a la estafa maestra y a la liberación de la maestra. Si Murillo Karam estaba cansado, los demás mexicanos estábamos hasta la madre. Con cada voto que recibió Andrés Manuel López Obrador se manifestaba un clarísimo y contundente “¡YA ME CANSÉ!”

¿Eso quiere decir que la Reforma Energética es chafa? Nel pastel, me canso ganso que los mercados son una manera democrática de proveer bienes y servicios. Le permite al consumidor elegir, tal vez entre lo menos malo, pero al menos elegir. La Reforma Energética no va a corregir las enormes desigualdades que aquejan a nuestro México donde con toda franqueza los beneficios de los mercados han sido limitados, más que nada por una lamentable política de redistribución del ingreso, corrupción y ceguera de los que más tenemos. Pero no todos los defensores de los mercados somos de palo o mala onda. Si somos liberales es porque creemos en la libertad y parte de ella se manifiesta en dejarnos elegir. Por eso pensamos que la Reforma Energética es buena idea.

¿Y a ti te c…ga la Reforma Energética? ¿En serio piensas que el estatismo es mejor?

Cuéntanos