La risa en vacaciones del sector energético.

Las Energeeks han vuelto después de unas vacaciones singularmente acontecidas. Cosas interesantes hubo apasto durante estos meses de esparcimiento veraniego. Con el bote de palomitas tamaño ultra familiar observamos acontecimientos dignos del sainete político más chafaldrano. Primero tomamos carretera rumbo a la mansión embrujada de Don Manuel Bartlett, sus amenazas (ahora felizmente intrascendentes) de demandar en arbitraje a las empresas transportistas de gas fueron como espectros que de repente nos asaltaban desde sus féretros. Con cara mortecina, Don Manuel sacó el cuchillo cebollero e hizo aspavientos mil de cortar tubo por tubo. !Booo!

La risa en vacacioens (1)

Otro sobresalto rompe nervios fue el muy aguardado y decepcionante programa de negocios de Petróleos Mexicanos. Corregimos: fue decepcionante únicamente para los ingenuos que esperaban algo distinto de este gobierno. Lo sorprendente no es tanto la extrañante insistencia en volver a entronizar a Pemex en su situación monopólica. Lo que realmente es inescrutable es cómo pretenden lograrlo sin dinero. Y entre más insisten en hacer que México sea territorio Pemex, más las calificadoras castigan su situación financiera. La degradación ha sido tal que ya las agencias malosas prefieren guardar silencio.

Acto seguido, Carlos Urzúa emprendió la marcha de Zacatecas con estruendosa banda dominguera: con una tuba grandota y unos platillos de lata. Sin decir ¡agua va!, a media mañana de un martes, el profe Urzúa sacudió al peso y al país con imputaciones harto graves de intromisión de ineptos en su trabajo y de los tan denostados, nunca suficientemente abominados, conflictos de interés. Otra vez, todos corrimos por el bote de palomitas multi familiar en suspenso de saber a quién se refería y por qué. Pero ¡booo! 

Al día siguiente cuando fue entrevistado por diversos medios, en particular la revista Proceso, dijo que estas imputaciones no le constaban. En cualquier otro país el profe Urzúa hubiera recibido, al menos, pamba con picahielo por andar de bocón e irresponsable. Celebramos que haya vuelto a la torre de marfil en donde sus declaraciones no causarán el colapso del peso, ni de la Bolsa Mexicana de Valores. ¡Que con su Puaré se lo coma!

Otro detalle simpático fue la inauguración de las obras de la rechinería de Dos Bocas cuando aún no se contaba con la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental de la misma. Como nuestros aluxes en Pemex nos han informado que ésta es una porquería, quizás sea indiferente que la refinería se construya con o sin ella. 

Volvimos a clases con una buena noticia: la CFE llegó a un acuerdo, al parecer, satisfactorio tanto para los tuberos como para nuestra otrora empresa de clase mundial. El presidente quedó tan contento que al anunciarse el acuerdo pidió, como su predecesor, el aplauso del público. Este acuerdo además de salvarnos de la precariedad energética, según su dicho, nos ahorrará 7,500 millones de dólares. Aún no hay explicación de este gran ahorro. A decir verdad, aún no hay claridad de nada, porque tanto la negociación como el acuerdo mismo, destacan por su opacidad. Lo que sí se vió a todas luces es el beneplácito de Don Carlos Slim quien se mostró singularmente expansivo durante la ceremonia. Tal vez todo México no vuelva a ser territorio de Pemex, pero todo pinta a que con los favores y gracias de este gobierno nuestro subsuelo podría convertirse en territorio telhell. 

La risa en vacacioens

Continuará.

Pemex en la banca. Créditos para incrédulos.

El título de esta entrada, queridos lectores, obedece a una anécdota por las Energeeks alguna vez vivida. Hace algunos años conversábamos con una buena amiga nuestra que conocía personalmente a Juan José Suárez Coppel, otrora Director General de Petróleos Mexicanos. Concluido su encargo, tuvimos a bien preguntarle a nuestra amiga en común a qué se dedicaba JuanJo ahora que había dejado el trono en Marina Nacional. Al efecto, nuestra amiga respondió que él estaba ahora en la banca. Curiosas le preguntamos si acaso estaba en la banca de desarrollo o en la banca comercial. En ninguna de las dos, nos dijo. JuanJo está en la banca de Chapultepec esperando a que alguien le dé chamba.

De igual manera, Pemex está en la banca de Chapultepec esperando que alguien lo salve y los pronósticos de que sea la banca misma quien lo salve, no son nada halagüeños. Desde que este,sexenio dio inicio anuncios varios se han dado sobre la salvación de Pemex. Al mero principio nos mandaron a la banca por un plan de negocios que a los inversionistas en Nueva York dejó fríos. Luego fue la carnavalesca guerra contra el huachicol, que según el presidente, le ha ahorrado a Pemex chorro miles de pesos; para ser exactos 12 mil millones de ellos y 44,800 barriles de gasolina en los tres primeros meses del año. Tampoco esas noticias le hicieron mayores cosquillas a las calificadoras, las cuales siguieron refunfuñando al firmarle a Pemex una boleta con seises, varios sietes y uno que otro ocho. Nada que el hijo pródigo quisiera enseñarle, con orgullo y emoción, a sus papás.

Otra señal que ha mandado a la banca a Pemex ha sido la archi-mentada rechinería que comentamos en Energeeks en la entrada pasada.

Desde la banca, hemos perdido la cuenta de cuántos strikes llevan el gobierno y Pemex en su afán de ser considerado un jugador serio. Tal vez el primer strike fue el plan de negocios, el segundo podría haber sido la guerra contra el huachicol y acto muy seguido el descuento fiscal para Pemex. Luego nos tocó el sainete de la refinería y muy recientemente la venta política del apoteósico refinanciamiento de un crédito de Pemex que con grandes fanfarrias se anunció en una mañanera (¡Tis Bum Bam!). Sobre éste podemos decir que no es bueno ni malo, sino todo lo contrario. El refinanciamiento de créditos es algo que todas las empresas hacen para cumplir con obligaciones financieras.

Los antecedentes de este crédito, ahora refinanciado, datan del sexenio de Enrique Peña Nieto cuando, siendo Director General de Petróleos Mexicanos Pepe Toño González Anaya, éste se dio a la tarea de reducir los pasivos del abotagado Pemex. Con esta estrategia, el Tigre Toño redujo la deuda de 290 puntos base, sobre Libor, a 195 puntos base. Por lo tanto lo que sucedió hace apenas unos días fue la continuidad de una estrategia ideada y llevada a cabo por un mafioso del poder, egresado de un Instituto Tecnológico que no es el ITAM, sino su versión región 1. Se trata del mismísimo Massachusetts Institute of Technology, mejor conocido como MIT.


Este crédito que acaban de recontratar es ahora más caro, 235 puntos base sobre Libor, debido a la baja en la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos, que casualmente nos aqueja desde que Andrés Manuel López Obrador tomó el poder. Más aún, tal vez el toque más distintivo de este crédito es quien lo avala. Más aún, es el Estado Mexicano, y no Petróleos Mexicanos, quien respalda esta deuda.Si Pemex, falla no será éste quien de la cara, sino todos y cada uno de nosotros. En suma, este crédito ni suma, ni resta- Es algo que Pemex hace porque puede, con la diferencia de que éste cuenta con el espaldarazo de México. Ahora bien, queridos lectores ¿ustedes le dan crédito a Pemex o mejor lo mandan a la banca? Continuará.

¡Trágame tierra! Pemex truena.

Como en las películas chafas de desastres de los años 80, Pemex parece un infierno en la torre ejecutiva. Ahí en un resquicio del piso 45 anda Octavio Romero, pequeño y asustado como un ratón por los tronidos que han dado las calificadoras al desempeño de Pemex. En México el presidente goza de una aceptación inusitada. Los mercados internacionales no comparten el entusiasmo de la banda AMLOVER – ni siquiera por su letanía de buenas y sanas intenciones- . Es más, cada vez que Andrés dice algo que anima al pueblo las calificadoras -como Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s- rugen embravecidas y nos sacan del salón. Cada vez nos va peor en sus evaluaciones.

Andrés tiene razón  al decir que no todo lo que brilla es oro. El desempeño probo del gobierno y sus empresas deben tener algún valor. El desatino de este juicio radica en no ver quién hace la valuación y por qué. Estas calificadoras se dedican a ponderar la capacidad de cumplimiento crediticio de los agentes económicos, para ello se fijan en la solvencia de estos agentes para cumplir sus compromisos financieros. Ser pobre pero honrado no amerita una buena calificación crediticia por parte de ellas. Y para peor de males Pemex hoy es cada vez más pobre pero no más honrado.

No es la primera vez que Pemex truena y se va a segunda vuelta e incluso extraordinario. Aunque Pemex empezó 2013 con un aumento  en su calificación (BBB+ y A-) el burro de Lozoya no hizo bien su tarea y con él bajó a BBB-. Lo cual no es palmariamente reprobatorio pero comienza a ser mediocre. Todo buen matado hubiera apelado la calificación ante su profesor. Tal vez alegaría “que estudió mucho” y que no entiende su calificación. A eso correspondería una respuesta como “¿Qué parte del 5 no entendiste? Los palitos o la bolita”. Así como en un examen no son de primera importancia los desvelos ni los esfuerzos del evaluado, una calificadora no se tienta el corazón porque un agente económico tenga calidad moral. Lo que está en juego es si puede pagar lo que debe o no. Las calificadoras no son hipócritas. Simplemente no viven en el confesionario ni se encargan de la rectitud espiritual de los que piden dinero del público.

Para salir bien en los exámenes de las calificadoras rapaces no importa si Pemex es bueno o malo; importa si es buen o mal pagador. ¿Qué haría que Pemex fuera solvente? Buenos negocios. ¿Qué podría ser un buen negocio? Lo que más utilidades deja. ¿Qué deja más dinero en la industria petrolera? Bajo ciertas condiciones la exploración, la producción y la consecuente comercialización del petróleo crudo. ¿Qué es lo que menos deja en esta industria? Bajo toda circunstancia la refinación, la cual es considerada como un mal necesario para la transformación del petróleo crudo para productos petrolíferos de uso final. Todas las cochinadas que consumimos deben pasar por la ardua etapa de la transformación industrial antes de llegar a nuestras manos pero eso no quiere decir que la refinación en sí sea rentable. Para ser claras es como si horneamos un pastel. La actividad de cocción no es rentable, lo que es rentable es la venta del pastel con todas las confecciones que se le ocurran al repostero.

Andrés quiere un horno nuevo. Y quiere un gran horno. Y no solo quiere un gran horno, sino uno para hacer pasteles baratos que gusten al pueblo. O sea, quiere gastar mucho para vender barato. ¿Dónde está la ganancia? Esta pregunta tan simple es la que se hacen las calificadoras. No ven por qué alguien usaría el dinero de los demás para perderlo. Esa es la obligación de estas agencias. Si Andrés les chilla y les explica que tiene que producir gasolina barata porque el pueblo de México no tiene pan, Fitch, Moody’s o S&P le dirán como Maria Antonieta, en defensa de los derechos de los acreedores de Pemex, “que coman pastel”.