De CRE-yentes a CRE-tinos

Más le hubiera valido a la Comisión Reguladora de Energía permanecer en el anonimato que pasar a la ignominia. Por la comparsa en la designación de la última camada de comisionados el público volvió a fijarse en la por siempre ignorada, nunca suficientemente desconocida Comisión Reguladora de Energía. Para recapitular esta muy desdichada crónica recordemos la entrada número 13 de Energeeks en donde narramos los acontecimientos entorno a las comparecencias para comisionados de la CRE cuyos resultados dejaron un sabor tragicómico en los labios de los mexicanos. Pues bien, conforme a derecho el presidente puede enviar un nuevo juego de ternas para una segunda comparecencia luego de la cual, si los candidatos son rechazados, el titular del poder ejecutivo podrá hacer una designación directa para estos cargos. Para sorpresa de algunos y no la de otros, el presidente recicló a los mismos candidatos pero en diferentes ternas. En el sentido más clásico de la expresión, fue la misma gata pero revolcada. Y si de revolcadas hablamos esto fue lo que sucedió en esta segunda comparecencia. Los revolcaron a todos o se revolcaron solitos. En una profecía autocumplida los candidatos del presidente volvieron a tronar sus párvulos exámenes, cuyas preguntas debemos subrayar tampoco eran idóneas para expertos en dirigir conductas económicas en mercados regulados. No hubo aprobación de la cámara alta para el nombramiento de estos personajes por lo cual  el presidente sacó su dedo y estampó su huella. Porque él dijo “Quedan porque quedan”, quedaron los que quedaron. Y por eso estamos como estamos.

El procedimiento en el senado dejó muy satisfecho al presidente, quien se refociló con el rechazo a sus candidatos como si se tratara del máximo suspiro del aliento democrático en México. Cuando una senadora propone nombres, como Rosa Melcacho a la usanza de los pubertos, sabemos que la oposición en lugar de estar madura aún sufre de barros y espinillas. A preguntas bobas de los senadores siguieron respuestas proporcionalmente lastimosas de los candidatos. ¿Esto es digno de celebrarse?

Bobos como fueren los senadores, el procedimiento tiene su lógica. Cuando al presidente se le rechaza una terna o las que presentare, como fue el caso, a éste se le debe de dar la oportunidad de presentar otra más. El sentido de esta segunda oportunidad no es únicamente para el presidente, sino también para el senado para que éste revise otro elenco de candidatos. Sin embargo, este elenco no cambió y el senado no tuvo segundas opciones. El presidente se encaprichó con sus candidatos como adolescente. Tan se encaprichó que no esperó un día más. Enseguida palomeó la designación directa.

Hágase mi voluntad.

Quien suponga que el presidente desde un inicio, y con lujo de todo cálculo, designó a los candidatos para que fueran rechazados dos veces para que luego pudiera designarlos directamente, le dan demasiado mérito. En cambio, nosotras pensamos que por su profunda ignorancia de lo que hace un regulador, y de éste regulador en particular, Andrés Manuel sincera y, desde el fondo de su alma, realmente piensa que estos son los candidatos idóneos para el puesto. Eso es más alarmante que elucubrar que eligió a una manga de cretinos para manipularlos.

CFE y la era de los fósiles.

Para entender la canasta energética propuesta por Manuel Bartlett para CFE y por lo tanto para nuestro país existe un dato esclarecedor: Don Manuel nació dos años antes de la expropiación petrolera. Con ello no queremos decir que el cerebro por fuerza envejece a la par del cuerpo. Muchos ancianos son más visionarios que cualquiera de nuestros millenials imberbes. Sin embargo, Don Manuel muestra ya que no ha envejecido como los buenos vinos, al contrario, con el paso de los años se ha vuelto más ácido, corrosivo e inmamable. Una prueba de carbono 14 bastaría para comprobar que sus ideas son literalmente de la edad de piedra. A ese rabioso amigo no lo calienta ni el sol.

Tal vez sea por eso que Don Manu le hizo el feo a las energías renovables. Cuando habla de ellas no arroja muchas luces que revelen conocimiento. Por una parte las denosta por su intermitencia, lo cual es cierto pero no es un obstáculo insuperable para impulsarlas. Una canasta energética razonable de combustibles fósiles con energías renovables permite que haya sistemas de respaldo que señalan no la disyuntiva entre energía generada con combustibles fósiles o con energías renovables, sino la complementariedad de las mismas. Se trata de poner en la canasta las energías que sean más eficientes, más confiables y más económicas. Eso solo es factible con un mix energético inteligentemente diseñado con las mejores fuentes para cada país. También Bartlett parece renegar de los avances tecnológicos para almacenar electricidad generada con fuentes renovables. Así ciertamente como el sol sale para todos, también se pone con la diferencia de que hoy existen recursos para que haya energía aún cuando no hay sol o viento. Por otra parte, existen energías renovables que no suponen un problema de intermitencia. La geotermia es constante puesto que vivimos en un planeta permanentemente incandescente.

Pasemos al tema del carbón. ¡Está carbón el chisme!

A mediados de marzo varios medios reportaron una reunión asaz inquietante en Palacio Nacional. En la que se vieron las caras el ya archi mencionado Director General de CFE, el Director de Operaciones, Carlos Morales Mar; el súper delegado para el gobierno federal Reyes Flores Hurtado; el presidente de la Comisión de Energía Para el Senado, Armando Guadiana quien casualmente – y solo casualmente- es un rico empresario minero. Los medios informaron que en ese convite se acordó la compraventa de 360 mil toneladas de carbón a pequeños y medianos productores de la región de Coahuila para reactivar las centrales carboeléctricas Carbón I y Carbón II -¡qué creativos!- Luego el 20 de marzo, Don Manu negó el pacto. Su negativa no es sorprendente si consideramos que semanas antes él se había erigido como máximo inquisidor de aquellos con conflicto de interés. ¿Se acuerdan de la alharaca que se armó en torno a Téllez, Reyes Heroles, Córdoba Montoya y otros que para fines egoístas utilizaron a la nación? Seguramente ni el mismo Bartlett recuerda su perorata que a nada trascendió. Como tampoco recuerda la reunión que lo implicaría en esta misma falta. El que sí tiene una memoria resplandeciente es el senador Guadiana, que ni tardo ni perezoso, reconoció la reunión y el pacto. ¿A quién le creeremos?

¡Trágame tierra! Pemex truena.

Como en las películas chafas de desastres de los años 80, Pemex parece un infierno en la torre ejecutiva. Ahí en un resquicio del piso 45 anda Octavio Romero, pequeño y asustado como un ratón por los tronidos que han dado las calificadoras al desempeño de Pemex. En México el presidente goza de una aceptación inusitada. Los mercados internacionales no comparten el entusiasmo de la banda AMLOVER – ni siquiera por su letanía de buenas y sanas intenciones- . Es más, cada vez que Andrés dice algo que anima al pueblo las calificadoras -como Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s- rugen embravecidas y nos sacan del salón. Cada vez nos va peor en sus evaluaciones.

Andrés tiene razón  al decir que no todo lo que brilla es oro. El desempeño probo del gobierno y sus empresas deben tener algún valor. El desatino de este juicio radica en no ver quién hace la valuación y por qué. Estas calificadoras se dedican a ponderar la capacidad de cumplimiento crediticio de los agentes económicos, para ello se fijan en la solvencia de estos agentes para cumplir sus compromisos financieros. Ser pobre pero honrado no amerita una buena calificación crediticia por parte de ellas. Y para peor de males Pemex hoy es cada vez más pobre pero no más honrado.

No es la primera vez que Pemex truena y se va a segunda vuelta e incluso extraordinario. Aunque Pemex empezó 2013 con un aumento  en su calificación (BBB+ y A-) el burro de Lozoya no hizo bien su tarea y con él bajó a BBB-. Lo cual no es palmariamente reprobatorio pero comienza a ser mediocre. Todo buen matado hubiera apelado la calificación ante su profesor. Tal vez alegaría “que estudió mucho” y que no entiende su calificación. A eso correspondería una respuesta como “¿Qué parte del 5 no entendiste? Los palitos o la bolita”. Así como en un examen no son de primera importancia los desvelos ni los esfuerzos del evaluado, una calificadora no se tienta el corazón porque un agente económico tenga calidad moral. Lo que está en juego es si puede pagar lo que debe o no. Las calificadoras no son hipócritas. Simplemente no viven en el confesionario ni se encargan de la rectitud espiritual de los que piden dinero del público.

Para salir bien en los exámenes de las calificadoras rapaces no importa si Pemex es bueno o malo; importa si es buen o mal pagador. ¿Qué haría que Pemex fuera solvente? Buenos negocios. ¿Qué podría ser un buen negocio? Lo que más utilidades deja. ¿Qué deja más dinero en la industria petrolera? Bajo ciertas condiciones la exploración, la producción y la consecuente comercialización del petróleo crudo. ¿Qué es lo que menos deja en esta industria? Bajo toda circunstancia la refinación, la cual es considerada como un mal necesario para la transformación del petróleo crudo para productos petrolíferos de uso final. Todas las cochinadas que consumimos deben pasar por la ardua etapa de la transformación industrial antes de llegar a nuestras manos pero eso no quiere decir que la refinación en sí sea rentable. Para ser claras es como si horneamos un pastel. La actividad de cocción no es rentable, lo que es rentable es la venta del pastel con todas las confecciones que se le ocurran al repostero.

Andrés quiere un horno nuevo. Y quiere un gran horno. Y no solo quiere un gran horno, sino uno para hacer pasteles baratos que gusten al pueblo. O sea, quiere gastar mucho para vender barato. ¿Dónde está la ganancia? Esta pregunta tan simple es la que se hacen las calificadoras. No ven por qué alguien usaría el dinero de los demás para perderlo. Esa es la obligación de estas agencias. Si Andrés les chilla y les explica que tiene que producir gasolina barata porque el pueblo de México no tiene pan, Fitch, Moody’s o S&P le dirán como Maria Antonieta, en defensa de los derechos de los acreedores de Pemex, “que coman pastel”.

Corrupción o Mercados. El falso dilema.

¡Todo es culpa de los neoliberales! Cada vez que Pemex vuelve a pasar de panzaso las evaluaciones de las calificadoras es culpa de las deformaciones causadas por los tecnócratas de lente de pasta, pelo engominado para atrás y del ITAM. Esas ratas de Río Hondo merecen la pena de muerte por haber hecho de nuestros titanes energéticos unas piltrafas. Fueron ellas las que entregaron el patrimonio nacional a cambio de un plato de lentejas muy vil. En el mercado energético abierto en México los que resultaron ganones fueron las empresas que se sirvieron petróleo, gas y electricidad con la cuchara grande.

Corrupción o mercado ¿cuál elegir? Es como si los mercados tuvieran implícitos la corrupción, el abuso y el desfalco y que para librarnos de la primera fuera por fuerza necesario recurrir al Estado como el mejor propietario y empresario de nuestros bienes energéticos. Nada es menos plausible y pocas cosas son más falsas. Muy poco ha hecho el Estado Mexicano por combatir la corrupción y menos cuando se trata de la industria energética. Las dolencias de Pemex y CFE pueden atribuirse a gobiernos estatistas como el de López Obrador. Se parecen más ciertas políticas públicas de AMLO a las de Tatcher y Reagan que las que tuvieran Peña, Calderón, Fox, Zedillo y Salinas. La ironía es que nuestro presidente en turno se parece más a quien critica y menos a quien elogia. Fueron Reagan y Tatcher los que en su momento propusieron un Estado mínimo, despidos de burócratas y recortes sustanciales a los programas de asistencia social. Andrés incluso le ha dado la espalda a las organizaciones no gubernamentales cuyos miembros lo apoyaron en su campaña y votaron él y su partido. Imaginamos que muchos de ellos se estarán repitiendo ¿WTF?

Que no nos digan, que no nos cuenten. Los gobiernos que Andrés llama neoliberales han estado muy lejos de serlo. Ningún neoliberal que se precie de serlo hubiera permitido que fuera el Estado y no el mercado el propietario y empresario de los medios de producción de los energéticos. En palabras menos mamonas, Milton Friedman se estará revolcando en su tumba por haber sido comparado con Peña o Fox por haber una brecha inconmensurable entre los coeficientes intelectuales entre el del primero y los de los últimos. Para constatarlo basta observar la conferencia intitulada política energética del gran flaco Friedman donde dice que el dilema no está entre elegir el mercado y la corrupción, sino entre el mercado político y el mercado económico. Friedman, como buen judío liberal, primero se hubiera rasgado las vestiduras antes de enterrar a Pemex y CFE en la sepultura del Estado. Sin saber lo que podría opinar imaginamos que Milton nunca hubiera accedido a tener una gobernanza dictada por burócratas y el sindicato como la de Pemex y la de CFE. Esa gobernanza es para un mercado político y no para uno de bienes y servicios.

Ahora bien, si de corrupción hablamos no existe la reducción hasta el absurdo que hace el presidente entre el neoliberalismo y la misma. Los neoliberales amamos la competencia y las eficiencias que pueden dimanar de la libertad de mercado y la corrupción restringe esta libertad. En ese sentido la actuación de todos los gobiernos de los presidentes que hemos mencionado han distado de ser liberales, neoliberales o cualquier cosa que se les parezca. Ofende que a Peña le llamen un neoliberal, cuando pocos presidentes han promovido como él, el detestado y nunca suficientemente denostado “Capitalismo de los Cuates”. Ha sido este círculo de amigochos el que se ha llevado contratos suculentos con Pemex y CFE. Muy lejos de una auténtica dinámica de libre mercado. El conservadurismo de los círculos de poder en México ha sido antagónico a la multiplicación y diversificación de los actores en el sector energético. No podría haber una tendencia menos neoliberal que ésta.

Tal vez para el presidente ser neoliberal es ser corrupto. Se equivoca. El neoliberalismo es una ideología política y económica que requiere de mucho estudio para ser asumida. Ser corrupto no es otra cosa que una conducta inescrupulosamente egoísta. Nada que ver una costra con osa.

El oso es del presidente que, cuando pretende ganarse un espacio en el mercado político culpa a una élite política a la que él mismo ha pertenecido. Todos los gobiernos de México se han preocupado más por vender en el mercado político que en impulsar un mercado eficiente de bienes y servicios energéticos. La razón es muy sencilla: el mercado político sujeta a los individuos a la voluntad estatal, mientras que el mercado económico puede ser un contrapeso al poder estatal.

¿Cuál prefieres?

A 10 días de los 100 días. El “NO” del sector energético.

Tal vez sea este el sexenio más largo y cruel para el sector energético. Después de un gobierno que le dijo “SÍ” a todo, incluyendo la corrupción y la ingobernabilidad, tenemos ahora uno que sostiene una tendencia negativa: No hay gasolina, No hay licitaciones, No hay subastas, No hay plan para Pemex y aún no hay comisionados. El tren se descarriló tan rápidamente como arrancó y ahora solo queda el tren Maya y el tren del mame. En lugar de proyectos y de oportunidades tenemos señalamientos, acusaciones y promesas de que desaparecerá la ilegalidad y la inmoralidad en lo que fue un bastión de infamia neoliberal.

Hagamos un recuento de lo más relevante hasta ahora. Iniciamos la Cuarta Transformación con la cancelación de las licitaciones 3.2 y 3.3 de la CNH en el entendido de que no habría más contratos que otorgar en tanto los vigentes no lleguen a producir. NO más contratos por el momento. Luego tuvimos un año nuevo poco próspero por el desabasto de gasolina. También se nos dijo “NO habrá gasolina hasta que se detenga el robo de combustible”. De nuevo hubo una negativa hasta que sobreviniera un resultado positivo. Acto seguido se anunció la suspensión de las subastas eléctricas pues CFE ya NO puede continuar contratando generación de terceros cuando tiene sus propias centrales. Por lo tanto ya NO habrá fuentes de generación con energías renovables porque están en desuso las plantas que usan carbón y combustóleo. Otra vez se cambió de rumbo hacia un destino al menos incierto.

Unos que se han negado categóricamente a montarse en este tren han sido los comisionados de los reguladores que ni lentos ni perezosos abandonaron su cargo. Incluso antes de que tomara la silla Andrés Manuel López Obrador, Juan Carlos Zepeda anunció que dejaba la suya en CNH y pocos días después Héctor Acosta también cedió la suya. De la CRE salió por patas Neus Peniche seguida por Marcelino Madrigal y Montserrat Ramiro. Peniche fue capturada por la SENER como “enlace” entre la dependencia y los reguladores. Que una comisionada acceda a un encargo como subordinada de la Secretaria solo habla de la depreciación del título. En los últimos días supimos que renuncia Gaspar Franco de CNH. ¿Cómo se llamó la película? Comisionados en fuga.

Ya NO tendremos comisionados por algún tiempo y quién sabe por cuánto más tendremos comisiones. Es previsible que no sea por mucho porque ya NO habrá mercado.

Mientras había desbandada de comisionados, Bartlett anunció que ya NO habría abusos en contra de CFE por lo que ésta ya NO pagaría las contraprestaciones de los contratos leoninos celebrados con los transportistas. Al decirlo le dio por mencionar a una sarta de presuntos saqueadores de la patria, que alguna vez se desempeñaron como funcionarios públicos, pero que ya NO lo son. Algunos desde hace 25 años. Don Manuel lanzó acusaciones que podría haber hecho en el pasado; en un tiempo que ya NO es.

Otro que fue zarandeado en el oleaje de nuestra corriente moral fue Guillermo García Alcocer quien, sorprendentemente, SÍ aún es presidente de la CRE. Este invicto ha sorteado imputaciones gravísimas, incluso de lavado de dinero por ser él un pariente lejano de un sujeto cuya identidad desconocemos pero sabemos que NO es Guillermo García Alcocer. Los asesores legales del presidente deben prevenirlo de que uno NO paga por las conductas ajenas. Hay que perseguir a quienes cometen los delitos y a los que NO pos NO.

¿NO?

Lo que NO queda claro es el SÍ del presidente en lo que se refiere al Sector Energía. Tenemos la vaga idea de que Pemex y CFE volverán  con enjundia pero NO sabemos cómo ni cuándo. Pemex, la empresa petrolera más endeudada del mundo NO contratará deuda pero tampoco se asociará con particulares. Esto pone una presión insoportable a un gobierno que se compromete a gastar mucho cuando NO tiene dinero.

¿O SÍ?

De CRE a EX-CRE-MENTO: ¿Cómo hacer caca a un regulador en menos de 100 días?

Alguna vez el liderazgo de la CRE lo tenían puros Pacos (Paco Salazar y Paco Barnés). Luego lo tuvieron los Memos (Memo García y Memo Zuñiga). Hoy la es la Comisión Reguladora de los Memes. Ya no hay Pacos, los Memos están menospreciados pero ¿qué tal los memes? Los sucesos recientes vaya que han dado inspiración.

Nunca antes la Comisión Reguladora de Energía había sido semejante foco de atención popular. Creemos inusitados los comentarios de los cibernautas sobre las comparecencias de los candidatos a comisionados así transmitidas por los medios de comunicación. Todo mundo disfruta ver en vivo como un funcionario público encarna el estereotipo del asno proverbial. Pero estos burros se volaron la barda y se salieron del corral hacia otros parajes que ni a la imaginación se le antojaron. Cualquiera que hubiera visto una película o serie que retratara al género humano en la cima de su imbecilidad se hubieran quedado cortos. Ante tal escena las Energeeks hubiéramos dicho: ¡Ay no ma…!

Fue cierto. Fue real. A preguntas muy básicas siguieron respuestas supinamente estúpidas. De las respuestas se ha dicho todo: el CEL, la definición de Wikipedia, la ignorancia sobre las funciones del CENACE. Duele que un anciano se haya expuesto a decir que, como ya era nonagenario, y que por esta razón carecía de ambiciones políticas, era ideal para el puesto. Es inconcebible que hayan mandado a este old timer al matadero. De las preguntas, por otra parte, no se ha comentado casi nada. Tan lastimosas fueron las respuestas de los sustentantes que se robaron los reflectores de las preguntas tan bobas de los senadores quienes evidentemente confunden la comparecencia de posibles funcionarios públicos del más alto nivel con un examen de regulación de segundo semestre de licenciatura.

No hablemos más de lo que debieron decir o callar los candidatos porque de ellos los mexicanos hicimos leña. Charlemos un rato del papelón de los senadores, sí, incluso de la luminosa nunca suficientemente enaltecida Xóchitl Gálvez, quien asumió el papel de la maestra Ximena en el “Carrusel de Niños”, en este caso carrusel de honestidad e ilusión. Las preguntas que en todo caso se debían haber hecho son las relativas a tomas de decisión de un regulador como: ¿qué haría usted para agilizar los procedimientos de temporada abierta para dar acceso a los ductos y a las TAR de combustible? ¿cómo justifica usted las tarifas tan bajas que resultaron de las subastas eléctricas? ¿considera que estas tarifas tan bajas fueron efecto de prácticas anticompetitivas? ¿cómo estimular el transporte de gas a menor costo para CFE?  por último ¿consideraría usted que la liberalización del precio de la gasolina fue prematura en vista de la inmadurez del mercado?

Estimados lectores: si ustedes no tienen la más peregrina idea de las respuestas a estas preguntas, descuiden. Tampoco la han tenido muchos de los comisionados de la CRE, ni los pasados, ni mucho menos los futuros. Esta es una institución que ha ido de picada y que ahora está en vías de extinción. De Francisco Barnés (otrora rector de la UNAM) al chavo guarura hay un salto abismal.

Guillermo García Alcocer no hizo comentario alguno sobre las comparecencias. Tan solo se limitó a hacer una observación sobre el sesgo hacia la industria de los hidrocarburos entre los candidatos. Esto lo debe haber tomado muy a pecho el presidente quien no tardó en hacer el señalamiento ya prototípicamente clásico de su mandato. Cuando el presidente quiere hacer caca de algo o alguien saca el dedito y exclama: “Eh un corrupto y tiene conflicto de intereh”. Luego, luego iniciaron las acusaciones que, además de infundadas, violan el más elemental principio de inocencia que hasta hace unos días privaba en nuestra Constitución. Ahora la más simple sospecha de corrupción implica expedito traslado a prisión preventiva. Esta es una artimaña digna, ya no de Hugo Chávez, sino de José Stalin. Es tomar el terrorismo estatal como arma para saldar deudas personales.

La crisis en torno a los órganos reguladores, que de por sí era trascendente, nos llevó a presenciar la pesadilla máxima de un régimen autoritario. Un presidente que castiga lo que él interpreta como un desafío con los fierros de la persecución y la injuria no tiene idea de cómo gobernar una sociedad libre. Rascar en la vida personal y los lazos familiares para hacer imputaciones de la mayor gravedad es un acto temible, no solo para quien lo sufre, sino para todos los que podríamos ser perseguidos por disentir. No es solo la CRE la que se hace caca entre las manos de un gobierno ávido de control. Es también nuestra libertad.

La luz al final del tubo. Bartlett, el redentor.

Basta gozar de toda una vida auspiciada por el erario público para darse tamaño baño de pureza. Quien nunca ha generado un centavo de riqueza siempre podrá señalar a quienes han pasado del sector público al sector privado y viceversa. La puerta giratoria que hoy azota el Director General de CFE puede darle en las narices. Por los señalamientos y acusaciones hechos irresponsablemente, Don Manuel no solo se expone a que lo acusen de calumnioso sino también pone a CFE y al país en situación precaria. Es curioso que con el catálogo tan nutrido de problemas que acalambran a CFE este veterano de la polaca mexica haya elegido siete cabalísticos ductos como blanco de su encono.

La víscera está en el tubo y el tubo en la víscera.  Más que un diagnóstico sobre lo que le duele a CFE estamos en presencia de lo achaques de Bartlett. Su clamor se asemeja más a una cuestión personal que a una alerta institucional. Estamos en el sexenio de “a ti te denostamos porque nos caes gordo” como quien juega el pato, pato, ganso hasta el cansancio.

Al analizar la lista de nombres de los responsables del “quebranto” de CFE se ve una animadversión hacia quienes promovieron liberalizaciones parciales -azas limitadas- del sector energético. Verbigracia, Salinas, Zedillo y Calderón ocupan primera fila como los patrones del mal y de los malos. Salinas parió, aunque suene increíble, a José Córdoba Montoya y a Carlos Ruíz Sacristán cuyas manitas viscosas han estado entre tubos. A Zedillo le imputamos la paternidad de Luis Téllez, quien impulsó una desafiante reforma eléctrica. Calderón tuvo trillizos. De su prolífico y etílico vientre provienen Georgina Kessel, Jesús Reyes Heroles y el enfant terrible Jordi Herrera, de quien se dice es su compañero de copas. Un personaje que ha trascendido sexenios y por eso goza de singular infamia es Alfredo Elías Ayub, Director General de CFE desde los tiempos de Zedillo hasta los tiempos de Calderón. Otro imputado de todos los presidentes y de ninguno es Carlos Slim a quien todo mundo agarra de puerquito. Cuando todo sale mal la culpa es de Fat Boy Slim. Un punto realmente llamativo de la lista negra del justiciero Bartlett es que no hay funcionario alguno que haya fungido su cargo en el gobierno de Peña. Seguramente es así porque se trata de hechos recientes que sí serían justiciables. Siempre es más cómodo perseguir a quien no tiene que defenderse. Señalar, acusar, etiquetar a sujetos que tienen una década o más de haber dejado sus cargos públicos es un deporte de políticos vociferantes.

Nótese que los daños se atribuyen más a personas que a empresas. Es como si las últimas fueran un vehículo para los malosos. Entre los corporativos más aludidos por Don Manuel están IENOVA, CARSO y Transcanada. Pero estos nombres serían de poco o nulo valor emotivo de no estar aparejados con genios del mal como Ruiz Sacristán, Téllez, Reyes Heroles y Herrera. ¡Ah! Y por equidad de género que no falte la mención de Georgina Kessel. Es muy difícil ensañarse contra empresas que poco conocemos. Sin embargo, los nombres y caras relacionados con los presidentes de la mafia del poder son más accesibles al encarnizamiento popular. Más aún cuando se les quiere vincular con actos de saqueo.

Por esta razón, Don Manuel ha llamado “leoninos” los contratos de transporte de gas natural de CFE. En el imaginario de Don Manuel las empresas son los leones que destazan a la CFE que es el corderito del pueblo. Ya ni la piel le dejaron a México estas fieras. Sin prejuzgar sobre si las condiciones de estos contratos son justas o no habría en todo caso que analizar si los precios del gas y del transporte están fuera de mercado. Como sea estos contratos fueron otorgados mediante licitación y conforme a derecho. El tema sobre si son justos o no quedó en el pasado. Si no son del agrado del actual Director de CFE, él podrá en todo caso replantearlos. Otra cosa será si las empresas transportistas de gas aceptan condiciones mucho menos atractivas que las actuales y con más riesgo político. En suma, más riesgo y menos lana. La CFE podría quedarse sin gas y nosotros sin servicio público de energía eléctrica. No suena chido.

No todo es oscuro al final del tubo. Nuestro presidente, que no es abogado, ya ha dicho que los contratos son lo que son. Para Andrés Manuel el asunto de los contratos es más una cuestión de orden ético que de leyes. Como si fuera necesario que un hombre que no estudió derecho le dijera a quien sí es abogado “no es un asunto legal, que nadie se espante, que nadie se inquiete ni se ponga nervioso, se van a respetar los contratos”.