Sin gas y sin luz. ¡Nos vamos por un tubo!

Extraños son los caminos del señor López Obrador, con quien además no estamos mejor. En las últimas semanas, queridos lectores, hemos dado gigantes malos pasos en cuestiones energéticas. Cuando a Pemex le es degradada su capacidad crediticia al grado  de que sus bonos valen literalmente un cacahuate, el presidente anuncia exactamente lo contrario a lo que podría mejorar su capacidad crediticia. Verbigracia, se dieron por extintos los farmouts hasta nuevo aviso. Para los que no han estado en el ajo de la Reforma cabe aclarar que los farmouts son las coinversiones de Pemex con particulares, cuyo propósito ha sido aliviar a Pemex de la carga financiera y de riesgo geológico para los proyectos más caros y más complejos. Con esto volvemos a la propuesta sentimentaloide y no menos boba de que Pemex puede solo; y que si no puede solo no hará nada. La noticia de la suspensión indefinida de los farmouts fue recibida con desconsuelo por lo que sostenemos que Pemex necesita ayuda, mucha y de los mejores. Ningún mexicano en su sano juicio podría sentenciar a Pemex a pudrirse solo pero con semejantes medidas dudamos que alguien pueda ayudarlo. 

 

Y una vez recibidas las malas noticias sobre Pemex, en los últimos días resonó una muy mala noticia desde la hermana república de Yucatán. Según el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) la bella tierra bosha iba a sufrir desabasto de energía eléctrica, en particular por el desabasto del gas natural requerido para alimentar la central eléctrica Mérida III. ¡Bomba! A las cuantas horas, el mismo CENACE desmintió su dicho, llamándolo infundado. A la opinión pública el CENACE, dijo del CENACE, que había dicho puras mentiras. Que no habría apagón alguno en la península de Yucatán por estar el problema de abasto de combustibles para la generación eléctrica debidamente resuelto. Luego cabe preguntarse ¿a quién le creemos? Al CENACE que miente o al CENACE que dice que el CENACE miente. Sin embargo, como no sabemos cuál miente pues mejor no le creemos a nadie. En la mañanera siguiente, envuelto México en la perplejidad de las mentiras y los desmentidos, salió el presidente a alimentar nuestra confusión. En esta ocasión, AMLO anunció la construcción de una central eléctrica para impedir los apagones. Cuando tuvimos a bien opinar sobre esta solución, con gran desconcierto afirmamos que no es la planta de generación lo que falta, sino el tubo para llevar el gas a la planta Mérida III y la infraestructura de transmisión para llevar la electricidad de la misma planta a los centros de consumo. Así el primer mandatario anunció que resolvería el problema con lo único que no es requerido: una planta de generación. Curioso es que Andrés Manuel haya anunciado la construcción de una planta, cuando lo que se necesita es combustible, un tubo para hacerlo llegar y redes para que el flujo eléctrico viaje. ¿Quién asesora al presidente? Se nota que quien lo informa es la señora Secretaria de Energía.

Marino

Y hablando de tubos, el presidente y su equipo pusieron la cereza en el pastel. Justo acaban de terminar la construcción del ducto marino del Sur de Texas a Tuxpan pero ahora la CFE se resiste a emitir la aceptación de la obra, en tanto la empresa no acepte la modificación de algunas cláusulas del contrato de transporte, que le dan derecho a estas empresas a ciertos pagos, que conforme al contrato, CFE les debe. De hecho, los medios han reportado que CFE ha demandado a las empresas por la vía del arbitraje internacional comercial, la nulidad de estas cláusulas. Así resuelve nuestro gobierno la escasez de gas y de infraestructura de transporte, demandando a las empresas que están listas para dárnoslos. Las rabietas de Bartlett causarán que el país se vaya por un tubo. Todavía estamos muy lejos de ver la luz al final del túnel. 

Marino (1)

The End.

Te aviso, te anuncio, que hoy renuncio. Abur a Guillermo García Alcocer.

Ya habíamos tomado prestado el título “Crónica de una muerte anunciada” al referirnos a los primeros avisos de la desaparición inminente de la Comisión Reguladora de Energía, que ahora presumimos consumada con la salida del Comisionado Presidente Guillermo García Alcocer.  En unos cuantos días Memo hará entrega honrosa de su encargo y al decir honrosa nos referimos al sentido más estricto de la palabra. Según su carta de renuncia dirigida a la opinión pública, Memo ha tomado la decisión de dejar su encargo por una incompatibilidad de visión sectorial con los cuatro nuevos miembros de la Comisión.

te aviso, te anuncio (1)

Este hecho se encuentra fehacientemente plasmado en la transmisión de la sesión del órgano de gobierno de la CRE del 21 de mayo en donde, entre otros asuntos de menor trascendencia, el comisionado Celestinos hizo un par de afirmaciones muy curiosas relacionadas con su renuencia a sancionar a Pemex por prácticas anticompetitivas. Se votaba una resolución para sancionar a Pemex por darle un precio favorable a determinados adquirentes de gas lp, lo cual resulta una práctica discriminatoria respecto de otros compradores. En la sesión es más que notorio el temblor de la mano de un comisionado leal al monopolio, cosa que no podría ser más incongruente con su nuevo cargo. Por otra parte, el mismo comisionado Celestinos solicitó poder asistir a una serie de eventos y de mesas de trabajo destinadas a la construcción de la refinería en Dos Bocas, a petición de la señora Secretaria. Sobre esta encomienda vale mencionar, que no solo Celestino es incompetente como funcionario público para participar en estas mesas de trabajo, sino que también sufre de un tamañísimo conflicto de interés. Un regulador nada tiene que hacer en mesas de trabajo para apoyar un proyecto de un regulado, sea este propiedad del Estado o de alguien más.

Para efectos del modelo energético actual, en tanto éste no sea abrogado, es tan grande el conflicto de interés de un comisionado al asistir un proyecto de Pemex, como si apoyara alguno de cualquier particular. Para ser más claros, digamos que los comisionados de la CRE no tienen entre sus funciones la facultad, ni la obligación de apoyar la construcción de refinerías de nadie. Sean éstas de Pemex o incluso del alma resurrecta del mismo tata Lázaro Cárdenas.Toda vez que un comisionado debe ser imparcial, no puede apoyar la construcción de los proyectos de regulado alguno. En suma, ningún comisionado puede, ni debe apoyar, asesorar, mentorar, inaugurar, bautizar instalación alguna que pertenezca a un regulado.

A la postre de esta solicitud, el comisionado Celestino siguió profiriendo aberraciones. Lo más notable fue su postura hacia lo que lo que él considera, mal llamada, regulación asimétrica de Pemex. Independientemente de las apreciaciones subjetivas del comisionado la terminología de regulación asimétrica existe en la Ley y se aplica a Pemex, por aún ser un actor dominante en la industria. Si al comisionado Celestino no le gusta el término y menos le gusta la política de aplicar regulación asimétrica en un actor dominante, en tanto no se reformen las leyes, tendría que dejar el puesto pues debe actuar en consonancia con el marco jurídico vigente.

te aviso, te anuncio

Otro momento, singularmente grato, fue cuando la ahora comisionada Leticia Campos se pronunció a favor de darle a la CRE una “dimensión social”. Sin saber a ciencia cierta qué quiere decir Campos cuando expresa esta aspiración, los reguladores tienen la misión social de crear mercados competitivos y eficientes, no de dar limosnas y mucho menos subsidios. Si esto no lo entiende Campos, en lugar de trabajar en la Comisión Reguladora de Energía tendría que ser la comisionada fundadora de la Comisión Regaladora de Energía.

Esta sesión fue clausurada con parsimonia y elegancia por Guillermo García Alcocer. Sin embargo, no es preciso ser especialmente perceptivo para notar que a éste se le había trabado la mandíbula y encebollado el hígado. Es en ese momento, seguramente que Memo se dijo a si “de aquí yo no soy”. ¿Y quién lo culpa? Nosotras tampoco.

 

El comal le dijo a Lozoya: Andrés quema pero no tatema.

En náhuatl cabeza se dice tsontekomatl, cuyo sentido textual es olla con pelos. Así pues, cabe preguntarse ¿qué pasaba en la olla de Lozoya al urdir tantos estropicios? El mirrey, que por gajes del destino devino petrolero, ha invadido las ocho columnas de los medios nacionales por las historias sobre su tardía y repentina persecución por el largo brazo de la justicia. Sigue siendo dudoso que éste lo alcance. Sin saber con certeza si Emilio tiene un pacto con el diablo, es muy llamativo lo intocable que se ha mantenido. Muchos de los que habitamos el ecosistema energético, y otros más que viven fuera de él, nos hemos preguntado: ¿con qué aceite está ungido Emilio que de todas se escapa y todas se le resbalan? Memorable fue el momento en que Emilio, palabras más, palabras menos, en el contexto de una conferencia con su abogado, increpó a los periodistas a que lo esculcaran si tan convencidos estaban de sus felonías.

Fueren felonías o delitos, Milo ahora recibe lo pedido. Y no son los periodistas quienes lo persiguen, sino el aparato de justicia ahora encarnado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, la Fiscalía General de la República y con una senda orden de aprehensión recién salida de un juzgado. Y aún así, algunos estamos dudosos de que el comal le ha dicho a Lozoya “Oye, ya vamos por tu olla con pelos”. En otras palabras, que ahora sí rodarán las cabezas de Emilio y de todos sus cómplices. ¿Por qué lo dudamos? En primer lugar, porque pasan los años y nadie le ha podido tocar un pelo a la olla de Lozoya. En segundo, porque se nos antoja una coincidencia, que justo se da este estertor, cumplidos los primeros seis meses del mandato del presidente de la honestidad. En tercer lugar, por la cantidad de pitazos y errores procesales, que casualmente se dieron para que acto seguido Lozoya, a través de su maléfico abogado, pudiera oportunamente interponer un amparo para suspender su aprehensión. En cuarto, el acto al que se vincula una conducta delictiva no tiene nada que ver con la saga de Odebrecht; se trata “únicamente” del “pecadillo” cometido en la compra de una planta inútil de Altos Hornos de México. Al ser así, Peña podría cruzar el fango sin ensuciarse las suaves plantas de sus pies. En cambio, los que sí podrían sentir el fango hasta el cuello son algunos de los personajes estelares en el Consejo de Administración de Pemex. Nos referimos a los otroras secretarios de Energía y de Hacienda. Otros consejeros “de menor rango” podrían ser citados a declarar. Ya veremos si dentro del presunto “pacto de impunidad” se permite citar a comparecer a tan distinguidos políticos priístas.Comal

Por otra parte, han sido notables las metidas de pata que recuerdan tanto a los Gordillazos y a los entuertos en torno a Duarte. Es jurídicamente dudoso que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda procedió conforme a derecho al ordenar el bloqueo de las cuentas de Lozoya cuando la Fiscalía aún no había ejercido la acción penal. Por esta razón, la Corte ha entrado al estudio de esta medida. Sobre estos yerros podríamos cuestionar si fueron hechos intencionalmente, de tal suerte que, a pesar de perseguido, Lozoya salga bien librado. De ser así, todas las imputaciones hechas al pecoso picarón habrán sido una zarzuelita en la que los mexicanos le aplaudimos a este gobierno la persecución de los malosos. Entonces, ¿qué le dijo el comal a Lozoya? Andrés quema pero no tatema.

Pemex en la banca. Créditos para incrédulos.

El título de esta entrada, queridos lectores, obedece a una anécdota por las Energeeks alguna vez vivida. Hace algunos años conversábamos con una buena amiga nuestra que conocía personalmente a Juan José Suárez Coppel, otrora Director General de Petróleos Mexicanos. Concluido su encargo, tuvimos a bien preguntarle a nuestra amiga en común a qué se dedicaba JuanJo ahora que había dejado el trono en Marina Nacional. Al efecto, nuestra amiga respondió que él estaba ahora en la banca. Curiosas le preguntamos si acaso estaba en la banca de desarrollo o en la banca comercial. En ninguna de las dos, nos dijo. JuanJo está en la banca de Chapultepec esperando a que alguien le dé chamba.

De igual manera, Pemex está en la banca de Chapultepec esperando que alguien lo salve y los pronósticos de que sea la banca misma quien lo salve, no son nada halagüeños. Desde que este,sexenio dio inicio anuncios varios se han dado sobre la salvación de Pemex. Al mero principio nos mandaron a la banca por un plan de negocios que a los inversionistas en Nueva York dejó fríos. Luego fue la carnavalesca guerra contra el huachicol, que según el presidente, le ha ahorrado a Pemex chorro miles de pesos; para ser exactos 12 mil millones de ellos y 44,800 barriles de gasolina en los tres primeros meses del año. Tampoco esas noticias le hicieron mayores cosquillas a las calificadoras, las cuales siguieron refunfuñando al firmarle a Pemex una boleta con seises, varios sietes y uno que otro ocho. Nada que el hijo pródigo quisiera enseñarle, con orgullo y emoción, a sus papás.

Otra señal que ha mandado a la banca a Pemex ha sido la archi-mentada rechinería que comentamos en Energeeks en la entrada pasada.

Desde la banca, hemos perdido la cuenta de cuántos strikes llevan el gobierno y Pemex en su afán de ser considerado un jugador serio. Tal vez el primer strike fue el plan de negocios, el segundo podría haber sido la guerra contra el huachicol y acto muy seguido el descuento fiscal para Pemex. Luego nos tocó el sainete de la refinería y muy recientemente la venta política del apoteósico refinanciamiento de un crédito de Pemex que con grandes fanfarrias se anunció en una mañanera (¡Tis Bum Bam!). Sobre éste podemos decir que no es bueno ni malo, sino todo lo contrario. El refinanciamiento de créditos es algo que todas las empresas hacen para cumplir con obligaciones financieras.

Los antecedentes de este crédito, ahora refinanciado, datan del sexenio de Enrique Peña Nieto cuando, siendo Director General de Petróleos Mexicanos Pepe Toño González Anaya, éste se dio a la tarea de reducir los pasivos del abotagado Pemex. Con esta estrategia, el Tigre Toño redujo la deuda de 290 puntos base, sobre Libor, a 195 puntos base. Por lo tanto lo que sucedió hace apenas unos días fue la continuidad de una estrategia ideada y llevada a cabo por un mafioso del poder, egresado de un Instituto Tecnológico que no es el ITAM, sino su versión región 1. Se trata del mismísimo Massachusetts Institute of Technology, mejor conocido como MIT.


Este crédito que acaban de recontratar es ahora más caro, 235 puntos base sobre Libor, debido a la baja en la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos, que casualmente nos aqueja desde que Andrés Manuel López Obrador tomó el poder. Más aún, tal vez el toque más distintivo de este crédito es quien lo avala. Más aún, es el Estado Mexicano, y no Petróleos Mexicanos, quien respalda esta deuda.Si Pemex, falla no será éste quien de la cara, sino todos y cada uno de nosotros. En suma, este crédito ni suma, ni resta- Es algo que Pemex hace porque puede, con la diferencia de que éste cuenta con el espaldarazo de México. Ahora bien, queridos lectores ¿ustedes le dan crédito a Pemex o mejor lo mandan a la banca? Continuará.

Del plato a Dos Bocas se cae la sopa: El affaire de la Rechinería en Tabasco

Odiamos afirmar: ¡Se los dijimos! Y no se los dijimos las Energeeks, sino la comunidad entera de analistas del sector. Es más, parecíamos coro de tragedia griega vaticinando la deserción del proceso licitatorio para la construcción de la mentada refinería de Dos Bocas. Dijimos incansablemente que 8 mil millones de dólares NO serían insuficientes para una obra así de faraónica. Mal gastamos la saliva al repetir, hasta la náusea, que tres años no alcanzarían para la terminación de este monumento a la necedad. Todo esto sin considerar que el proyecto no tiene o carece de cualquier justificación económica fuera de la presunción infundada de que este presidente sí podrá bajar el precio de la gasolina.

No bastaron el sinnúmero de advertencias que hicieron analistas nacionales y del resto de la orbe. Tuvieron que ser las mismas empresas convocadas a la licitación, las que le hicieran el feo a la invitación del gobierno a construir una refinería por ese monto y dentro de ese plazo. Con un plumazo rechazaron las pretensiones del presidente de que dicho armatoste podía construirse en tan poco tiempo y por tan poco. Las empresas que tanto cacarearon Andrés Manuel y Rocío, les voltearon la espalda con sus propuestas económicas. La empresa KBR fue la más modesta al pedir aproximadamente 10 mil millones de dólares. Mientras que la más cara fue la de Worley Parsons con aproximadamente 12 mil millones. La empresa Technip de plano nos dio las gracias y declinó participar. En suma hubo unanimidad en que no había disposición para hacerlo por el monto y dentro de los tiempos establecidos por el gobierno en la bases de licitación. En lenguaje vernáculo, que por cierto le place usar al presidente, ¡todas nuestras invitadas nos pintaron mocos!

La pintada de mocos en sí no fue sorprendente. Acaso lo fue la nunca suficientemente criticada y por muchos denostada necedad del presidente. Si sobre el sexenio pasado The Economist se hizo célebre por su inolvidable frase “No entienden que no entienden”, de este gobierno podría decirse que no entienden, que no entienden, ni quieren entender que no entienden nada. No se trata de necedad pura con capacidad intelictiva. Estos changos no entienden porque no pueden y porque no les sube el agua al tinaco, anunciaron que la obra la harían Pemex y SENER y ahí sí a todos nos dejaron con la boca abierta que, con este calor, se nos llenó de moscas al grado de que no nos salían las palabras para comentar semejante insensatez. Durante los últimos 50 años Pemex ha subcontratado toda su ingeniería, procura y construcción. Esto en sí no es malo. Todas las grandes empresas petroleras no se dedican ni a la ingeniería, ni a la procura, ni a la construcción de sus propias refinerías porque simplemente no es su línea de negocio. Otra cosa es que Pemex lo ha hecho sin hacerlo bien. En el último medio siglo Pemex se ha convertido no solo en un administrador de sus propios contratos, sino un mal administrador de los mismos, de ahí que muchas de nuestras relaciones contractuales se compliquen y terminemos agarrados de las meras greñas con las empresas contratistas. Pemex ni siquiera es un buen administrador de contratos, mucho menos ha demostrado ser una empresa que gestione y además realice obras altamente complejas.

A esta observación respondió todo un coro de ingenieros indignados. ¡Que cómo nos atrevíamos a negar el talento mexicano! Que si no sabemos que Pemex ha construído ya seis refinerías. ¡Que cómo nos atrevemos a despreciar el llamado a la sangre del presidente y de la secretaria de energía!

Pues no fuimos los archimentados neoliberales y conservadores los únicos en despreciar el talento nacional. Hace un par de días la Secretaria Nahle dijo de viva voz que ni el presidente, ni ella habían delegado esta tarea a Pemex y a la Secretaría de Energía; que estos dos solo “se encargarían de la coordinación del proyecto”, en otras palabras el gobierno tendrá que contratar la ingeniería, procura y construcción de la refinería. ¿Por cuánto? ¿Para cuándo? Continuará.

Esas malditas lutitas. ¿Qué hacer con el fracking en México?

Ni el mismo presidente sabe de qué habla cuando habla del fracking, que en cristiano se llama fractura hidráulica. Citamos a continuación su sentido pesar hacia aquella práctica maléfica: “A lo mejor por la inercia se estableció el uso de esa tecnología para la extracción del petróleo o gas. Pero no se va a usar, es un compromiso. Somos ambientalistas, de verdad, auténticos”. Eso es cuando el presidente nos habla de frente, sin embargo en las catacumbas del presupuesto de egresos de la Federación, presentado por su gobierno y aprobado por su partido, nos encontramos que el presidente sacó el sombrero para fondear la fractura de la Madre Tierra con un monto de  3,351 millones de pesos para este año y de 18,310 millones de pesos como inversión total. ¿Qué tendrá entonces más peso? Lo que el presidente en un arrebato ecolofresa pontifica o la lanota pública para estos efectos asignada.

Independientemente de las filias y las fobias que podamos sentir hacia esta controvertida técnica extractiva hay datos que llevan a la conclusión de que ésta no es viable en territorio Mexica. La falta de condiciones de infraestructura, agua y seguridad pueden impedir el desarrollo de los recursos no convencionales en México, más que todas los videos de Julieta Venegas puestos juntos. El video aquí se los dejamos, pero las razones también.

https://www.youtube.com/watch?v=v1Yu_h_nc_Q

Los derechos de propiedad en Estados Unidos, que casualmente es la única tierra de donde se han cosechado numerosísimos barriles de no convencionales, tienen un marco jurídico notablemente amable. Para contratar los derechos de acceso a la tierra donde existen sendos recursos basta abordar al propietario y proponerle firmar un contratito muy sencillo por el cual tendrá acceso al terreno y a los recursos en el subsuelo. Punto. Aquí, en tierra Mexica, la Secretaría de Energía primero tiene que incluir las áreas en las licitaciones exploración y producción; luego la CNH tiene que convocar a las licitaciones que correspondan, puesto que se trata de un recurso que es propiedad de la Nación; tras todo un proceso en que las empresas tienen que precalificar, calificar, presentar una propuesta  y ganar entonces; apeeenas empezamos a divisar el proceso exploratorio en el horizonte así, para cuando las empresas en México producen su primer barril no convencional, el mundo ya dio 365 vueltas y la industria con él. Más aún, ¡aguas con el agua! Para perforar un pozo se usan entre 9,000 y 29,000 metros cúbicos de agua, que en las zonas de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz, escasamente tenemos. En Estados Unidos los recursos también suelen concentrarse en zonas áridas, sin embargo las empresas de ese país han invertido sustantivamente en sistemas hídricos y de tratamiento de aguas, no solo para bombear el agua a los pozos, sino también para evitar el uso del agua para destinos no humanos. Lo que sí hay mucho en tierras mexicas y en particular en las zonas arriba mencionadas es inseguridad. Por alguna extraña razón en nuestro país donde hay luttitas hay narcos. Y si algo atrae a los narcos es la actividad económica y más aún la que es muy rentable. Por estas razones podría ser que al final el negocio del shale sea más rentable para los malandros que para las empresas.

Amén de estos excesos y carencias es un hecho comercialmente comprobado que no vale la pena invertir en la extracción de no convencionales cuando el barril de petróleo está por debajo de los 100 dólares. Las cuentas no nos salen. Y por si eso fuera poco, también está el hecho técnicamente comprobado de que no hay recuperación secundaria en la extracción de las lutitas y que su tasa de recuperación es baja. ¿Qué queremos decir las Energeeks con este rollo? Que lo que saques por primera vez será todo lo que saques. Y lo que sacas no será gran cosa respecto de todo lo que hay en el hoyo. Ni los entusiastas, ni las plañideras del fracking tienen mucha razón de ser. Los primeros pueden aquietar su fervor porque en México no existen las condiciones para que el fracking sea viable. Los últimos deberían enfocar su energía hacia la salvación de los ositos en el Ártico porque aquí no habrá fractura hidraúlica. Y si no hablamos con verdad, que la Nación nos lo demande.

Ladrón que roba a ladrón tiene más margen que perdón. ¿Quién gana con la gasolina?

Así como el dedito sirve para nombrar, también el dedito sirve para culpar. En las últimas semanas la magia presidencial hizo de bobos, comisionados y de gasolineros, ladrones. Tanto los nombramientos como las acusaciones son igualmente irresponsables. En la entrada pasada hablamos de los primeros. Toca ahora hablar de los últimos.

Antes de decidir quien realmente se lleva nuestro queso, es honesto confesar que en realidad es imposible saberlo. La información accesible no permite determinar a ciencia cierta si son los gasolineros las ratas que se llevan el queso o si son los piperos. Para eso, tendríamos que saber no únicamente el precio al que Pemex le vende el combustible al distribuidor, sino también el costo de transporte de la última milla, en la mayoría de los casos prestado por el primero. Es decir, después de que el distribuidor le paga a Pemex el elixir petrolífero, aún tiene que pagar el costo de llevarlo a la gasolinera donde, además de gasolina, te surtirán sendos corajes como consumidor.

Aquí el punto es que el presidente, al señalar el diferencial entre el precio de venta de Pemex al gasolinero y el precio final de la gasolina al usuario, omitió que hay de por medio un precio a pagar por el transporte, que es el negocio del pipero. Si hay un diferencial, entre 4 y 5 pesos, de lo que paga por la gasolina y el precio al que la vende, no sabemos cuántos pesos de esos 4 o 5 se lleva el pipero o el gasolinero. ¿Parece trabalenguas? Lo es. Para saber cuánto realmente se lleva cada quien, habría que también calcular cuánto de eso se lleva papá gobierno. A partir del estímulo fiscal aplicado por nuestro dadivoso presidente se restó 1.50 pesos por cada litro de gasolina magna y para la premium de 70 centavos. Esto quiere decir que prácticamente se mocharon con todo el IEPS dentro del precio de la gasolina para que éste bajara. Sin embargo este se mantuvo arriba. Es por esta razón que el presidente se enchiló. ¿Cómo es posible que al quitar en su totalidad un impuesto el precio no baje? Si no es el gobierno, ¿quién se está llevando nuestro queso? Y resulta que es cómodo decir que los gasolineros, en particular los privados y los extranjeros, huelen feo.

No saldremos a defender a los gasolineros porque les sobran garras para hacerlo solitos. Empero, es lícito señalar a otros apestosos. Los piperos de la última milla han tenido un negocio espléndido en el mercado del expendio al menudeo de gasolinas. Los piperos son de chile, mole y pozole. Son particulares, pero también hay de Pemex. Además el manejo del negocio de las pipas de Pemex lo tiene el archimentado y nunca suficientemente aborrecido liderazgo sindical de Petróleos Mexicanos, cuyo lucro es tan viscoso como el más pesado de los crudos mexicanos. Como vemos, el negocio de la gasolina en México huele a ratatouille.

Moraleja: todos podemos robar.