¿Qué pasa con los CELS y las renovables? Jelouuuuu

Para el amable conocimiento de la banda, los CELS no son otra cosa que los afamados Certificados de Energías Limpias, los cuales son un instrumento de financiamiento para los proyectos de generación eléctrica mediante el uso de energías ídem, que se regulan en la Ley de la Industria eléctrica. Dichos certificados pueden ser expedidos por la Comisión Reguladora de Energía. Eso es lo que simplemente pudo haber respondido el ínclito candidato para ser titular de dicha Comisión, al ser cuestionado por la filosa senadora , Xóchitl Gálvez. 

Pero el sustentante, al no tener NPI de lo que le preguntaban, en cambio sacó su celular. Whaaat? Jelouuuuuu… 

¿Ya sabemos qué son? Ahora chequemos con un poco de más detalle para qué sirven.  Esta es la explicación didáctica y escasamente especializada de Energeeks: un generador limpio cumple con los requisitos para ser reconocido como tal y, como premio a su amabilidad con el medio ambiente, recibe estos certificados y pueden venderlos a precio de mercado. ¿A quién? Pues a los usuarios y suministradores que consumen electricidad generada partir de energías “sucias” y  dejen así dejan una huellota de carbón sobre la madre tierra. En palabras someras y sumarias, los contaminantes financian a los limpios para expiar sus emisiones.

Desde su concepción, desde el más allá sus creadores escucharon esta advertencia: “parirás con dolor.” Y sí, cual chayotes los CELS pudieron ser con la promulgación de Ley para la Transición Energética, la cual salió a pujidos por la resistencia que tenían los compradores de electricidad a partir de combustibles fósiles. Hay que resaltar que NO todas sus protestas eran carentes de mérito y algunos ecolofresas somos de una inteligencia digna de entenderlas. Verán: los grupos de industriales se dolieron de la incertidumbre en torno al desarrollo de las energías limpias en México, la cual es sustancial. Así, ¿cómo era que la ley podía imponerles la obligación de consumir una energía cuya oferta es aún (y cada vez más) precaria. Tampoco les causaba gracia pagar por el “derecho a contaminar” por la misma razón. Por otra parte, es verdad que, en la medida en que los usuarios no estimulen la creación de fuentes limpias, será difícil su crecimiento. La demanda manda. 

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Sin embargo, al parar la oreja en el lavadero una se entera de historias sabrosonas. Verbigracia, que el entonces Subsecretario de Electricidad, César Emiliano Hernández Ochoa, bajo la batuta de su jefe Pedro Joaquín (se apellida Joaquín, no Coldwell, sonsos) le hicieron manita de puerco a Enrique Ochoa Reza, entonces director General de CFE, para que fuera esta última la que comprara los primeros CELS porque todos los demás actores le sacaban al riesgo, gacho. Según cuentan, Ochoa cerró filas con Ancira (¡El maléfico y prófugo Ancira!) y otros Capos en la resistencia vs. la La Ley para la Transición Energética pero ganaron los verdes. La Ley se aprobó y pudimos cantar triunfantes Bella Ciao, Bella Ciao, Bella, Ciao, Ciao, Ciao a sus opositores.

Ironía de ironías. Hoy, que los CELS tienen nuevos opositores en este gobierno, Ochoa no deja de alabar las bondades de las renovables, al menos en su cuenta de linkedin. Mientras tanto, Hernández (también) Ochoa, ahora como Comisionado Nacional de Mejora Regulatoria, les dio el tiro de gracia al aprobar la promulgación los nuevos lineamientos que las rigen. Un Ochoa reverdece y el otro Ochoa se pasa al lado oscuro de la fuerza. ¿Moraleja? Si uno aspira a la congruencia, mejor no apellidarse Ochoa. 

Ahí les va cómo este gobierno amenaza con extinguir las renovables sumariamente y sin garantía de audiencia. Estos lineamientos ahora permiten que los CELS sean ofertados por las centrales “legadas” (es decir, las de los tiempos monopólicos de CFE), incluyendo sus centrales hidroeléctricas y nucleares (que es una). Esto es gacho porque los CELS fueron ideados para financiar los proyectos NUEVOS de energías renovables. 

¿Cuál es el plan? ¿Dotar a CFE de un instrumento que nunca fue para él? 

CELS

Nel. Lo que pretende hacer CFE es inundar el mercado de CELS para abaratarlos. Es una suerte de “dumping” a la china para restarle competitividad a los proyectos privados de energías limpias. Con ello, y la suspensión de las subastas de largo plazo, en las que participaban en su mayoría proyectos de energías renovables, podemos cantarle a la transición energética “Bella, ciao, Bella, ciao, bella, ciao, ciao, ciao…”

Circuito cerrado. La CFE y ¡adiós al mercado!

No sorprende pero sí asusta. Quien reconozca las pisadas de Don Manuel Bartlett en el sector energético podrá, fácilmente, imaginar a Godzilla en Tokio. Don Manuel es un tipo litigioso. Varios proyectos fueron llevados a juicio a merced de su enjundia. Ya fueran los contratos de servicios múltiples, los permisos eléctricos y mucho más recientemente los gasoductos, Bartlett se ha propuesto la judicialización de su ira política. Es decir, usa los tribunales como una letrina de sus entripados políticos. Hasta ahora, la justicia no le ha concedido la razón. Cuando entabló demandas civiles en contra de los contratos de servicios múltiples, los jueces desecharon sus demandas por improcedentes. En lo que respecta a la observación de nulidad de los permisos eléctricos, que él interpuso ante la Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de Energía, entonces a cargo de Felipe Calderón, respondió con una controversia constitucional, la cual fue resuelta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en términos desfavorables a sus pretensiones. De nuevo, los tribunales no le reconocieron competencia alguna para impugnar los permisos. Por ende, Don Manuel es a todas luces un señor belicoso pero, al parecer de los tribunales, notoriamente incompetente. Ya en las últimas semanas supimos de sus más recientes eructos sulfurosos en materia de ductos.

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Así se comportaba Manolo cuando era tan solo un molestísimo grillo. Empero, de entonces para acá, Don Manuel devino en algo aun más terrorífico. Él es hoy la cabeza (si es que la tuviere) del aún monopolio en la prestación del servicio público de la energía eléctrica. En cristiano, Bartlett controla el switch de toda la luz en México. Esta vez, Manolo no amenaza con el largo brazo de la justicia. Sino con algo mucho peor; ahora, que tiene el control operativo del gorila de 300 kilos, amenaza con hacer papilla del mercado. Y lo hará de la manera siguiente. Dará el primer golpe bajo con las tarifas de transmisión. Podrá haber privados generando pero se tendrían que tragar su flujo eléctrico, si no cuentan con una tarifa de transmisión competitiva. Suena a que Don Manuel instruirá a la CRE para que revise las tarifas de transmisión a la alza. Qué curioso un mundo en el que un regulado le manda tareas a un regulador. Claramente, se trata de un mundo en el cual desaparece el regulador y, por ende el mercado.

Otro embiste de Bartlett, consiste en no volver a recurrir al sistema de subastas a largo plazo, en las que concurrieron muchos particulares a tarifas muy bajas. Aunque conceptualmente este hecho es lamentable, pues se elimina una manifestación del mercado eléctrico, en los hechos, las Energeeks dudan mucho de la trascendencia de estas subastas. Lo que se perdería, en todo caso, es la posibilidad futura de que estas subastas funcionen. Lo ganado mediante ellas, hasta el momento, ha sido realmente poca cosa.

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Por último, el maquiavélico Manolo sí pretende utilizar los mecanismos de mercado en perjuicio del mercado mismo. Whaaat?!? Según lo que entendemos de su verborrea beligerante, éste pretende crear una sobreoferta de Certificados de Energías Limpias, al incluir a las centrales de generación legadas dentro de este esquema. Por ende, al haber más oferta de Certificados de Energías Limpias, éstos bajarán de precio y así, se mermarán los incentivos para financiar mediante ellos.

Sobre esto último, si no entendieron nada, no se preocupen. Nosotras tampoco.

CFE y la era de los fósiles.

Para entender la canasta energética propuesta por Manuel Bartlett para CFE y por lo tanto para nuestro país existe un dato esclarecedor: Don Manuel nació dos años antes de la expropiación petrolera. Con ello no queremos decir que el cerebro por fuerza envejece a la par del cuerpo. Muchos ancianos son más visionarios que cualquiera de nuestros millenials imberbes. Sin embargo, Don Manuel muestra ya que no ha envejecido como los buenos vinos, al contrario, con el paso de los años se ha vuelto más ácido, corrosivo e inmamable. Una prueba de carbono 14 bastaría para comprobar que sus ideas son literalmente de la edad de piedra. A ese rabioso amigo no lo calienta ni el sol.

Tal vez sea por eso que Don Manu le hizo el feo a las energías renovables. Cuando habla de ellas no arroja muchas luces que revelen conocimiento. Por una parte las denosta por su intermitencia, lo cual es cierto pero no es un obstáculo insuperable para impulsarlas. Una canasta energética razonable de combustibles fósiles con energías renovables permite que haya sistemas de respaldo que señalan no la disyuntiva entre energía generada con combustibles fósiles o con energías renovables, sino la complementariedad de las mismas. Se trata de poner en la canasta las energías que sean más eficientes, más confiables y más económicas. Eso solo es factible con un mix energético inteligentemente diseñado con las mejores fuentes para cada país. También Bartlett parece renegar de los avances tecnológicos para almacenar electricidad generada con fuentes renovables. Así ciertamente como el sol sale para todos, también se pone con la diferencia de que hoy existen recursos para que haya energía aún cuando no hay sol o viento. Por otra parte, existen energías renovables que no suponen un problema de intermitencia. La geotermia es constante puesto que vivimos en un planeta permanentemente incandescente.

Pasemos al tema del carbón. ¡Está carbón el chisme!

A mediados de marzo varios medios reportaron una reunión asaz inquietante en Palacio Nacional. En la que se vieron las caras el ya archi mencionado Director General de CFE, el Director de Operaciones, Carlos Morales Mar; el súper delegado para el gobierno federal Reyes Flores Hurtado; el presidente de la Comisión de Energía Para el Senado, Armando Guadiana quien casualmente – y solo casualmente- es un rico empresario minero. Los medios informaron que en ese convite se acordó la compraventa de 360 mil toneladas de carbón a pequeños y medianos productores de la región de Coahuila para reactivar las centrales carboeléctricas Carbón I y Carbón II -¡qué creativos!- Luego el 20 de marzo, Don Manu negó el pacto. Su negativa no es sorprendente si consideramos que semanas antes él se había erigido como máximo inquisidor de aquellos con conflicto de interés. ¿Se acuerdan de la alharaca que se armó en torno a Téllez, Reyes Heroles, Córdoba Montoya y otros que para fines egoístas utilizaron a la nación? Seguramente ni el mismo Bartlett recuerda su perorata que a nada trascendió. Como tampoco recuerda la reunión que lo implicaría en esta misma falta. El que sí tiene una memoria resplandeciente es el senador Guadiana, que ni tardo ni perezoso, reconoció la reunión y el pacto. ¿A quién le creeremos?

A 10 días de los 100 días. El “NO” del sector energético.

Tal vez sea este el sexenio más largo y cruel para el sector energético. Después de un gobierno que le dijo “SÍ” a todo, incluyendo la corrupción y la ingobernabilidad, tenemos ahora uno que sostiene una tendencia negativa: No hay gasolina, No hay licitaciones, No hay subastas, No hay plan para Pemex y aún no hay comisionados. El tren se descarriló tan rápidamente como arrancó y ahora solo queda el tren Maya y el tren del mame. En lugar de proyectos y de oportunidades tenemos señalamientos, acusaciones y promesas de que desaparecerá la ilegalidad y la inmoralidad en lo que fue un bastión de infamia neoliberal.

Hagamos un recuento de lo más relevante hasta ahora. Iniciamos la Cuarta Transformación con la cancelación de las licitaciones 3.2 y 3.3 de la CNH en el entendido de que no habría más contratos que otorgar en tanto los vigentes no lleguen a producir. NO más contratos por el momento. Luego tuvimos un año nuevo poco próspero por el desabasto de gasolina. También se nos dijo “NO habrá gasolina hasta que se detenga el robo de combustible”. De nuevo hubo una negativa hasta que sobreviniera un resultado positivo. Acto seguido se anunció la suspensión de las subastas eléctricas pues CFE ya NO puede continuar contratando generación de terceros cuando tiene sus propias centrales. Por lo tanto ya NO habrá fuentes de generación con energías renovables porque están en desuso las plantas que usan carbón y combustóleo. Otra vez se cambió de rumbo hacia un destino al menos incierto.

Unos que se han negado categóricamente a montarse en este tren han sido los comisionados de los reguladores que ni lentos ni perezosos abandonaron su cargo. Incluso antes de que tomara la silla Andrés Manuel López Obrador, Juan Carlos Zepeda anunció que dejaba la suya en CNH y pocos días después Héctor Acosta también cedió la suya. De la CRE salió por patas Neus Peniche seguida por Marcelino Madrigal y Montserrat Ramiro. Peniche fue capturada por la SENER como “enlace” entre la dependencia y los reguladores. Que una comisionada acceda a un encargo como subordinada de la Secretaria solo habla de la depreciación del título. En los últimos días supimos que renuncia Gaspar Franco de CNH. ¿Cómo se llamó la película? Comisionados en fuga.

Ya NO tendremos comisionados por algún tiempo y quién sabe por cuánto más tendremos comisiones. Es previsible que no sea por mucho porque ya NO habrá mercado.

Mientras había desbandada de comisionados, Bartlett anunció que ya NO habría abusos en contra de CFE por lo que ésta ya NO pagaría las contraprestaciones de los contratos leoninos celebrados con los transportistas. Al decirlo le dio por mencionar a una sarta de presuntos saqueadores de la patria, que alguna vez se desempeñaron como funcionarios públicos, pero que ya NO lo son. Algunos desde hace 25 años. Don Manuel lanzó acusaciones que podría haber hecho en el pasado; en un tiempo que ya NO es.

Otro que fue zarandeado en el oleaje de nuestra corriente moral fue Guillermo García Alcocer quien, sorprendentemente, SÍ aún es presidente de la CRE. Este invicto ha sorteado imputaciones gravísimas, incluso de lavado de dinero por ser él un pariente lejano de un sujeto cuya identidad desconocemos pero sabemos que NO es Guillermo García Alcocer. Los asesores legales del presidente deben prevenirlo de que uno NO paga por las conductas ajenas. Hay que perseguir a quienes cometen los delitos y a los que NO pos NO.

¿NO?

Lo que NO queda claro es el SÍ del presidente en lo que se refiere al Sector Energía. Tenemos la vaga idea de que Pemex y CFE volverán  con enjundia pero NO sabemos cómo ni cuándo. Pemex, la empresa petrolera más endeudada del mundo NO contratará deuda pero tampoco se asociará con particulares. Esto pone una presión insoportable a un gobierno que se compromete a gastar mucho cuando NO tiene dinero.

¿O SÍ?

La luz al final del tubo. Bartlett, el redentor.

Basta gozar de toda una vida auspiciada por el erario público para darse tamaño baño de pureza. Quien nunca ha generado un centavo de riqueza siempre podrá señalar a quienes han pasado del sector público al sector privado y viceversa. La puerta giratoria que hoy azota el Director General de CFE puede darle en las narices. Por los señalamientos y acusaciones hechos irresponsablemente, Don Manuel no solo se expone a que lo acusen de calumnioso sino también pone a CFE y al país en situación precaria. Es curioso que con el catálogo tan nutrido de problemas que acalambran a CFE este veterano de la polaca mexica haya elegido siete cabalísticos ductos como blanco de su encono.

La víscera está en el tubo y el tubo en la víscera.  Más que un diagnóstico sobre lo que le duele a CFE estamos en presencia de lo achaques de Bartlett. Su clamor se asemeja más a una cuestión personal que a una alerta institucional. Estamos en el sexenio de “a ti te denostamos porque nos caes gordo” como quien juega el pato, pato, ganso hasta el cansancio.

Al analizar la lista de nombres de los responsables del “quebranto” de CFE se ve una animadversión hacia quienes promovieron liberalizaciones parciales -azas limitadas- del sector energético. Verbigracia, Salinas, Zedillo y Calderón ocupan primera fila como los patrones del mal y de los malos. Salinas parió, aunque suene increíble, a José Córdoba Montoya y a Carlos Ruíz Sacristán cuyas manitas viscosas han estado entre tubos. A Zedillo le imputamos la paternidad de Luis Téllez, quien impulsó una desafiante reforma eléctrica. Calderón tuvo trillizos. De su prolífico y etílico vientre provienen Georgina Kessel, Jesús Reyes Heroles y el enfant terrible Jordi Herrera, de quien se dice es su compañero de copas. Un personaje que ha trascendido sexenios y por eso goza de singular infamia es Alfredo Elías Ayub, Director General de CFE desde los tiempos de Zedillo hasta los tiempos de Calderón. Otro imputado de todos los presidentes y de ninguno es Carlos Slim a quien todo mundo agarra de puerquito. Cuando todo sale mal la culpa es de Fat Boy Slim. Un punto realmente llamativo de la lista negra del justiciero Bartlett es que no hay funcionario alguno que haya fungido su cargo en el gobierno de Peña. Seguramente es así porque se trata de hechos recientes que sí serían justiciables. Siempre es más cómodo perseguir a quien no tiene que defenderse. Señalar, acusar, etiquetar a sujetos que tienen una década o más de haber dejado sus cargos públicos es un deporte de políticos vociferantes.

Nótese que los daños se atribuyen más a personas que a empresas. Es como si las últimas fueran un vehículo para los malosos. Entre los corporativos más aludidos por Don Manuel están IENOVA, CARSO y Transcanada. Pero estos nombres serían de poco o nulo valor emotivo de no estar aparejados con genios del mal como Ruiz Sacristán, Téllez, Reyes Heroles y Herrera. ¡Ah! Y por equidad de género que no falte la mención de Georgina Kessel. Es muy difícil ensañarse contra empresas que poco conocemos. Sin embargo, los nombres y caras relacionados con los presidentes de la mafia del poder son más accesibles al encarnizamiento popular. Más aún cuando se les quiere vincular con actos de saqueo.

Por esta razón, Don Manuel ha llamado “leoninos” los contratos de transporte de gas natural de CFE. En el imaginario de Don Manuel las empresas son los leones que destazan a la CFE que es el corderito del pueblo. Ya ni la piel le dejaron a México estas fieras. Sin prejuzgar sobre si las condiciones de estos contratos son justas o no habría en todo caso que analizar si los precios del gas y del transporte están fuera de mercado. Como sea estos contratos fueron otorgados mediante licitación y conforme a derecho. El tema sobre si son justos o no quedó en el pasado. Si no son del agrado del actual Director de CFE, él podrá en todo caso replantearlos. Otra cosa será si las empresas transportistas de gas aceptan condiciones mucho menos atractivas que las actuales y con más riesgo político. En suma, más riesgo y menos lana. La CFE podría quedarse sin gas y nosotros sin servicio público de energía eléctrica. No suena chido.

No todo es oscuro al final del tubo. Nuestro presidente, que no es abogado, ya ha dicho que los contratos son lo que son. Para Andrés Manuel el asunto de los contratos es más una cuestión de orden ético que de leyes. Como si fuera necesario que un hombre que no estudió derecho le dijera a quien sí es abogado “no es un asunto legal, que nadie se espante, que nadie se inquiete ni se ponga nervioso, se van a respetar los contratos”.