El pozo milagroso. Los megadescubrimientos en México.

Este país es prolífico en sus ficciones. La narrativa mexicana ha sobresalido por su imaginaria fantástica y su colorido. Estas ficciones también existen en la industria petrolera. Sus autores han sido funcionarios públicos y de Pemex. Estos personajes disfrutan de encantarnos con historias muy apasionantes de megadescubrimientos de donde fluirá el maná que nos dará prosperidad eterna. En todos los sexenios desde el magnífico descubrimiento de Cantarell se han anunciado hallazgos petroleros inconmensurables. De un día a otro México amanece con reservas renovadas y con producción prometida multiplicada, como los panes y los peces que nos proveyó el Señor.

 Casualmente, estos descubrimientos se han hecho en momentos muy peculiares. Por ejemplo, el día antes o justo cuando se hace el informe presidencial súbitamente hay una multiplicación prodigiosa de barriles. Basta con esperar al 31 de agosto de cada año para volver a contar con la seguridad energética. También cuando terminan los diferentes sexenios aparecen de la nada mantos inconmensurables de hidrocarburos cuyo aprovechamiento dependerá de la administración siguiente. Entonces, si el gobierno entrante no desquita el milagro será cosa de éste.

Así sucedió con el magnífico Maximino, del cual tuvimos noticias en el último informe del presidente Felipe Calderón. Es de imaginarse que las cubas se le pasaron junto con los barriles. En su momento, se predijeron reservas de entre 674 a 1,569 millones de barriles, lo cual es “harto” petróleo. Se estimaba entonces que con este pozo se habían ampliado nuestras reservas en 10 años. Una de las partes más bonitas de este cuento es que Maximino es un pozo que se perforó a una profundidad de 2,922 metros de tirante de agua. Esto es, cuando Pemex no tenía ni un ápice de experiencia en operaciones petroleras en aguas ultra profundas. Las empresas más avezadas en este tipo de proyectos tardan entre ocho y diez años para hallar crudo. ¡Y Pemex demoró tan solo 2! Sin embargo, hoy la producción de Maximino es nula. No debió haberse llamado Maximino, ni siquiera MaxiMÍNIMO es, más bien, MaxiNULO.

Otra historia fantástica también debida a Calderón fue el potencial del mega campo llamado Chicontepec, cuya producción diaria fue inicialmente estimada en 700 mil barriles diarios y hoy mucho lamentamos reconocer que cuando Chicontepec era la tierra prometida durante el sexenio de Calderón éste producía 67 mil barriles diarios. Mientras que en 2018 cerró con 26 mil. Queda poca duda de que con Chicontepec a Calderón se le hizo la boca chicharrón.

El sexenio de Calderón fue especialmente prolífico en pozos milagrosos, no tanto en número, pero sí en tamaño. ¿Será porque ese gobierno logró una reforma energética insignificante? La reforma que no logró atraer empresas a operaciones en aguas profundas fue la misma del presidente que más descubrimientos hizo en las mismas: Trión, Supremus, Lakach, por mencionar los más importantes.

Peña también tuvo momentos de gloria, aunque de menores dimensiones. En este sexenio también se anunciaron con bombos y platillos sendos descubrimientos de Pemex y las empresas ganadoras de las Rondas.  Cuando de Pemex se trata hablamos de los cuatro descubrimientos en el litoral de Tabasco, anunciados justo en el Congreso Mexicano del Petróleo por el siempre abominado, nunca suficientemente aborrecido Ex Director General de Pemex Emilio Lozoya Austin. En ese momento se robó las cámaras, poco después unas cositas más. Luego siguieron los megadescubrimientos de Amoca-3, en aguas someras del Golfo de México frente a las costas de Campeche. La empresa aseguró que del pozo saldrían de 30 a 50 mil barriles diarios de petróleo crudo. Se trata del primer pozo potencialmente productivo perforado por un operador distinto a Pemex. Inicialmente se estimó que produciría en 2017 pero se ha pospuesto para 2019. Como dijo el ciego, ya veremos.

Otro pozo es el muy comentado Zama cuyo taladro pertenece a Talos, entonces con Premier y Sierra. Ahora, este último socio ha sido sustituido por DEA Deutche. La producción esperada es de 150 mil barriles diarios a partir de 2021 o 2022 (o échenle a 2023). De este pozo se colgó el milagrito también Pemex, el cual argumentó que se trataba de un yacimiento compartido. Por esta razón Pemex celebró el primer contrato en el que Talos y Pemex explotarán conjuntamente este yacimiento. Estos son los llamados contratos de unificación que evitan el denominado efecto popote.

Para cerrar con broche de oro el sexenio de Peña hubo el apoteósico anuncio de Ixachi, el cuarto yacimiento de gas más importante del mundo. Dado que en ese momento el precio del gas  estaba a 3.54 USD/Millón de Unidades Térmicas Británicas (MM BTU) podría decirse que Pemex encontró el cuarto yacimiento más grande de cacahuates a nivel mundial pero qué hay de malo en eso cuando nos gusta el pinole, que precisa de mucha saliva para ser tragado.

Muchas empresas en el mundo inflan sus hallazgos, tanto que la práctica tiene un nombre: Pump and Dump. El Dr. House diría que cuando de descubrimiento se trata todos mentimos. El factor distintivo es la razón por la que mentimos. Las empresas que practican el pump and dump lo hacen para mejorar el valor de su acción, lo cual, de ser descubiertas podrían ser gravemente sancionadas por los reguladores del mercado de valores. El caso de Pemex es distinto, tal vez más inocente pero igualmente perverso. La empresa improductiva del Estado cuenta cuentos para ganarse los afectos del pueblo. La cruda realidad es que nuestra producción, tras tantos magnos descubrimientos sigue de picada. Esperamos que nuestra incredulidad detenga las fantasías y que en lugar de ir de oso en oso Pemex pase de pozo en pozo.

Fin del cuento.

Pipas y flautas. ¿Cómo mover la gasolina en México?

Tras largos días de ley seca, en los que sedientos nos arrastrábamos a las gasolineras como un esperanzador oasis, ya estamos al día en nuestros combustibles. Todo indica que, en menos de lo que llegaban las pipas, ganamos la guerra contra el robo de combustible. En toda la historia del país no se ha visto una victoria más expedita contra la delincuencia organizada y sus secuaces. Ya ni el mismo presidente ha vuelto a tocar el tema y menos tras la lastimosa chamuscada en Hidalgo.

La secuela de esta crisis, que ni crisis fue, es una compra grande y algo impulsiva de carrotanques para el traslado de estos hidrocarburos. En una compra compulsiva de pipas, la Secretaria de Economía, la de la Función Pública y la Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda cargaron a la cuenta del país 707 cabalísticas pipas. Tres mujeres y un camino.

Lo que no es claro es si ésta es la ruta más corta y eficiente para el consumo de la gasolina de los mexicanos. Menos evidente es aun si rodar la gasolina es más seguro tanto en lo industrial, lo ambiental, como de suministro. Analicemos por qué.

Primera pregunta: ¿qué sale más barato? ¿Por ruedas o por tubo? Información hecha pública por la Comisión Reguladora de Energía muestra que el transporte de gasolina por carrotanque es 14 veces más caro que hacerlo por ducto. Esto se debe a que la aparente facilidad de verter la gasolina en una pipa y lanzarla a rodar es bastante más cara que toda la construcción, instalación y mantenimiento de un ducto. La inversión inicial de la pipa claramente es menor pero también su durabilidad. Una pipa pierde valor apenas sale del garaje de agencia, mientras que un tubo tarda más en depreciarse. Cuando la minusvalía de un ducto apenas inicia, una pipa ya cursó su vida útil. Cuando de seguridad ambiental se trata, no se necesita un doctorado en física cuántica para inferir que una pipa tiene más emisiones que un ducto que por lo general corren bajo tierra. Tampoco un ducto es una bomba rodante que carga de 20,000 a 40,000 litros de la inflamable sustancia. Y cuando de robar se trata, no se requiere de mayor pericia para asaltar una pipa cuando la perforación de un ducto precisa de mayores competencias. La tragedia de Hidalgo demuestra que no cualquiera puede picar un tubo sin salir gravemente y/o fatalmente chamuscado. Por último en orden mas no en importancia está el tema del impacto en la movilidad. El tránsito de transporte pesado causa desgaste de los caminos y congestiones. Para aquilatar el tamaño de este impacto tendríamos que conocer las rutas de las pipas las cuales no se han informado.

Cuento aparte son los titulares del negocio de transporte terrestre de combustibles. En México se conocen familias ligadas o parte de los grupos políticos que por una millonada le han prestado este “servicio” a Pemex. En la galería de la infamia tienen la sala central Carlos Hank Rohn, Javier Cantú Barragán, Gudelio y Gustavo Cavazos Marroquín, el mismo ex Director de Refinación Juan Bueno Torio y la inolvidable familia Mouriño. Estos grupos controlan un total de 1,483 empresas según datos de la Comisión Reguladora de Energía cuyo padrón de pipas no es público. Habría que ver qué tan completo es para tener una mejor idea de su monitoreo. Como sea, hay muchas historias corroboradas y no, pero todas impunes, de las rutas inexistentes de las pipas que pagó Pemex. En otras palabras, hay transporte que se pagó pero que nunca partió. No es del todo entendible que un presidente que ha tomado la pancarta del combate a la corrupción emprenda la cruzada de las pipas.

En los últimos días el presidente convocó a concurso las plazas para los conductores de las pipas cuyos resultados son difíciles de evaluar porque las cifras de solicitudes, exámenes, aprobados y pendientes de evaluar no cuadran. El número que se antoja gracioso corresponde a los solicitantes que no han tramitado su licencia. Una energeek lleva más de un año con la licencia vencida pero se ampara en el hecho de que no transporta materiales peligrosos. Esto nos lleva a que no cualquiera es apto para transportar gasolina y nos preguntamos si se trata de un ejercicio riguroso de selección y no una caza de clientelas. Si lo último es verdad, las consecuencias de la ineptitud de los choferes podrían ser fatales. Si la contratación de personal poco capacitado es el caso, bien podría caber el dicho “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.

Apagamos el fuego con gasolina. Sobre lo poco que sabemos de Seguridad Industrial.

Acabamos de presenciar un holocausto, si entendemos por éste el sacrificio de una víctima al ser quemada en vida. Lo sucedido en Hidalgo no es menos que eso, así se trate de personas que, por robar combustible, fueron calcinadas. A Energeeks no nos interesa asumir el papel de jueces y dictar sentencias sumarias sobre su presunta culpabilidad o de sus yerros morales. Que de eso se encargue el poder judicial o, en su caso, el sacerdocio. Las Energeeks somos técnicas y a eso nos dedicamos. Tuberas a nuestros tubos.

El tema aquí es cómo es posible que, en primer lugar, sea tan fácil perforar una tubería de forma tal que los combustibles salgan como aguas brotantes. Por otra parte, parece inverosímil – aunque no lo sea- que la gente vaya hacia la fuga en lugar de huir de ella. Ante tal incidente, el instinto más elemental de supervivencia dictaría salir por piernas de ese lugar. Ante el riesgo de una muerte semejante, tan solo el instinto de fuga debería ser suficiente para poner pies en polvorosa.

Pero ni los militares, ni la fuerza pública, ni el riesgo de muerte ahuyentaron a cientos de personas que buscaban llenar tambos de gasolina. En este momento, para no caer en hipótesis malignamente simplistas, no adelantaremos conclusiones algunas. Como dijimos ya, de la conducta delictiva se encargará el aparato de procuración de justicia. De su calidad moral se debe encargar Dios. Nosotras no somos ni el uno ni el otro.

De los que sí nos compete hablar es de la seguridad de los ductos. Ahí no se requiere ni entrar en investigaciones ministeriales ni tampoco en el confesionario. Basta con consultar algunas normas técnicas de seguridad industrial que le compete aplicar a Pemex y cuya vigilancia le corresponde a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Ambiente del Sector Hidrocarburos. En nuestra cuarta entrada hicimos una introducción sumaria a esta agencia, cuyo sentido es importante pero cuya eficacia es dudosa y ahora más que nunca.

Mucho se ha dicho sobre cuestiones conductuales de los perpetradores del siniestro. Nada se ha mencionado siquiera sobre la crasa negligencia de seguridad industrial tanto de Pemex, el operador, como de la ASEA, el regulador. En primer lugar, los ductos no se mandan solos. Para construir, operar, mantener, cerrar y desmantelar estos tubos hay reglas que seguir. Estas normas antes las prescribía Pemex, hasta que en la Reforma Energética de 2013 pasaron a manos de la ASEA precisamente para que el primero no se mandara solo. El quid del asunto es si esta normatividad es lo suficiente adecuada para los ductos expuestos a riesgos extraordinarios como los que existen en México. Una cosa es un tubo en el sur de Texas y otra muy distinta es uno en el Triángulo Rojo. Un ingeniero gringo, canadiense, noruego dirán que un tubo es un tubo aquí y en China. Así que las normas técnicas deben ser las mismas. Pero cuando se trata de México, Colombia o Nigeria los tubos están expuestos a conductas humanas insospechadas e insospechables. Es difícil para los mexicanos ser comparados con los nigerianos. Dejemos los baños de pureza y pensemos en los casi 100 muertos de Tlahuelilpan.

La norma establece que, una vez hechos los análisis de riesgo -que no prevén el robo de combustibles- y la manifestación de impacto ambiental, la franja de seguridad del ducto debe minimizar la erosión del tubo y los daños al terreno. Esta disposición es para el mejor de los mundos posibles y no para Huachicolandia. El problema no es que nos falten reglas, es que nos sobran delincuentes y que no existe un aparato de procuración de justicia capaz de detenerlos. Lo que Energeeks se rehúsa a llamar Huachicoleo por sus connotaciones artesanales es en realidad una veta de negocio sumamente lucrativa del crimen organizado. De eso no ha hablado el señor presidente. En cambio, se ha limitado a señalar a funcionarios de Pemex en colusión con gobiernos “neoliberales” pero se le hace la boca chicharrón antes de mentar a los Zetas y al Cártel de Jalisco Nueva Generación.

No estamos proponiendo que la ASEA adopte en sus competencias la materia de seguridad pública y de combate a la delincuencia. Pero sí, que comience pero ya una reflexión sobre cómo la tecnología puede servir para combatir, no solo el robo de combustibles, sino también la inseguridad que causó la indescriptiblemente horrenda muerte de tantos mexicanos. Si la ASEA y Pemex no usan la inteligencia para desalentar estas conductas, la presencia de miríadas de personas armadas no podrán hacer nada.

Te hablo Juan, para que me oigas, Pedro. De la crisis energética y otras torpezas.

Pasaron los días y seguimos sin gasolina. Sin embargo, hemos visto mayores insumos, si bien no de combustible, de información que permiten corroborar una de las hipótesis de Energeeks: el presidente ha criminalizado el desabasto para escamotear una clara, evidente y monumental metida de pata. Las huellas ahora indelebles de esta patota se ven claramente en la falta de gasolina en varias gasolineras del país y de nuestra ciudad cada vez más desesperanzada.

¿Qué inquieta el sueño de las Energeeks? No tanto el que les falte gasolina, la Energeek millenial -otrora llamada refifinada- tiene auto híbrido. La Energeek cruda, a quien en ningún empleo formal la soportan hace home office donde solo sus perros y sus gatos la contemplan carburar. Así que no es por dolor propio que nos preocupa que haya o no gasolina. Es por un legítimo presagio de que las metidotas de pata seguirán su paso aproximándonos a una crisis energética. Entiéndase por ésta un desabasto de todos los insumos que requerimos para vivir y dejar vivir.

Una de las torpezas de la administración en curso es que no aceptan voluntad que no sea la del presidente. Estamos frente al tazón más enorme que hemos sorbido del chocolate del abuelito presidencial. Esta cucharada sabe a que el presidente quiere encabezar Pemex y de cierta manera CFE como si fueran su terruño. Pasan los días y Octavio Romero no dice ni “esta boca es mía”. ¿Será porque la tiene llena de chocolate del abuelito presidencial? Seguramente. Por lo que sí apostamos es que los mexicanos hemos tomado atole con el dedo. Por donde quiera se plantea el bobísimo dilema entre frenar la delincuencia o tener gasolina. Es inverosímil que la gente pueda creer que cerrar ductos es una estrategia viable de combate a la delincuencia. Cuando hay ratones en la casa es receta de abuelitos ponerles trampas con queso. No escondemos el queso para ahuyentar a los ratones de la casa. El cebo es elemental para detener a las plagas.

Y así como el cuento de policías y ladrones se cuenta para justificar desabasto de gasolina, lo mismo podrán decir de cualquier energético. Ya Bartlett, Director General de CFE, dijo que auditará los contratos de transporte de gas natural que permiten la generación de electricidad. Esto podría causar la suficiente incertidumbre para que las empresas se inhiban de transportar el gas en México. De ser así, las plantas de generación se quedarán con el estómago vacío y nosotros sin luz. Pero, alas, el presidente siempre nos podrá iluminar con su incansable batalla contra la corrupción. Una crisis en el suministro eléctrico se sentirá con más dureza que la falta de gasolina. Las generaciones fuertemente dependientes de todo lo que se prende y apaga no tendrán siquiera su computadora para manifestar su superioridad moral en las redes sociales.

Todo esto podría suceder con cualquier energético. No están exentos de las metidas de pata del presidente ni el gas que usas para cocinar o bañarte; ni la turbosina con la que vuelan los aviones que tomas o que toman las cosas que consumes. Recuerda que todo lo que usas y necesitas para mantener tu nivel de vida funcionan con energéticos. ¿Estarías dispuesto a aceptar el combate a la corrupción como razón para volver a vivir en la edad de las cavernas? Piénsalo. La honestidad de tu respuesta es para ti.

Más allá de nosotros mismos están los efectos económicos de una crisis semejante. Habrá escasez de todo porque todo viaja con combustibles a los centros de consumo. La tarifa, si el flujo eléctrico se vuelve escaso, se disparará por los aires y los costos de la manufactura y los servicios se irán con ella. No habrá empresa que lo aguante, tronarán y con ellos los empleos de millones de personas. Este tronido puede hacer un hoyo gigante en el país y por ahí podemos caer todos. No es intención de las Energeeks pintar escenarios catastrofistas. Solo pretendemos que quede claro que con la energía no se juega; que ni la caricia del algodón de azúcar, ni el sorbido del más dulce chocolate del abuelito presidencial podrán borrar de nuestros labios el amargo sabor de una crisis energética.

¿En qué parte de tu vida afectaría una crisis energética? Cuéntanos.

Entre crudos y refinados. ¿Qué pasa con la gasolina?

En Energeeks tenemos un debate, tan explosivo como la gasolina, sobre los motivos y fines de la estrategia del presidente López Obrador en su guerra contra el huachicol. Una Energeek, la refifinada, insiste en que se trata de una estrategia deliberada y fríamente calculada en contra del mercado. Con el pico de demanda decembrino la presencia multiplicada de actores ajenos a Pemex se justificaría más que nunca. Para atender el transporte necesario para nuestras vacaciones y vagancias, nuestras comidas y cenas pantagruélicas y para la cantidad de chácharas y chuchulucos que nos solemos intercambiar, esta vez sin duda Pemex no lo podría hacer solo. En cambio, si en todo caso íbamos a tener satisfecha nuestra sed de hidrocarburos, sería con los particulares como suministradores alternos de Pemex. Para esta Energeek cerrar los ductos es un golpe deliberado y certero a la apertura. Ninguna empresa va a tolerar que de forma imprevista y unilateral le cierren las compuertas que le permiten suministrar su combustible.

Nel dice la Energeek cruda. El presidente tendría que ser todo un personaje maquiavélico para urdir semejante estratagema antiliberal. A los ojos de esta Energeek es incluso dudoso que el presidente haya cerrado los ductos. Como ella no los opera, ni tiene vista de Rayos X, ni telescópica, para realmente ver si hay cierres, líquidos en los tubos, o militares y marinos en su resguardo, no puede firmar ni cumplir la promesa de que efectivamente hay ductos cerrados. A su juicio -por demencial que parezca- al presidente López Obrador lo agarraron con los dedos en la puerta cuando se alcanzó el pico de demanda, no pudo por desorden o imprevisión satisfacerla y decidió armar la epopeya del combate al robo de combustible.



¿Quién tiene razón? Para la razón se necesitan pruebas -dice la cruda- y datos -dice la refifinada-. Pero alas, ninguna de las dos Energeeks los tiene. Tampoco los tiene nadie fuera del presidente y su círculo más cercano de colaboradores. Así que para fines prácticos todos los mexicanos estamos en el hoyo y ciegos como topos.

Así, sin saber a ciencia cierta qué está pasando y cuánto durará nuestro dolor, hay cosas en las que las Energeeks están de acuerdo. La primera y más importante es que el desabasto o escasez o como quieran llamarlo no obedece a una lucha corajuda contra el robo de combustibles. Esta ha sido la heroica justificación del presidente de que no hay gasolina. Si la gasolina está en los ductos cerrados o no ha entrado a los ductos vacíos, eso solo lo sabe él y su gente. Tampoco creemos que haya cometido la estupidez supina de dar por terminados contratos de importación. ¿Con qué iba a sustituir las importaciones? ¿Con la producción de la Refinería de Dos Bocas, cuando ni una boca tiene? No pensamos al presidente capaz de semejante calamidad.

Sea un golpe calculado a la Reforma, o una novatada, o incluso de un improbable golpe a la delincuencia, las consecuencias son las mismas: un altísimo costo social de magnitudes incalculables como lo es también la duración de la crisis. Si el presidente mismo no sabe cuándo se va a cansar -el ganso- menos lo sabemos los mortales. Todo transporte requiere combustible. Eso quiere decir que al no haber combustible, habrá menos transporte de todo y este se encarecerá. Tenemos noticias de que parte importante de este combustible lo contienen 25 barcos que aguardan -muy costosamente- en los puertos de Tuxpan y Pajaritos deseosos de inyectar su carga a nuestros ductos. Pero no pueden. Eso implica multimillonarias penalizaciones que tendremos que pagar por su “amable” paciencia mientras el presidente decide cuándo pueden descargar.

Barcos esperando descargar

Otro tema interesante es en qué responsabilidades cae Pemex por no suministrar a las estaciones de servicio o a las distribuidoras de las nuevas marcas, quienes hasta ahora no han dicho ni “esta boca es mía”. ¿Pemex podrá argumentar fuerza mayor? Después de todo una orden del presidente de detener el suministro del mismo es un acto al que ninguna empresa puede resistir. Hasta ahora sabemos que solo Mobil y Arco se mandan solas porque decidieron no depender de Pemex. Puede haber otras pero, como sea son un puñado nada más.

Hay poca información. La que hay es equívoca y confusa. Las afirmaciones contundentes, o un reclamo a la verdad absoluta, son a nuestro juicio, irresponsables. Lo que hay muchos y muy buenos son los memes. En eso pecamos de exceso. Así somos los mexicanos.

¿Qué creen ustedes?

  1. ¿Es la guerra contra el robo de combustibles?
  2. ¿Es un golpe al mercado?
  3. ¿Es una novatada?
  4. Todas las anteriores
  5. Ninguna de las anteriores

Oportunidades son las que pasan mientras haces planes.

Feliz Año. ¿Será próspero? ¿Quién sabe? Si la riqueza de este país depende en gran parte de su industria energética tenemos de qué preocuparnos. El plan energético del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es francamente regresivo, por no decir retrógrada. Es meter aceite nuevo en barriles viejos; es excavar en busca de fósiles; como los ancianos, no tiene dientes. Pareciera que el plan de este gobierno es no tener plan. Pero esto no es nada nuevo. En los sexenios pasados se decía que se emitían programas, planes y estrategias y tampoco pasaba nada. En México podríamos labrar en piedra la voluntad energética de cada gobierno y esperar nada de ello. Más han logrado las tablas de la ley, con los Diez Mandamientos, que recibió el profeta Moisés en el Sinaí. Nuestro primer mandamiento, entonces, debería ser “No escribirás nada que no puedas ejecutar”.

Los planes de AMLO para esta República Amorosa nos devuelven a lo que ha sido un largo vínculo monogámico con el Estado. Salvo el breve affaire con la libertad de mercado, que ha permitido la Reforma Energética, regresamos a casa para encontrarnos con nuestros cónyuges carilargos, aburridos, decrépitos y paupérrimos. Otra vez en la cama solo con CFE y Pemex. El solo pensarlo mata la pasión.

Si de taladros hablamos, de nuevo (o mas bien de viejo) nos espera la dupla entre Pemex y sus amigas empresas de servicios. El problema de este binomio no es únicamente el monopolio que se casa con un oligopolio ya muy conocido de prestadoras de servicios. El problema que sí es problema (haciendo paráfrasis de la sabiduría de nuestro filósofo guatemalteco) es que este binomio no sirve y que dejó de funcionar hace mucho tiempo. Con la combinación de un solo operador asistido por empresas de servicios encaramos una declinación brutal. Este punto es importante: no es la diversificación de operadores lo que ha causado que no encontremos, recuperemos y produzcamos más hidrocarburos. Al contrario, tenemos rendimientos decrecientes porque la diversificación aún es muy pequeña y no se nota. Podríamos hacer el experimento de dejar que la diversificación crezca por tan solo los 20 años siguientes durante el cual podríamos apostar a que en este tiempo habrá una curva ascendente en las reservas y en la producción. En cambio, si volvemos a lo que ya hicimos por casi 81 años es muy posible que sigamos en caída libre. Con una pluralidad de operadores en 20 años podríamos resarcir 81 años de agotamiento monogámico.

Sin embargo, el voto de confianza que AMLO le extiende a Pemex, a pesar de sus ínfimos resultados, no se lo da a empresas que han probado ser muy exitosas en otras latitudes. El presidente ya ha sentenciado que les dará tres años a los nuevos operadores para producir o perecer. Este término fatal es en lo sumo arbitrario porque no considera que algunos proyectos deben de fructificar en primavera cuando otros son otoñales. Un pozo en aguas someras como Zama I podrá estar listo para producir en meses. Mientras tanto, Exxon, según su contrato, iniciará las primeras perforaciones en aguas profundas este año, por lo cual si todo sale bien debemos esperar el beaujolais nouveau petrolero tal vez para fines de la segunda década de este segundo milenio. No es la misma la gestación de un gazapo que de un potrito. Cada una requiere de sus tiempos.

Por otra parte, cuando de la producción de Pemex se trata, el presidente le pide al pueblo bueno que le tenga paciencia pues aun, cuando se trate de campos que nuestra protegida empresa ya conoce bien, éstos podrían aumentar nuestra producción en los próximos tres a seis años. A ver: las empresas recién llegadas que perforarán lo ignoto de las aguas profundas tienen tres años para dar resultados; mientras que Pemex que debe conocer el subsuelo mexicano como ninguno merece la paciencia del pueblo. Esto es insolting and onaxeptabol cuando ya le tuvimos mucha paciencia a Pemex, el cual sin duda nos bañó de gloria pero ahora se encharca en el fango. El presidente se sigue refocilando en la Expropiación y en la Faja de Oro. ¿Y a Cantarell? Le deberíamos una mezquita, perdón una catedral, no menos, una basílica. Más que una guirnalda de oliva, las victorias de Pemex ya ameritan los Santos Oleos. Es fetichista aferrarse a un suceso geológico cuya vida útil perece.

Como exploradores parece que estamos perdidos, sin brújula. Como productores nos arrastramos en el desierto en busca del oasis perdido. Necesitamos compañeros de expedición para nuestras próximas aventuras petroleras. El matrimonio indisoluble entre Pemex y los mexicanos, por más que tuvo momentos de éxtasis está agotado.

¿Y tú que piensas? ¿Exageramos al decir que Pemex está agotado? Si no es así, ¿cómo revitalizarlo sin recurrir al viejo truco del estatismo?

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¿Por qué nos c…ga la Reforma Energética (y por qué no es tan mala idea)?

Para Reyna Grunstein

Promesas, promesas, promesas. De lo que más sabemos de la Reforma Energética es que no cumplió sus promesas. Nos sentimos palmariamente defraudados. Ni bajó la luz, ni bajó el gas, la gasolina está como lumbre y cada vez importamos más hidrocarburos. Para colmo de males tanto Pemex como CFE se encuentran en terapia intensiva con un pronóstico reservado. De cierto, Andrés Manuel le inyectará mucho más presupuesto a Pemex que el gobierno de Peña. Sin embargo, los aumentos presupuestarios a Pemex nunca han sido garantía alguna de un mejor desempeño. Por más dinero que le metan a Pemex de nada servirá si no hay un cambio de 180° en su gestión además de una purga de los parásitos que lo han dejado en los huesos. Esto ha sucedido por muchísimas décadas y no es justo decir que se debe a la Reforma Energética. Así, si vamos a detestar a la Reforma que no sea por la ruina de Pemex, sino a todos los gobiernos que hicieron con él un papalote.

¿Qué otras razones habría para detestar la Reforma Energética? Pues cada vez que pasamos a llenar el tanque a una gasolinera, ya de cualquier marca, cualquier persona medianamente sensible tiene un brote de urticaria. Póngase el color que sea, el tanque estalla en el bolsillo. ¿También se lo debemos a la Reforma Energética? Mala tarde, chavos. A los que debemos señalar es a los hacendarios pero también a los usuarios que hemos asumido que la gasolina barata, que por tanto tiempo consumimos, era un lujo y no un derecho. Los hacendarios controlaron el precio de la gasolina hasta su muy reciente liberalización de inicios de 2018. La liberalización fue una medida realmente desesperada frente al boquete fiscal que han dejado los bajos ingresos petroleros. De tal suerte, o Hacienda tendría que aumentar impuestos o bien incrementar el precio de la gasolina. Hemos de suponer que tener un módulo de cobro del SAT en cada estación de servicio es mucho más cómodo que fiscalizar a una población muy renuente a cumplir con sus obligaciones fiscales. Por lo tanto, si la gasolina quema hagámonos responsables de la parte que nos toca y dejemos de chillar los estragos de la Reforma Energética. Esta última no ha pretendido aumentar las importaciones que para nuestra desdicha pagamos en dólares. La pretensión de la Reforma ha sido multiplicar los proveedores para estimular la competencia y que eso nos permita surtirnos de quien se nos pegue la gana. Si la competencia es aún imperfecta es por falta de tiempo para la maduración del mercado. ¿Queremos tronar a Pemex? Sigámoslo recargando con la obligación de suministro de todos los combustibles para todo el país a precios controlados.

En exploración y extracción es falso decir que Pemex se quedó a un lado de los procesos de licitación de contratos. De hecho Pemex ha sido el mayor ganador de estos contratos con poco más del 10% del total de los licitados. Eso es sin contar las migraciones de asignaciones a contratos y las asociaciones, bobamente llamadas farmouts. Eso sucedió aun después de que en la Ronda 0 Pemex se llevó el 67% de las reservas probadas y probables y otro tanto de los recursos prospectivos. En suma, Pemex tiene un chingo de petróleo por explotar. Si no lo ha hecho, que la Nación se los demande, pero dejen de culpar a la Reforma Energética.

Para los verdes es preciso subrayar que gracias a las subastas de largo plazo para CFE, convocadas por el CENACE, entró el número más avasallador de empresas generadoras con recursos renovables y a tarifas de regalo. En este sentido la abominada, nunca suficientemente denostada, Reforma Energética ha hecho lo que ningún cambio legal por la sustentabilidad y la diversificación de la matriz energética nacional. Así que quien chille y jorobe que la Reforma es la entronización del CHALE GAS ha estado inhalado gasolina.

Foto de https://www.animalpolitico.com/2017/01/gasolinazo-pena-nieto/

Energeeks sospecha que rechazamos esta reforma por el gobierno de quien vino. Hay que estar en drogas para insensibilizarse a las desapariciones forzadas de Ayotzinapa, a las casas blancas, a las no tan blancas en Mali, a la mega estafa, a la estafa maestra y a la liberación de la maestra. Si Murillo Karam estaba cansado, los demás mexicanos estábamos hasta la madre. Con cada voto que recibió Andrés Manuel López Obrador se manifestaba un clarísimo y contundente “¡YA ME CANSÉ!”

¿Eso quiere decir que la Reforma Energética es chafa? Nel pastel, me canso ganso que los mercados son una manera democrática de proveer bienes y servicios. Le permite al consumidor elegir, tal vez entre lo menos malo, pero al menos elegir. La Reforma Energética no va a corregir las enormes desigualdades que aquejan a nuestro México donde con toda franqueza los beneficios de los mercados han sido limitados, más que nada por una lamentable política de redistribución del ingreso, corrupción y ceguera de los que más tenemos. Pero no todos los defensores de los mercados somos de palo o mala onda. Si somos liberales es porque creemos en la libertad y parte de ella se manifiesta en dejarnos elegir. Por eso pensamos que la Reforma Energética es buena idea.

¿Y a ti te c…ga la Reforma Energética? ¿En serio piensas que el estatismo es mejor?

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