Te hablo Juan, para que me oigas, Pedro. De la crisis energética y otras torpezas.

Pasaron los días y seguimos sin gasolina. Sin embargo, hemos visto mayores insumos, si bien no de combustible, de información que permiten corroborar una de las hipótesis de Energeeks: el presidente ha criminalizado el desabasto para escamotear una clara, evidente y monumental metida de pata. Las huellas ahora indelebles de esta patota se ven claramente en la falta de gasolina en varias gasolineras del país y de nuestra ciudad cada vez más desesperanzada.

¿Qué inquieta el sueño de las Energeeks? No tanto el que les falte gasolina, la Energeek millenial -otrora llamada refifinada- tiene auto híbrido. La Energeek cruda, a quien en ningún empleo formal la soportan hace home office donde solo sus perros y sus gatos la contemplan carburar. Así que no es por dolor propio que nos preocupa que haya o no gasolina. Es por un legítimo presagio de que las metidotas de pata seguirán su paso aproximándonos a una crisis energética. Entiéndase por ésta un desabasto de todos los insumos que requerimos para vivir y dejar vivir.

Una de las torpezas de la administración en curso es que no aceptan voluntad que no sea la del presidente. Estamos frente al tazón más enorme que hemos sorbido del chocolate del abuelito presidencial. Esta cucharada sabe a que el presidente quiere encabezar Pemex y de cierta manera CFE como si fueran su terruño. Pasan los días y Octavio Romero no dice ni “esta boca es mía”. ¿Será porque la tiene llena de chocolate del abuelito presidencial? Seguramente. Por lo que sí apostamos es que los mexicanos hemos tomado atole con el dedo. Por donde quiera se plantea el bobísimo dilema entre frenar la delincuencia o tener gasolina. Es inverosímil que la gente pueda creer que cerrar ductos es una estrategia viable de combate a la delincuencia. Cuando hay ratones en la casa es receta de abuelitos ponerles trampas con queso. No escondemos el queso para ahuyentar a los ratones de la casa. El cebo es elemental para detener a las plagas.

Y así como el cuento de policías y ladrones se cuenta para justificar desabasto de gasolina, lo mismo podrán decir de cualquier energético. Ya Bartlett, Director General de CFE, dijo que auditará los contratos de transporte de gas natural que permiten la generación de electricidad. Esto podría causar la suficiente incertidumbre para que las empresas se inhiban de transportar el gas en México. De ser así, las plantas de generación se quedarán con el estómago vacío y nosotros sin luz. Pero, alas, el presidente siempre nos podrá iluminar con su incansable batalla contra la corrupción. Una crisis en el suministro eléctrico se sentirá con más dureza que la falta de gasolina. Las generaciones fuertemente dependientes de todo lo que se prende y apaga no tendrán siquiera su computadora para manifestar su superioridad moral en las redes sociales.

Todo esto podría suceder con cualquier energético. No están exentos de las metidas de pata del presidente ni el gas que usas para cocinar o bañarte; ni la turbosina con la que vuelan los aviones que tomas o que toman las cosas que consumes. Recuerda que todo lo que usas y necesitas para mantener tu nivel de vida funcionan con energéticos. ¿Estarías dispuesto a aceptar el combate a la corrupción como razón para volver a vivir en la edad de las cavernas? Piénsalo. La honestidad de tu respuesta es para ti.

Más allá de nosotros mismos están los efectos económicos de una crisis semejante. Habrá escasez de todo porque todo viaja con combustibles a los centros de consumo. La tarifa, si el flujo eléctrico se vuelve escaso, se disparará por los aires y los costos de la manufactura y los servicios se irán con ella. No habrá empresa que lo aguante, tronarán y con ellos los empleos de millones de personas. Este tronido puede hacer un hoyo gigante en el país y por ahí podemos caer todos. No es intención de las Energeeks pintar escenarios catastrofistas. Solo pretendemos que quede claro que con la energía no se juega; que ni la caricia del algodón de azúcar, ni el sorbido del más dulce chocolate del abuelito presidencial podrán borrar de nuestros labios el amargo sabor de una crisis energética.

¿En qué parte de tu vida afectaría una crisis energética? Cuéntanos.

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