Te aviso, te anuncio, que hoy renuncio. Abur a Guillermo García Alcocer.

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Ya habíamos tomado prestado el título “Crónica de una muerte anunciada” al referirnos a los primeros avisos de la desaparición inminente de la Comisión Reguladora de Energía, que ahora presumimos consumada con la salida del Comisionado Presidente Guillermo García Alcocer.  En unos cuantos días Memo hará entrega honrosa de su encargo y al decir honrosa nos referimos al sentido más estricto de la palabra. Según su carta de renuncia dirigida a la opinión pública, Memo ha tomado la decisión de dejar su encargo por una incompatibilidad de visión sectorial con los cuatro nuevos miembros de la Comisión.

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Este hecho se encuentra fehacientemente plasmado en la transmisión de la sesión del órgano de gobierno de la CRE del 21 de mayo en donde, entre otros asuntos de menor trascendencia, el comisionado Celestinos hizo un par de afirmaciones muy curiosas relacionadas con su renuencia a sancionar a Pemex por prácticas anticompetitivas. Se votaba una resolución para sancionar a Pemex por darle un precio favorable a determinados adquirentes de gas lp, lo cual resulta una práctica discriminatoria respecto de otros compradores. En la sesión es más que notorio el temblor de la mano de un comisionado leal al monopolio, cosa que no podría ser más incongruente con su nuevo cargo. Por otra parte, el mismo comisionado Celestinos solicitó poder asistir a una serie de eventos y de mesas de trabajo destinadas a la construcción de la refinería en Dos Bocas, a petición de la señora Secretaria. Sobre esta encomienda vale mencionar, que no solo Celestino es incompetente como funcionario público para participar en estas mesas de trabajo, sino que también sufre de un tamañísimo conflicto de interés. Un regulador nada tiene que hacer en mesas de trabajo para apoyar un proyecto de un regulado, sea este propiedad del Estado o de alguien más.

Para efectos del modelo energético actual, en tanto éste no sea abrogado, es tan grande el conflicto de interés de un comisionado al asistir un proyecto de Pemex, como si apoyara alguno de cualquier particular. Para ser más claros, digamos que los comisionados de la CRE no tienen entre sus funciones la facultad, ni la obligación de apoyar la construcción de refinerías de nadie. Sean éstas de Pemex o incluso del alma resurrecta del mismo tata Lázaro Cárdenas.Toda vez que un comisionado debe ser imparcial, no puede apoyar la construcción de los proyectos de regulado alguno. En suma, ningún comisionado puede, ni debe apoyar, asesorar, mentorar, inaugurar, bautizar instalación alguna que pertenezca a un regulado.

A la postre de esta solicitud, el comisionado Celestino siguió profiriendo aberraciones. Lo más notable fue su postura hacia lo que lo que él considera, mal llamada, regulación asimétrica de Pemex. Independientemente de las apreciaciones subjetivas del comisionado la terminología de regulación asimétrica existe en la Ley y se aplica a Pemex, por aún ser un actor dominante en la industria. Si al comisionado Celestino no le gusta el término y menos le gusta la política de aplicar regulación asimétrica en un actor dominante, en tanto no se reformen las leyes, tendría que dejar el puesto pues debe actuar en consonancia con el marco jurídico vigente.

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Otro momento, singularmente grato, fue cuando la ahora comisionada Leticia Campos se pronunció a favor de darle a la CRE una “dimensión social”. Sin saber a ciencia cierta qué quiere decir Campos cuando expresa esta aspiración, los reguladores tienen la misión social de crear mercados competitivos y eficientes, no de dar limosnas y mucho menos subsidios. Si esto no lo entiende Campos, en lugar de trabajar en la Comisión Reguladora de Energía tendría que ser la comisionada fundadora de la Comisión Regaladora de Energía.

Esta sesión fue clausurada con parsimonia y elegancia por Guillermo García Alcocer. Sin embargo, no es preciso ser especialmente perceptivo para notar que a éste se le había trabado la mandíbula y encebollado el hígado. Es en ese momento, seguramente que Memo se dijo a si “de aquí yo no soy”. ¿Y quién lo culpa? Nosotras tampoco.

 

Old McPemex had a Farm Out E-I-E-I-O?

¡Sorpresa! Pemex no ha celebrado, ni celebrará un solo Farmout. Desde los tiempos de Peña, hemos repetido hasta la asfixia que los famosos Farmouts no son Farmouts. Esta no es una simple obsesión abogadil. No por ser tinterillos todos somos banales. Cuando en la industria internacional se habla de un Farmout, se hace referencia a un arreglo contractual muy específico. A los abogados, que nos jactamos de culteranos, nos fascinan los orígenes de las palabras y los términos. Rastreemos, pues, el origen del concepto Farmout.

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Había una vez, una abogada de orígenes palmariamente urbanos que en su vejez compró un rancho para retirarse junto con sus caballos y ser felices para siempre jamás. En su periplo y búsqueda de propiedades rurales halló por suerte un terreno de hectárea y media que además alojaba una cabaña asaz encantadora. También había algunas caballerizas. Sin embargo, la cabaña y las caballerizas ocupan una superficie aproximada de 300 metros cuadrados, lo que  arroja un restante de 14,700 metros cuadrados con los cuales hay que hacer algo que no sea invitar a las nueve plagas del Éxodo. Esta abogada, por más que se puso ya su camisa a cuadros, sus botas vaqueras y su sombrero ranchero, no tiene la más peregrina idea sobre cómo hacer productiva su tierra. Por lo mismo, una solución sería cederle los derechos de parte de su terreno a alguien que pueda convertir lo que podría ser tierra ociosa en valor. A cambio, la otrora abogada, ahora inexperta terrateniente, recibirá una contraprestación a cambio del uso de su terreno sin tener la responsabilidad de volverlo productivo. Eso, amable y apreciable público es un Farmout.

Esto mismo sucede en terrenos petroleros. Supongamos que PetroEnergeeks es operador de un gran bloque petrolero. El board de PetroEnergeeks se percata de que el desarrollo y explotación de una parte de su terreno no es económicamente viable, o presenta demasiados retos tecnológicos o que por angas y por mangas no le interesa desarrollar ese cacho de subsuelo. Si es así, PetroEnergeeks puede buscar ceder los derechos de esa área a un interesado, en la inteligencia de que recibirá una contraprestación y que el cesionario se compromete a generar valor. Ese es un Farmout petrolero.

Cuando le fueron adjudicadas asignaciones petroleras a nuestro nunca suficientemente querido y ambivalentemente ponderado Pemex, éste no podía ceder ni un centímetro cuadrado de las mismas a un tercero. Por mandato constitucional Pemex no puede ceder a nadie parte de sus asignaciones. Lo que sí es posible es que Pemex licite compartir esa área con un tercero, lo que  resulta en que de un área de asignación se haga un área contractual. Esto, sin embargo, no es una cesión parcial de una asignación. Esto sí es un contrato de operación conjunta con un socio sobre un área contractual. Esto ¡por piedad! NO ES UN FARMOUT. Y PUTO el que siga diciendo que es un FARMOUT.

Pasaron los años, y como la lengua es flexible, los inversionistas aceptaron que nuestros Farmouts no eran Farmouts. Que realmente se trataba de los llamados Joint Operation Agreements sobre un área contractual, en la cual Pemex podía ser o no operador. Ahora, que por fin  comenzábamos a entendernos, volvimos a la Torre de Babel donde un día el presidente y la secretaria anuncian que ya no habrá Farmouts. Hemos de suponer que ellos se refieren a que ya no habrá más contratos de operación compartida con Pemex. Pero, maldita sea, algún entusiasta que frecuentemente se hace llamar Alfonso Romo de repente le da por anunciar que los Farm Outs volverán. Y después de cacarear ese huevo resulta que ahora los Farmouts son contratos de servicios con Pemex, con tarifa volumétrica. Nada menos parecido a un Farmout en este ancho y ajeno mundo de la industria petrolera. Entendemos que no hay razón para sacralizar la terminología, pero tampoco tiene sentido hacer del ya complicado lenguaje técnico una prosa en húngaro. Nuestra industria es tan retorcida que fácilmente confundimos una costra por osa. La desventaja de nuestro champurrado terminológico es que existen costos en darnos a entender.

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México es conocido por su lengua florida. Cuando se trata de la poesía de Nezahualcóyotl es patrimonio cultural. Si hablamos como hablamos en la industria NO es patrimonio, sino puritito desmadre.

El paquete económico o la Cajita Infeliz 2020

De entre los gustos culposos destaca aquella cajita del payaso, alta en colesterol repleta de porquerías “grasosas pero sabrosas”. De niños dependíamos del juicio de nuestros padres que usaban a veces la cajita feliz para cuando, por encontrarnos insoportables no nos podían meter en una más grande para enviarnos por vía express a Tombuctú. Ya con la boca muy ocupada con grasas, azúcares, harinas y algún juguetillo armable nos podían archivar aunque fuera un rato. Digamos que la cajita feliz tal vez no lo era tanto para nosotros, sino también para ellos.

El paquete económico que ahora presenta nuestro, poco feliz, Secretario de Hacienda en algo se parece a las cajitas malonas. De tanta chatarra que hay dentro, no resulta tan fácil aquello que podrá ser nutritivo y propicio para el desarrollo económico del país. Es clara la inscripción al programa de los cuida kilos de los Órganos Reguladores, a los cuales no solo se les cortó la grasa, que ya ni tenían, sino que ya están alistados para los juegos del hambre. Qué bueno que los comisionados sílfide como Guillermo García Alcocer y Montserrat Ramiro abandonaron la mesa, o de lo contrario se los hubiera llevado la calaca. Otros más robustos tal vez hubieran aguantado con sus reservas de grasa corporal. No decimos nombres para no ofender a los presentes, o mejor dicho; ausentes.

Cajita Infeliz

Para darnos una idea de la hambruna regulatoria debemos destacar que la suma de los presupuestos de ambos reguladores se redujo casi un 50% de 2019 a 2020. En poco tiempo los comisionados, alguna vez rozagantes, tendrán el aspecto del niño con el pijama de rayas sin ser eximidos de trabajar a marchas forzadas.

Nada que ver con el presupuesto de la Secretaría de Energía, la cual se llevó la más cachetona, con un presupuesto de 47,399.7 millones de pesos. Este monto no es nada despreciable si se asume que las labores de la Secretaría son principalmente administrativas, que no requieren mucho más del uso de la cabeza, lápiz y papel. En cuanto al potencial intelectivo de los funcionarios de la SENER, es clarísimo que lo que la natura non da, el presupuesto non presta. Ora sí, con dinero y sin dinero, seguirá siendo un mugrero.

En cuanto a Pemex y CFE, el aumento de presupuesto del primero es de aproximadamente el 9%, mientras que CFE, como el coronel, no tiene quien le escriba y apenitas le aumentaron poco más del 1% El destino de los recursos de Pemex son muy parecidos a los de siempre: perforación de pozos, yarayarayara; abastecimiento de petrolíferos para todos los mexicanos yarayarayara; inversión en logística, yarayarayara; y no faltaba más, la nunca suficientemente mentada y ya por muchos aborrecida: la Rechinería de Dos Bocas. En CFE sí hay novedades, aquí el contenido del huevito Kinder Sorpresa se llama Internet para Todos. No seremos los mexicanos quienes saboreemos lo dulce de esta golosina sino que cabe la sospecha que será Fat Boy Slim quien se relama los bigotes. Yarayarayara.

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La risa en vacaciones del sector energético.

Las Energeeks han vuelto después de unas vacaciones singularmente acontecidas. Cosas interesantes hubo apasto durante estos meses de esparcimiento veraniego. Con el bote de palomitas tamaño ultra familiar observamos acontecimientos dignos del sainete político más chafaldrano. Primero tomamos carretera rumbo a la mansión embrujada de Don Manuel Bartlett, sus amenazas (ahora felizmente intrascendentes) de demandar en arbitraje a las empresas transportistas de gas fueron como espectros que de repente nos asaltaban desde sus féretros. Con cara mortecina, Don Manuel sacó el cuchillo cebollero e hizo aspavientos mil de cortar tubo por tubo. !Booo!

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Otro sobresalto rompe nervios fue el muy aguardado y decepcionante programa de negocios de Petróleos Mexicanos. Corregimos: fue decepcionante únicamente para los ingenuos que esperaban algo distinto de este gobierno. Lo sorprendente no es tanto la extrañante insistencia en volver a entronizar a Pemex en su situación monopólica. Lo que realmente es inescrutable es cómo pretenden lograrlo sin dinero. Y entre más insisten en hacer que México sea territorio Pemex, más las calificadoras castigan su situación financiera. La degradación ha sido tal que ya las agencias malosas prefieren guardar silencio.

Acto seguido, Carlos Urzúa emprendió la marcha de Zacatecas con estruendosa banda dominguera: con una tuba grandota y unos platillos de lata. Sin decir ¡agua va!, a media mañana de un martes, el profe Urzúa sacudió al peso y al país con imputaciones harto graves de intromisión de ineptos en su trabajo y de los tan denostados, nunca suficientemente abominados, conflictos de interés. Otra vez, todos corrimos por el bote de palomitas multi familiar en suspenso de saber a quién se refería y por qué. Pero ¡booo! 

Al día siguiente cuando fue entrevistado por diversos medios, en particular la revista Proceso, dijo que estas imputaciones no le constaban. En cualquier otro país el profe Urzúa hubiera recibido, al menos, pamba con picahielo por andar de bocón e irresponsable. Celebramos que haya vuelto a la torre de marfil en donde sus declaraciones no causarán el colapso del peso, ni de la Bolsa Mexicana de Valores. ¡Que con su Puaré se lo coma!

Otro detalle simpático fue la inauguración de las obras de la rechinería de Dos Bocas cuando aún no se contaba con la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental de la misma. Como nuestros aluxes en Pemex nos han informado que ésta es una porquería, quizás sea indiferente que la refinería se construya con o sin ella. 

Volvimos a clases con una buena noticia: la CFE llegó a un acuerdo, al parecer, satisfactorio tanto para los tuberos como para nuestra otrora empresa de clase mundial. El presidente quedó tan contento que al anunciarse el acuerdo pidió, como su predecesor, el aplauso del público. Este acuerdo además de salvarnos de la precariedad energética, según su dicho, nos ahorrará 7,500 millones de dólares. Aún no hay explicación de este gran ahorro. A decir verdad, aún no hay claridad de nada, porque tanto la negociación como el acuerdo mismo, destacan por su opacidad. Lo que sí se vió a todas luces es el beneplácito de Don Carlos Slim quien se mostró singularmente expansivo durante la ceremonia. Tal vez todo México no vuelva a ser territorio de Pemex, pero todo pinta a que con los favores y gracias de este gobierno nuestro subsuelo podría convertirse en territorio telhell. 

La risa en vacacioens

Continuará.

Sin gas y sin luz. ¡Nos vamos por un tubo!

Extraños son los caminos del señor López Obrador, con quien además no estamos mejor. En las últimas semanas, queridos lectores, hemos dado gigantes malos pasos en cuestiones energéticas. Cuando a Pemex le es degradada su capacidad crediticia al grado  de que sus bonos valen literalmente un cacahuate, el presidente anuncia exactamente lo contrario a lo que podría mejorar su capacidad crediticia. Verbigracia, se dieron por extintos los farmouts hasta nuevo aviso. Para los que no han estado en el ajo de la Reforma cabe aclarar que los farmouts son las coinversiones de Pemex con particulares, cuyo propósito ha sido aliviar a Pemex de la carga financiera y de riesgo geológico para los proyectos más caros y más complejos. Con esto volvemos a la propuesta sentimentaloide y no menos boba de que Pemex puede solo; y que si no puede solo no hará nada. La noticia de la suspensión indefinida de los farmouts fue recibida con desconsuelo por lo que sostenemos que Pemex necesita ayuda, mucha y de los mejores. Ningún mexicano en su sano juicio podría sentenciar a Pemex a pudrirse solo pero con semejantes medidas dudamos que alguien pueda ayudarlo. 

 

Y una vez recibidas las malas noticias sobre Pemex, en los últimos días resonó una muy mala noticia desde la hermana república de Yucatán. Según el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) la bella tierra bosha iba a sufrir desabasto de energía eléctrica, en particular por el desabasto del gas natural requerido para alimentar la central eléctrica Mérida III. ¡Bomba! A las cuantas horas, el mismo CENACE desmintió su dicho, llamándolo infundado. A la opinión pública el CENACE, dijo del CENACE, que había dicho puras mentiras. Que no habría apagón alguno en la península de Yucatán por estar el problema de abasto de combustibles para la generación eléctrica debidamente resuelto. Luego cabe preguntarse ¿a quién le creemos? Al CENACE que miente o al CENACE que dice que el CENACE miente. Sin embargo, como no sabemos cuál miente pues mejor no le creemos a nadie. En la mañanera siguiente, envuelto México en la perplejidad de las mentiras y los desmentidos, salió el presidente a alimentar nuestra confusión. En esta ocasión, AMLO anunció la construcción de una central eléctrica para impedir los apagones. Cuando tuvimos a bien opinar sobre esta solución, con gran desconcierto afirmamos que no es la planta de generación lo que falta, sino el tubo para llevar el gas a la planta Mérida III y la infraestructura de transmisión para llevar la electricidad de la misma planta a los centros de consumo. Así el primer mandatario anunció que resolvería el problema con lo único que no es requerido: una planta de generación. Curioso es que Andrés Manuel haya anunciado la construcción de una planta, cuando lo que se necesita es combustible, un tubo para hacerlo llegar y redes para que el flujo eléctrico viaje. ¿Quién asesora al presidente? Se nota que quien lo informa es la señora Secretaria de Energía.

Marino

Y hablando de tubos, el presidente y su equipo pusieron la cereza en el pastel. Justo acaban de terminar la construcción del ducto marino del Sur de Texas a Tuxpan pero ahora la CFE se resiste a emitir la aceptación de la obra, en tanto la empresa no acepte la modificación de algunas cláusulas del contrato de transporte, que le dan derecho a estas empresas a ciertos pagos, que conforme al contrato, CFE les debe. De hecho, los medios han reportado que CFE ha demandado a las empresas por la vía del arbitraje internacional comercial, la nulidad de estas cláusulas. Así resuelve nuestro gobierno la escasez de gas y de infraestructura de transporte, demandando a las empresas que están listas para dárnoslos. Las rabietas de Bartlett causarán que el país se vaya por un tubo. Todavía estamos muy lejos de ver la luz al final del túnel. 

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The End.

El comal le dijo a Lozoya: Andrés quema pero no tatema.

En náhuatl cabeza se dice tsontekomatl, cuyo sentido textual es olla con pelos. Así pues, cabe preguntarse ¿qué pasaba en la olla de Lozoya al urdir tantos estropicios? El mirrey, que por gajes del destino devino petrolero, ha invadido las ocho columnas de los medios nacionales por las historias sobre su tardía y repentina persecución por el largo brazo de la justicia. Sigue siendo dudoso que éste lo alcance. Sin saber con certeza si Emilio tiene un pacto con el diablo, es muy llamativo lo intocable que se ha mantenido. Muchos de los que habitamos el ecosistema energético, y otros más que viven fuera de él, nos hemos preguntado: ¿con qué aceite está ungido Emilio que de todas se escapa y todas se le resbalan? Memorable fue el momento en que Emilio, palabras más, palabras menos, en el contexto de una conferencia con su abogado, increpó a los periodistas a que lo esculcaran si tan convencidos estaban de sus felonías.

Fueren felonías o delitos, Milo ahora recibe lo pedido. Y no son los periodistas quienes lo persiguen, sino el aparato de justicia ahora encarnado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, la Fiscalía General de la República y con una senda orden de aprehensión recién salida de un juzgado. Y aún así, algunos estamos dudosos de que el comal le ha dicho a Lozoya “Oye, ya vamos por tu olla con pelos”. En otras palabras, que ahora sí rodarán las cabezas de Emilio y de todos sus cómplices. ¿Por qué lo dudamos? En primer lugar, porque pasan los años y nadie le ha podido tocar un pelo a la olla de Lozoya. En segundo, porque se nos antoja una coincidencia, que justo se da este estertor, cumplidos los primeros seis meses del mandato del presidente de la honestidad. En tercer lugar, por la cantidad de pitazos y errores procesales, que casualmente se dieron para que acto seguido Lozoya, a través de su maléfico abogado, pudiera oportunamente interponer un amparo para suspender su aprehensión. En cuarto, el acto al que se vincula una conducta delictiva no tiene nada que ver con la saga de Odebrecht; se trata “únicamente” del “pecadillo” cometido en la compra de una planta inútil de Altos Hornos de México. Al ser así, Peña podría cruzar el fango sin ensuciarse las suaves plantas de sus pies. En cambio, los que sí podrían sentir el fango hasta el cuello son algunos de los personajes estelares en el Consejo de Administración de Pemex. Nos referimos a los otroras secretarios de Energía y de Hacienda. Otros consejeros “de menor rango” podrían ser citados a declarar. Ya veremos si dentro del presunto “pacto de impunidad” se permite citar a comparecer a tan distinguidos políticos priístas.Comal

Por otra parte, han sido notables las metidas de pata que recuerdan tanto a los Gordillazos y a los entuertos en torno a Duarte. Es jurídicamente dudoso que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda procedió conforme a derecho al ordenar el bloqueo de las cuentas de Lozoya cuando la Fiscalía aún no había ejercido la acción penal. Por esta razón, la Corte ha entrado al estudio de esta medida. Sobre estos yerros podríamos cuestionar si fueron hechos intencionalmente, de tal suerte que, a pesar de perseguido, Lozoya salga bien librado. De ser así, todas las imputaciones hechas al pecoso picarón habrán sido una zarzuelita en la que los mexicanos le aplaudimos a este gobierno la persecución de los malosos. Entonces, ¿qué le dijo el comal a Lozoya? Andrés quema pero no tatema.

Pemex en la banca. Créditos para incrédulos.

El título de esta entrada, queridos lectores, obedece a una anécdota por las Energeeks alguna vez vivida. Hace algunos años conversábamos con una buena amiga nuestra que conocía personalmente a Juan José Suárez Coppel, otrora Director General de Petróleos Mexicanos. Concluido su encargo, tuvimos a bien preguntarle a nuestra amiga en común a qué se dedicaba JuanJo ahora que había dejado el trono en Marina Nacional. Al efecto, nuestra amiga respondió que él estaba ahora en la banca. Curiosas le preguntamos si acaso estaba en la banca de desarrollo o en la banca comercial. En ninguna de las dos, nos dijo. JuanJo está en la banca de Chapultepec esperando a que alguien le dé chamba.

De igual manera, Pemex está en la banca de Chapultepec esperando que alguien lo salve y los pronósticos de que sea la banca misma quien lo salve, no son nada halagüeños. Desde que este,sexenio dio inicio anuncios varios se han dado sobre la salvación de Pemex. Al mero principio nos mandaron a la banca por un plan de negocios que a los inversionistas en Nueva York dejó fríos. Luego fue la carnavalesca guerra contra el huachicol, que según el presidente, le ha ahorrado a Pemex chorro miles de pesos; para ser exactos 12 mil millones de ellos y 44,800 barriles de gasolina en los tres primeros meses del año. Tampoco esas noticias le hicieron mayores cosquillas a las calificadoras, las cuales siguieron refunfuñando al firmarle a Pemex una boleta con seises, varios sietes y uno que otro ocho. Nada que el hijo pródigo quisiera enseñarle, con orgullo y emoción, a sus papás.

Otra señal que ha mandado a la banca a Pemex ha sido la archi-mentada rechinería que comentamos en Energeeks en la entrada pasada.

Desde la banca, hemos perdido la cuenta de cuántos strikes llevan el gobierno y Pemex en su afán de ser considerado un jugador serio. Tal vez el primer strike fue el plan de negocios, el segundo podría haber sido la guerra contra el huachicol y acto muy seguido el descuento fiscal para Pemex. Luego nos tocó el sainete de la refinería y muy recientemente la venta política del apoteósico refinanciamiento de un crédito de Pemex que con grandes fanfarrias se anunció en una mañanera (¡Tis Bum Bam!). Sobre éste podemos decir que no es bueno ni malo, sino todo lo contrario. El refinanciamiento de créditos es algo que todas las empresas hacen para cumplir con obligaciones financieras.

Los antecedentes de este crédito, ahora refinanciado, datan del sexenio de Enrique Peña Nieto cuando, siendo Director General de Petróleos Mexicanos Pepe Toño González Anaya, éste se dio a la tarea de reducir los pasivos del abotagado Pemex. Con esta estrategia, el Tigre Toño redujo la deuda de 290 puntos base, sobre Libor, a 195 puntos base. Por lo tanto lo que sucedió hace apenas unos días fue la continuidad de una estrategia ideada y llevada a cabo por un mafioso del poder, egresado de un Instituto Tecnológico que no es el ITAM, sino su versión región 1. Se trata del mismísimo Massachusetts Institute of Technology, mejor conocido como MIT.


Este crédito que acaban de recontratar es ahora más caro, 235 puntos base sobre Libor, debido a la baja en la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos, que casualmente nos aqueja desde que Andrés Manuel López Obrador tomó el poder. Más aún, tal vez el toque más distintivo de este crédito es quien lo avala. Más aún, es el Estado Mexicano, y no Petróleos Mexicanos, quien respalda esta deuda.Si Pemex, falla no será éste quien de la cara, sino todos y cada uno de nosotros. En suma, este crédito ni suma, ni resta- Es algo que Pemex hace porque puede, con la diferencia de que éste cuenta con el espaldarazo de México. Ahora bien, queridos lectores ¿ustedes le dan crédito a Pemex o mejor lo mandan a la banca? Continuará.